Cuando estuvo presa, le quitaron su derecho a la identidad. Con sus compañeras de celda tenía que ponerse chapitas con los ladrillos rojos, hacerse la ceja con tinta de pluma, usar la ceniza de una tortilla quemada como rimel e incluso ser rapada: Eran “estrategias de sobrevivencia dentro de la resistencia”.

La activista trans Kenya Cuevas , quien obtuvo su libertad en 2010, contó que pasó 10 años 8 meses en prisión, donde al vivir con fue concentrada en el dormitorio 10 del penal de Santa Martha Acatitla , en la Ciudad de México.

“Llorábamos, llorábamos frente al espejo, de impotencia y de dolor, de no poder hacer nada, de ver cómo se nos caían nuestras ilusiones de querer tener esta feminidad, aún dentro de un centro que no aceptaba ninguna condición de identidad”, relató la también directora de la asociación Casa de las Muñecas Tiresias .

“Me colocaron en el dormitorio 10 , ahí donde desde que llegas, ya por el simple hecho de estar en el dormitorio 10 vives con una etiqueta y una discriminación rotunda. VIH y luego súmale ser una mujer trans, una mujer trans con muchas carencias académicas, afectivas”, agregó Kenya Cuevas en la presentación del libro “Mujeres trans* violencia y cárcel”, de Chloé Constant .

Cuevas, al igual que otras personas privadas de la libertad y de las poblaciones LGBT+ , sufrió discriminación y falta de acceso a los servicios de salud.

“Por ser una personas LGBT-VIH y consumidora de sustancias, criminalizaban; si yo me sentía mal: ‘ah no, tú vienes por una receta, así que no hay consulta para ti’”, denunció.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (Enpol) 2021, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía ( Inegi ), en México hay 220 mil 447 personas privadas de su libertad; el 95.8% de las personas en reclusión tienen una orientación heterosexual; 5 mil 854 (2.7%) se identifican como bisexuales y 2 mil 494 (1.1%) como homosexuales.

La Enpol señala que hay 536 mujeres (0.2%) autodenominadas trans, travestis o transgénero y 552 hombres (0.2%) hombres trans, travestis o transgénero.

Según la Enpol 2021, la mayoría de personas trans están en la Comisaría de Reinserción Social de Jalisco; en la Penitenciaría de la Ciudad de México; en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, en CDMX; y en la Comisaría de Prisión Preventiva, también en Jalisco.

Según la Enpol 2021, 6.4% de las personas homosexuales y 2.3% de personas bisexuales reportaron vivir con VIH/Sida; el 0.4% de las personas heterosexuales reportaron vivir con el Virus de Inmunodeficiencia Humana . Casi el 9% de las mujeres trans señalaron vivir con VIH.

El porcentaje de personas que no reciben tratamiento para VIH/Sida en personas homosexuales es de 2.5% y en el caso de mujeres trans asciende a 10%.

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Resistir y vivir con VIH en prisión

En el foro “Situación de las personas LGBTI+ en centros penitenciarios de México”, organizado por la diputada de Morena, María Clemente García , la activista Kenya Cuevas relató que desde los 13 años vive con VIH y destacó el cambio en la atención cuando llegó la Clínica Condesa a los centros penitenciarios: “Yo estuve presa desde los años 2000 hasta 2010, y en el 2009, si no mal recuerdo, fue cuando llegaron con la jurisdicción de personas que vivíamos con VIH”.

“Porque las personas que estábamos en ese dormitorio, vivíamos muchas violencias. Éramos conejillos de indias, esa era la realidad, porque las personas se estaban muriendo por el medicamento que nos administraban y eso era muy fuerte. Sin querer empecé con un activismo y empecé a cuidar a estas personas a bien morir, porque también las abandonaban dentro de la penitenciaría.

“Las colocaban en el último cuarto de despeje, así le nombrábamos, porque las personas ya no salían de ahí. Llegaban, las internaban y las enfermeras las abandonaban, no les acercaban un vaso de agua, por un día, por dos días, y era horrible (...)”, contó en el foro de la diputada de Morena.

“La mujeres trans nos encontrábamos en contextos difíciles porque estando en un penal, donde ya teníamos la etiquetota: dormitorio 10, VIH. Entonces si querías buscar un trabajo con las empresas que están en Santa Martha. Te acercabas, en primer lugar, por ser trans, no te daban el trabajo; y en segundo por ser del dormitorio 10, que eras VIH y cómo íbamos a contagiar a los demás.

“Esos panoramas son los que se vivían, las personas del dormitorio 10 transitan por todas las áreas del penal y pues se vive la discriminació latente. ‘Deja de estar tirando los gusanos cabrón, podrido’, porque esas son las expresiones porque no hay una educación dentro de todos estos centros”, agregó.

El testimonio de Sandra, mujer trans, recabado por el Centro de Estudios y Acción por la Justicia ( CEA Justicia Social ) en el Diagnóstico Sobre el Acceso y Ejercicio de Derechos de las Personas LGBTQ+ Privadas de la Libertad en México refiere: “Cuando me mandaron a hablar de seguridad y custodia (...) en los túneles hay lugares que no hay cámaras, es algo inseguro (...) me agarraron y me arrastraron y pues desgraciadamente me violaron (...) Cuando me encontraron toda madreada me llevaron al hospital y me curaron. ¿Qué pasó ahí? Pues que salí con VIH”.

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Preservativos y pruebas de VIH

El Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social ( OADPRS ) respondió, en solicitudes de información, que en lo que va de 2012 a 2022 se entregaron 29 mil 163 preservativos en Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos) y en el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) de Matamoros, únicamente a la población penitenciaria para efectos de visita íntima, pero en algunos como el 4,5,6,11, 14, 16 y 17 no se tiene registro de ninguna entrega.

Sobre las pruebas de VIH aplicadas en Ceferesos y en el Ceferepsi, de 2012 a 2022 se han hecho 45 mil 910, siendo el número 14, de Gómez Palacio, Durango, el que registra 14 mil 77, pero otros como el 4,5,6,11,15 y 17 no tienen registro.

Los OADPRS reportaron que en los Ceferesos y en el Ceferepsi hay 50 personas privadas de su libertad que viven con VIH y solo tiene registro de 8 fallecimientos por enfermedades oportunistas de los últimos 10 años.

La Subsecretaría del Sistema Penitenciario del gobierno capitalino informó que en los centros penitenciarios de la Ciudad de México se tiene registro de 204 personas privadas de la libertad que viven con VIH/Sida: 3 en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente; 190 en la Penitenciaría de la Ciudad de México; 2 en el Centro Varonil de Rehabilitación Psicosocial de la Ciudad de México, y 9 en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla.

Añadió que existe un Programa de Atención a Personas Privadas de la Libertad Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis, Trangénero Transexuales e Intersexuales, implementando en 2016, con el que se difunde información sobre el derecho a la no discriminación por orientación sexual o identidad de género, VIH, Sida, “los derechos humanos de los y las trabajadoras sexuales, transgéneros, transexuales, travestis”, así como “el binomio tuberculosis y VIH”.

De 2016 a la fecha, se informó que se han dado pláticas, talleres, dinámicas, folletos y cárteles sobre evitar la disciminación entre la comunidad “y no estigmatizar el padecimiento del VIH”, hepatitis C, “cambio de comportamiento con personas con y sin VIH privadas de la libertad”, sexo seguro y protegido, autoestima, infecciones de transmisión sexual, masculinidades, relaciones sexoafectivas y salud anal, entre otras.

El análisis de CEA Justicia Social indica: “La prevalencia del VIH y SIDA es una de las problemáticas de salud más relevantes para las personas LGBTQ+. No solo implica la necesidad de proporcionar atención especializada para el adecuado tratamiento de estos padecimientos, también porque se asocian diversos estigmas que repercuten en diversas formas de discriminación. Estas consecuencias afectan en mayor medida a las personas trans”.

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Datos para concientizar sobre la población LBGT+ en cárceles

Datos obtenidos mediante solicitudes de transparencia a las Unidades Administrativas de Prevención y Readaptación Social indican que en 10 años, de 2012 a 2022, se han hecho 129 campañas para concientizar sobre la población LBGT+; 13 por año.

Entre estas se encuentran pláticas preventivas sobre agresión sexual, sexualidad, VIH, derechos humanos y género; conceptos sobre acoso o abuso; promoción del lenguaje incluyente; no discriminación a las personas de las disidencias sexogenéricas “sin importar los usos o costumbres de su lugar de origen”, además de capacitación a servidores públicos “para llevar un proceso de formación a través de sesiones de 12 minutos”, entre otras.

Prevención y Readaptación Social indicó que los Centros penitenciarios federales han realizado también actividades para concientizar sobre la población LGBTTTIQ+ como la exposición de videos y películas “con la finalidad de sensibilizar y luchar contra los prejuicios sociales”.

De acuerdo con un reporte del relator especial de Tortura para el Consejo de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, “dentro de las instalaciones de detención existe usualmente una estricta jerarquía, y aquellos que se encuentran en la parte inferior tales como menores, adultos mayores, personas con discapacidades y enfermedades, homosexuales, lesbianas, bisexuales y personas transgénero, sufren una doble o hasta triple discriminación”.

En noviembre de 2018, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos lanzó el “pronunciamiento sobre la atención hacia las personas integrantes de las poblaciones LGBTTTI en centros penitenciarios” con el que llamó a las autoridades penitenciarias a sensibilizar y capacitar a los trabajadores para “impedir la violación de los derechos de las personas pertenecientes a grupos que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, como la población LGBTTTI”.

ed

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