Ya eran las nueve de la mañana y el Metro de la Ciudad de México seguía esperando el bullicio acostumbrado: personas corriendo para alcanzar un lugar en el vagón, empujones para poder entrar, los gritos e incluso las peleas entre los pasajeros. Pero nada de eso sucedió, o al menos no en la misma magnitud que otros días.

En plena mitad de la semana laboral, las restricciones del gobierno para que no haya más casos de coronavirus () comenzaron a tomar forma: menos gente salió de su casa y el Metro capitalino se desahogó de la afluencia que comúnmente tiene.

La Línea 1, la más antigua y una de las más concurridas por los capitalinos, respiró desde Pantitlán y hasta Observatorio. Aunque los asientos iban llenos por la mañana, y aunque había decenas de pasajeros de pie, en esta ocasión los cuerpos de los usuarios no quedaron apretados e inamovibles entre un mar de ciudadanos.

En un recorrido hecho por EL UNIVERSAL también se observó una mayor agilidad por parte de este sistema de transporte público, pues no hubo muchas mochilas atoradas en las puertas por falta de espacio y eso aminoró la espera en cada estación.

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Usuarios consultados no tenían duda: mujeres y hombres se quedaron en su casa por el Covid-19. Algunos lo habrían hecho por las recomendaciones de las autoridades, pero otros tantos por el temor de infectarse con el virus que ya ha dejado casi 5 mil muertos en el planeta.

“Con eso del coronavirus sí se ha vaciado el Metro, como que la gente está entrando en pánico, también porque el gobierno ha exagerado, en vez de que tranquilicen a las personas están haciendo que entre en pánico”, consideró Janet Islas, usuaria frecuente de la estación Pino Suárez.

Los menores de edad fueron los principales ausentes de la jornada de ayer. El fin de semana pasado la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció que desde el 20 de abril quedarían ; sin embargo, padres de familia se adelantaron a la fecha y en los vagones sólo quedó el recuerdo de los pequeños haciendo su máximo esfuerzo para llegar a la escuela.

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Pero no sólo son los más jóvenes quienes tienen el deseo de quedarse en su casa frente a la pandemia, sino que los trabajadores están a la expectativa de que sus empresas les pidan no salir de su hogar y hacer lo que deban hacer desde ahí.

Carlos Guzmán, quien debe abordar el Metro en Pantitlán para llegar a su trabajo, dijo: “Yo trabajo en una institución bancaria y se están empleando medidas sanitarias en las sucursales, pero seguimos a la espera de que nos indiquen qué procede con nosotros”.

Según la percepción de este joven, así como la de otros usuarios, falta que el sector privado consolide más medidas preventivas para evitar contagios y los sistemas de transporte también deberían hacer lo propio.

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En los vagones del Metro se podía observar cómo las paredes están tapizadas con información sobre el Covid-19 y las opciones que hay para prevenirlo; sin embargo, no se implementan acciones como tomar la temperatura a los usuarios o brindar gel desinfectante.

Y es que, aunque la afluencia de los capitalinos disminuyó, aún son miles de personas las que utilizan el Metro para trasladarse, o dicho de otra manera: el calor humano disminuyó, pero la posibilidad de contraer el coronavirus sigue viva, debido a que se trata de un espacio todavía concurrido.

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