23 | OCT | 2019
Cannabis. Debate entrampa a enfermos
El doctor Juan Ignacio Romero, jefe de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos en el hospital general de Querétaro (en la imagen), asegura que en el país estamos 20 años atrasados desde el punto de vista médico (ERIKA FLORES)

Cannabis. Debate entrampa a enfermos

08/02/2019
03:27
Erika Flores
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Según expertos, los pacientes están atrapados en la discusión por uso de lúdico de la planta

El énfasis hacia el uso recreativo de la cannabis ha desvirtuado su utilización con fines médicos y actualmente miles de pacientes quedaron entrampados en medio del debate sobre el empleo de la planta con ese objetivo, aseguran especialistas de los colectivos Cannapeutas y Mexicanna.

Juan Ignacio Romero, médico y jefe de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos en el hospital general de Querétaro, indica: “Los pacientes quedaron entrampados en medio del debate del uso lúdico. La naturaleza nos da una planta llena de productos que bajo un buen uso restauran la salud, pero el abuso es lo que ha generado problemas y ahí es donde estamos entrampados porque el énfasis hecho hacia el área recreativa es lo que ha desvirtuado su uso médico”.

Sobre el tema, los colectivos Cannapeutas y Mexicanna, subrayan que sus integrantes dan prioridad a la salud de enfermos por encima de la regulación de la hierba en términos políticos, con el único fin de curar o erradicar el dolor y otros síntomas de males que han modificado la vida de sus enfermos.

Como organizaciones, Cannapeutas y Mexicanna se han trazado como objetivo contribuir a la promoción, educación e investigación relacionada con la planta en términos medicinales. En su página web, Cannapeutas refiere que contribuye al tema desde los aspectos científico y educativo en nuestro país. Sin que esto signifique su oposición al uso lúdico, sus integrantes promueven (entre médicos) la capacitación en canabinoides.

Tanto Cannapeutas como Mexicanna buscan establecer, a través de profesionales, la estandarización de la medicina cannábica.

El presidente de Cannapeutas, Raúl Porras, quien obtuvo la certificación en medicina cannábica por The Medical Cannabis Institute, plantea que, ante las limitaciones hechas por políticos, en términos de regulación se afecta también la investigación que pudiera hacerse de la planta en términos médicos.

“Frente a las actuales políticas públicas es difícil. Primero porque estamos frente a la desaparición de la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitario), que en el sexenio que terminó debió crear el instituto de cannabis medicinal y no lo hizo. Fue darnos puro atole con el dedo”, afirma.

“¿Cómo puedes entonces someter un protocolo de investigación de medicina cannábica si el instituto no existe?”, cuestiona.

Juan Ignacio Romero cuenta en este marco que, como precursor en el uso de la morfina para pacientes con cáncer desde 1988, fue un gran acierto despenalizar la marihuana para uso médico racional.

Aunque esta acción, desde su perspectiva, se diluyó frente a la Cofepris que no reguló el tema como debía. Y pone como ejemplo a Israel, donde en este momento se trabaja en la individualización de las dosis (con THT o cannabidiol) según las necesidades de los pacientes.

“Creo que no deberíamos depender de la regulación de la Cofepris, que limitó la investigación y prescripción médica individualizadas. Y se requiere la estandarización de las dosis porque a la fecha hemos tenido que trabajar con cálculos y no hemos podido tener certezas sobre sus efectos”, lamenta.

Para los dos médicos, es larga la lista de enfermedades y síntomas que pudieran tratarse ampliamente a nivel farmacológico con esta planta. Porras lo resume en tres principales síntomas: dolor, náuseas o estimulación del apetito.

Romero ofrece una larga lista de padecimientos: melanoma (cáncer de piel), cáncer de páncreas, pancreatitis, epilepsia en niños y adultos, niños con autismo; trastornos de conducta, de ansiedad postraumática, manejo del dolor neuropático, síndrome de integración sensorial y para reducir la posibilidad de infartos nocturnos, entre otros.

“En los últimos 20 años —relata Romero— atendí un promedio de mil pacientes con alguna de estas enfermedades. Y como era prácticamente imposible tratarlos a la luz con cannabis fue necesario recurrir a otras alternativas.

“Fue así como los pacientes consiguieron la planta como pudieron y yo me encargaba de delimitar el tratamiento correspondiente bajo un objetivo claro: brindarles salud y calidad de vida”, explica. Las opciones, más que fumarla, se ampliaron principalmente al consumo mediante infusión (té) y elaboración de pomadas que él enseñó a preparar.

“Los pacientes de VIH pudieron entonces recuperar el apetito, los de cáncer tolerar el dolor y la náusea-vómito, quienes mostraron cuadros de ansiedad y depresión recuperaron el sueño, y ayudamos también a reducir el abuso de sustancias como la morfina al combinarla con cannabis”, afirma Romero.

El sistema endocannabinoide

Porras ha impartido algunos cursos con médicos y alumnos de medicina, y generalmente el escenario que encuentra es el mismo.

“Lo digo como doctor: a nosotros nunca nos hablaron del sistema endocannabinoide y ellos tampoco lo saben. Ni siquiera se les ha hablado de cómo funciona, así que naturalmente tienen miedo de los efectos legales, principalmente médicos con experiencia y renombre que están estigmatizados. Ha sido difícil incursionar en ellos, las nuevas generaciones están más abiertas”.

Romero lo explica así. “Cuando están conmigo muchos de los alumnos de medicina y farmacología desconocen que el sistema endocannabinoide está descrito desde hace 18 años y que se encuentra en nuestro organismo.

“Es una lástima que en las universidades aún no se imparta como materia por considerarlo un tabú. ¿Cómo va a estar prohibido un sistema que está dentro del cuerpo y que debe ser estudiado y trabajado para restaurar la salud del paciente? No es posible que haya rectores y directores de facultades que aún no abren su mente a estas necesidades del ser humano. Es una vergüenza”.

Es por eso que ambos médicos sugieren apertura para buscar un consenso entre las universidades a fin de que se enseñe, entre otros temas, el sistema endocannabinoide en las aulas.

“Me da pena decirlo, pero estamos 20 años atrasados desde el punto de vista médico, cuando hay al menos 30 mil artículos médicos y científicos sobre el tema. Y es una vergüenza que estemos así, porque muchos de nuestros políticos están atrasados o mal informados por sus asesores”, advierte Romero.

Cannapeutas y Mexicanna confían en que la iniciativa de Olga Sánchez Cordero, hoy secretaria de Gobernación, tome impulso para abrir ventanas al tema y beneficiar a miles de pacientes.

“Es importante porque respeta el cultivo con diferentes propósitos, entre ellos el terapéutico”, precisa Porras.

“En este momento nosotros apoyamos la única empresa que tiene licencia para producir, cultivar, cosechar, distribuir, comerciar y almacenar cannabis con fines medicinales, porque Cofepris sólo otorgó licencias de importación de producto a los conocidos del comisionado, pues no hubo transparencia en el proceso”, destacó.

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