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Experto pone en duda que derrame de petróleo se deba a buque; apunta posibles fallas en infraestructura

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Un buque y chapopoteras han sido señalados por las autoridades como los presuntos responsables del reciente derrame de hidrocarburos en el Golfo de México. Sin embargo, en entrevista para EL UNIVERSAL, Ramses Pech, especialista en procesos petroquímicos y el sector energético, pone en duda estas versiones al contrastarlas con la realidad técnica de la industria.
El pasado 26 de marzo, durante la rueda de prensa referente al derrame de petróleo, el almirante y secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, reportó tres orígenes del contaminante: un buque fondeado cerca de Coatzacoalcos y dos emanaciones naturales chapopoteras, una localizada en Coatzacoalcos, Veracruz, y otra próxima a Ciudad del Carmen, Campeche.
Morales informó que al menos 13 buques nacionales e internacionales estarían bajo investigación. Según un comunicado reciente de la Secretaría de Energía, hasta el momento se han inspeccionado siete buques en los puertos de Coatzacoalcos, Dos Bocas y Tampico, mientras que los seis restantes han sido boletinados para que la comunidad marítima internacional colabore en su localización y revisión.
Ramses Pech explica que los barcos del sector de hidrocarburos en el mar mexicano se usan en mayor medida para logística: “Llevan varita, tubería, diésel, agua para las plataformas (tanto de producción como de perforación de pozos), y en algunas se utilizan para la movilidad también de las personas”.
Para Pech, aunque pudo ocurrir un trasvase, es decir, el paso de combustible de un barco a otro, eso no explica la densidad del contaminante que golpeó las costas. “El combustible es transparente y no forma emulsiones como las que vimos que llegaron a las playas de Veracruz”, advierte.
Además, el especialista detalla que “ningún barco puede conectarse a ninguna plataforma de producción” en campos estratégicos como Cantarell, Ku-Maloob-Zaap o los del litoral de Tabasco, ya que estas maniobras solo son técnicamente posibles en puntos de carga específicos, como el puerto de Dos Bocas o mediante "embarcaciones especializadas" conectadas a monoboyas.
Oposición denuncia al "huachicol marítimo"
El pasado 30 de marzo, diputados federales del PAN presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra funcionarios de Pemex, planteando la posibilidad de que el derrame fuera provocado por "huachicol marítimo", una agravante que, de comprobarse, podría elevar las penas hasta los 20 años de prisión.
Sin embargo, Pech descartó esta posibilidad debido a la complejidad de las instalaciones: “Es imposible porque la tubería está a 70 metros de profundidad, bajo corrientes marinas; necesitarían buzos y herramientas muy especiales para robar el crudo”, analiza. El especialista añade que para una operación de ese tipo se requeriría de un barco conectado de forma continua a la red, por lo cual descarta que el derrame se originara de esta forma.
Chapopoteras: ¿Pueden las filtraciones naturales causar un derrame de esta magnitud?
Las otras dos posibles responsables del derrame, según la Secretaría de Marina (Semar), son las “chapopoteras naturales”, especialmente la emanación persistente en el yacimiento de Cantarell. “Son intermitentes y, aunque siempre han estado activas, su intensidad aumentó durante el último mes”, mencionó el almirante Morales Ángeles. El Grupo Interinstitucional (GI) que investiga el caso sostiene que “estas fisuras naturales en el subsuelo marino son las responsables de la contaminación”, aunque aseguran que el impacto en playas y fauna ha sido minimizado.
“Las chapopoteras son emanaciones naturales que salen de la formación y que se abren o cierran por cambios tectónicos; datan desde 1978 cuando se descubrió el campo Cantarell”, expresa Pech. No obstante, señala que existe mucha desinformación sobre la magnitud del evento, ya que un derrame no se mide solo por imágenes satelitales o kilómetros, sino por volumen y espesor. “En el supuesto de los casos, si hubiera sido una chapopotera, no creo que fuera tanto el volumen”, observa el ingeniero, sugiriendo que el derrame actual coincide más con una falla en la infraestructura.
El especialista aclara que la "emulsión espesa" que llegó a las playas veracruzanas es una característica exclusiva del petróleo crudo, el cual solo se mueve masivamente a través de las plataformas de producción y los ductos de la petrolera, lo que refuerza la posibilidad de una fuga en la infraestructura de la petrolera. “Hay que esperar las investigaciones correspondientes”, concluye.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum precisó en la mañanera del 1 de abril que, si bien “las chapopoteras son emanaciones de yacimientos que no han sido intervenidos por el hombre, la frecuencia de las fugas en la red de tuberías de la petrolera obliga a una revisión técnica exhaustiva”. Aunque la mandataria puntualizó que “actualmente no hay una fuga activa detectada”, reconoció que, en caso de haberla, se informará y atenderá inmediatamente.
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