Para conmemorar su 80 aniversario, hoy la Central Mexicana de celebró un evento conmemorativo con el fin de refrendar su objetivo de apoyar a las personas que buscan recuperarse de la enfermedad del , a través de su red de 14 mil grupos, indicó Irma Hernández Berber, custodia clase A.

Destacó que el propósito es brindar ayuda a toda aquella persona que tiene problemas con su forma de beber. Recordó que en México, el consumo de alcohol alguna vez en la población de 12 a 65 años, aumentó del 71% al 73.7%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco.

Refirió que el consumo actual de alcohol se sitúa en 48.2% y el consumo excesivo en 34.9% a nivel general.

“Es aceptar que necesitamos ayuda, aceptar que tengo un gran defecto que es la bebida, que también hay muchos factores genéticos que intervienen, es cierto, hay una predisposición, hay personas que toman y no pasó, pero hay quién ya no puede parar, ahí se desata la enfermedad, y hay muchas personas que están dispuestos a ayudar todo el tiempo, no es internamiento, nadie los va a recoger, no es a fuerza, no hay maltratos, no hay torturas, es muy importante que sepan”, comentó.

Hernández Berber recordó a la sociedad que la ayuda es gratuita y confidencial, y está disponible a través de la línea de teléfono nacional 800 2169 231 y la aplicación celular oficial "AA México".

“El alcoholismo es una enfermedad y nadie tiene porque enfrentarla en soledad. Hoy vemos con alegría y satisfacción que la comunidad y todo el mundo hemos sido testigos de la permanencia de esa luz de esperanza que sigue viva”, dijo en el marco de dicha celebración.

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Los inicios de Alcohólicos Anónimos en el país, datan de septiembre de 1946, con la visita a la capital de Ricardo B. Pérez "Dick", un mexicano recuperado en Cleveland, Ohio, y Cónsul Honorario de México en esta ciudad, quien viajó a México con la finalidad de organizar la primera Junta de Información Pública.

"Yo estaba como usted, pero ya no bebo"

La travesía personal de Ricardo B. Pérez refleja el profundo trasfondo humano de este legado. Nacido en el monte cerca de la Ciudad de México, enfrentó los estragos de una infancia difícil marcada por la pérdida de su padre durante la Revolución.

Años más tarde, después de emigrar a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades, su vida personal y laboral se vio ensombrecida por el alcoholismo, llevándolo a tocar fondo en una pensión de Cleveland.

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Pero el 16 de abril de 1940, la lectura de un artículo en el periódico acerca de la recuperación de un conocido deportista con la ayuda de Alcohólicos Anónimos, encendió la luz que cambiaría su destino para siempre.

Luego de alcanzar una sobriedad sólida e integrarse al grupo Orchard Grove, Dick comprendió que la acción era la palabra mágica.

Junto a su esposa Helen Rehus, quien contaba con una sólida formación académica y dominaba diferentes idiomas, emprendió una titánica tarea de tres años para traducir al español el texto básico de la comunidad.

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La obra fue entregada personalmente al cofundador de la fraternidad, Bill Wilson, en julio de 1946, convirtiéndose en la primera traducción de la literatura de AA a otro idioma.

Su material se volvió la herramienta fundamental para derribar la barrera del lenguaje y permitir que miles de personas hispanohablantes pudieran salir de la “oscuridad”.

"Yo estaba como usted, pero ya no bebo", frase publicada en el diario EL UNIVERSAL hace ocho décadas. Foto: Archivo / EL UNIVERSAL
"Yo estaba como usted, pero ya no bebo", frase publicada en el diario EL UNIVERSAL hace ocho décadas. Foto: Archivo / EL UNIVERSAL

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