Demanda de féretros vacía las bodegas

Pedro Jaramillo, uno de los dueños de Litomex, asegura que se han triplicado los pedidos

Demanda de féretros vacía las bodegas
En los talleres de Litomex donde producen féretros se deberán elaborar alrededor de 3 mil ataúdes para satisfacer la demanda extra. FOTOS: CARLOS MEJÍA. EL UNIVERSAL
Nación 20/12/2020 03:06 Horacio Jiménez Actualizada 04:22
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Pedro Jaramillo es el representante legal y uno de los dueños de Litomex, una de las empresas mexicanas más reconocidas en la fabricación de ataúdes en México, y asegura que la pandemia por Covid-19 en el país está fuera de control.

Calcula que la demanda en los últimos días se ha triplicado, lo que ha provocado que no se dé abasto para la producción de féretros en la temporada invernal.

Pedro Jaramillo narra, en entrevista con EL UNIVERSAL, que al principio de la pandemia, en abril, mayo y junio, sí hubo un alza en la producción y venta de ataúdes, pero a partir de julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre se cayó y se estancó; sin embargo, en los últimos 15 días sus bodegas se vaciaron por la alta demanda de féretros.

“Me están pidiendo las funerarias muchísimos más ataúdes. Se vaciaron mis bodegas, se supone que trabajábamos hasta el día de ayer [viernes] por la temporada decembrina, las vacaciones que tomaron para esa situación, pero no vamos a poder hacerlo. Sí está saturado y descontrolado, la demanda es excesiva y no podemos con ella”, define.

Jaramillo explica que normalmente en la época decembrina, con todo y el incremento en la tasa de mortandad en los mexicanos, produce mil ataúdes, aunque planea elaborar 2 mil o hasta 3 mil féretros en esta época. “Si produjéramos el triple, yo creo que apenas estaríamos en condiciones de surtir la demanda.

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Es necesaria la capacitación al personal para la producción de ataúdes, dice Jaramillo.

 

“Se fabrican alrededor de mil ataúdes mensuales, ahorita necesitaríamos 2 mil o 3 mil tal vez, pero no es fácil hacer un incremento en la producción en esas condiciones, además de que hay un problema adicional severo: las materias primas, la madera y el acero, tiene una problemática de meses, no hay acero”, asegura.

El incremento en las peticiones de ataúdes se debe a la época normal de invierno, a la nostalgia que provoca y a las muertes por Covid, pues explica que si antes no eran permitidas las inhumaciones, ahora sí, incluso, la saturación en los crematorios ha llevado a los familiares de los muertos por la pandemia a sepultar a sus seres queridos.

Recuerda que al principio de la pandemia había mucho desconocimiento del tema, pero con el paso del tiempo se han descubierto otras técnicas de tratamiento o paliativos, además de que la gente ha hecho conciencia de lo que se debe y no hacer.

“Al principio, al tener un desconocimiento total, únicamente se autorizaba la cremación, al ser insuficiente se autoriza lo demás, pero cuando pasa el tiempo se sabe que no es un impedimento la inhumación como alternativa natural y así está ocurriendo, inhumar o cremar en tema de Covid, finalmente es lo mismo”.

Marchas forzadas
 

Jaramillo reconoce que la petición desmedida de los féretros lo tomó por sopresa porque estaban llenos sus almacenes, pero ya no pueden corregir en la contratación de más personal, porque se le debe capacitar para que trabaje en la producción, pero bajo las medidas sanitarias no es muy posible que le cierren su negocio.

“Nos agarró en curva, estábamos llenos, almacén lleno, no es posible a estas alturas conseguir mayor personal, no es posible capacitarlo, no es así. Lo que teníamos de ventaja eran bodegas llenas, pero ya se vaciaron y no podemos más que hacer lo que está a nuestro alcance”, describe.

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