Dentro del Campo Militar Número 1-A, en el corazón de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), militares y civiles libran una guerra sin balas contra la epidemia de coronavirus (Covid-19), que está en su etapa más crítica en el país.

El epicentro es el Sexto Grupo de Morteros, reconvertido en la primera Unidad Operativa de Hospitalización Covid-19, donde un ejército de médicos, enfermeras, paramédicos, choferes y afanadores combate al virus desde su respectiva trinchera.

A un mes de que arrancó operaciones, más de 100 pacientes con síntomas moderados y con requerimientos de oxígeno suplementario vencieron la enfermedad de la mano de médicos militares y civiles, que están juntos en esta batalla.

EL UNIVERSAL ingresó al área de tratamiento a mujeres contagiadas, en el primer piso de la Unidad Operativa de Hospitalización; en la planta baja se atiende a hombres.

Al cruzar el filtro de bioseguridad, un largo pasillo con 25 camas se observa en ambos lados del piso. Hay 13 pacientes, algunas están casi recuperadas y otras continúan luchando contra el coronavirus.

Entre ellas se encuentra Martha Ruiz, habitante del Estado de México, quien cuenta que ya superó la peor etapa de la enfermedad y que no sabe dónde la contrajo, hace más de dos semanas.

Mientras una enfermera le toma el nivel de oxigenación, la señora de 53 años narra que llegó a la Unidad Operativa de Hospitalización después de haber presentado fiebre alta, falta de aire y dolor en articulaciones, síntomas de Covid-19.

“Empecé con fiebre alta, no podía respirar y me puse muy mal”, recuerda, pero ahora ha comenzado a recuperarse: “Las articulaciones ya me empezaron a funcionar bien, ya empecé a caminar un poco”.

Está por darse el cambio de turno de 12 horas, pero antes las enfermeras le revisan la temperatura, presión y glucosa a una paciente de entre 50 y 55 años. Luego le colocan un suero.

Combaten al Covid-19 en guerra sin balas
Combaten al Covid-19 en guerra sin balas

Afuera, familiares de los enfermos comienzan a llegar para saber su estado de salud.

La Unidad Operativa de Hospitalización Covid-19 del Ejército Mexicano —la primera de 30 que se reconvirtieron en el país para dar apoyo contra la epidemia en el marco de la aplicación del Plan DN-III-E— tiene capacidad para 100 pacientes: 50 mujeres y 50 hombres.

Cada día recibe entre tres y cuatro infectados del nuevo coronavirus, aunque también en un día registra hasta ocho altas.

El Asesor Técnico de la Unidad Covid-19, el teniente coronel Raúl Sandoval, comenta que atienden a 52 pacientes, lo que representa la mitad de la capacidad del hospital, que en lo que va de la emergencia sanitaria no ha sido rebasada.

En entrevista, el especialista en neumonía explica que la plantilla de trabajadores se compone de más de 100 personas, con una base militar de médicos de la Sedena que laboran en turnos de 12 por 36 horas de descanso, y de seis por 24 horas de descanso.

“Hicimos funcionar la unidad, empezamos con la reconversión la primera semana de abril y atendimos pacientes la primera semana de mayo, así de rápido porque convertir [en hospital] un alojamiento que está destinado sólo para dormir, para que las tropas tengan sus armas, su vestuario y su equipo no es un trabajo fácil”, indica.

Explica que en cuatro semanas reacondicionaron el inmueble, al cual le quitaron los armeros y le instalaron filtros de entrada y de salida, tomas de oxígeno, aire acondicionado, ganchos, divisiones de lona y cubículos para pacientes.

Combaten al Covid-19 en guerra sin balas
Combaten al Covid-19 en guerra sin balas

El cirujano señala que los infectados llegan de otra instalación donde ya fueron evaluados inicialmente por un médico general o por un especialista que determinó que tienen Covid-19 y que requieren de oxígeno suplementario, por lo que se coordina el traslado por medio de un Centro Coordinador Nacional.

Recuerda que las Fuerzas Armadas están trabajando por los mexicanos durante la epidemia en los hospitales militares y los que fueron reconvertidos: “Estamos trabajando con ellos y que estamos trabajando por ellos (...) Es una labor conjunta de todos los que colaboramos”.

El trabajo coordinado entre la Sedena y el personal civil es multidisciplinario, puesto que son los que están “haciendo frente a la pandemia, juntos. Lo más maravilloso de esta unidad es que militares y civiles estamos trabajando en la misma guerra, una guerra sin balas, para terminar con esta epidemia”.

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