En la CDMX o el Edomex, caminar y cruzarse algún letrero de triángulo azul con las letras “AA” no es una experiencia rara. Sólo en la capital, se estiman unos 700 espacios de Alcohólicos Anónimos, que muchos identifican pero pocos conocen.
Este grupo de ayuda contra el consumo de alcohol suma 80 años de actividades en México y Mochilazo en el Tiempo comparte un breve repaso de las décadas de esfuerzo comunitario por una vida sin adicción a la bebida.

¿Qué es AA y qué no es ?
Alcohólicos Anónimos, también conocido como “Doble A” o “Al Anon”, abreviatura de AA, es una comunidad de personas que se reúnen para resolver su problema con la bebida.
El propósito principal de Doble A es crear grupos en que los integrantes se apoyen entre sí para lograr la sobriedad. El único requisito para unirse es tener el deseo de dejar la bebida, sin importar si es sólo un deseo mínimo.
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Una de las cualidades que distinguen a Alcohólicos Anónimos es que no hay ninguna cuota, membresía ni criterio para asistir. Todas las sedes de Doble A abren sus puertas a cualquiera, sin importar la edad, el género ni la vida que lleven.

Los grupos de Alcohólicos Anónimos no tienen intereses monetarios ni religiosos. En sus actividades tratan de seguir el método de los Doce Pasos para dejar la bebida.
¿Cómo comenzó Alcohólicos Anónimos?
La frase de “todo en exceso es malo” parece relleno de la publicidad hasta que un conocido tiene problemas por el abuso del alcohol. Puede ser un amigo, un familiar o uno mismo.
Si algo de optimista hay en este escenario es que, así como hay muchas personas a quienes las supera el deseo de beber alcohol, también hay muchas que toman la decisión de pedir –y dar- ayuda para dejar de hacerlo.

Esa dinámica de dar y recibir ayuda como respuesta al problema del alcoholismo inició en 1935 por iniciativa de William Griffith Wilson (un corredor de bolsa) y Robert Holbrook Smith (un cirujano).
En Doble A, por el principio del anonimato, se les recuerda como “Bill W.” y el “Dr. Bob” al compartir la historia de cómo pasaron de tener graves problemas con el alcohol a fundar Alcohólicos Anónimos.

Por separado, tanto Bill como Bob habían tenido contacto con el Grupo Oxford, una sociedad de gente no alcohólica que fomentaba vivir bajo ciertos principios espirituales para el día a día.
Aquella experiencia fue constructiva, pero ninguno de los dos logró la sobriedad hasta que un amigo estuvo ahí para ellos. Para Bill fue su amigo “Ebby T.”; para Bob fue el propio Bill. Interactuar con alguien que había vivido y superado el alcoholismo fue esencial.

Además de mantenerse en contacto, fue de ayuda que Bill le contara a Bob una idea que aprendió del doctor William D. Silkworth: la perspectiva de que el alcoholismo es una enfermedad del cuerpo, de las emociones y de la mente.
Para Bob, que era médico, la idea fue contundente. Tras convencerse, Bob no sólo dejó atrás su alcoholismo, sino que él, Bill y su esposa Lois de inmediato se pusieron manos a la obra con los alcohólicos internados en un hospital de Ohio. Ese fue el inicio de Doble A.

A diferencia de Doble A, el Grupo Oxford sí tenía un origen cristiano y su método manejaba absolutos morales. Bill opinaba que, al ser tan estrictos, no podían funcionar con un alcohólico obsesionado o rebelde, por eso los Doce Pasos son sólo sugerencias. Como se dice en México, "es si quieres, nada es a fuerza".
A fines de 1935, Alcohólicos Anónimos funcionaba en dos grupos, uno en Ohio y otro en Nueva York. Hacia 1939 ya había un tercer grupo, también en Ohio, y entre los tres sumaban 100 alcohólicos sobrios.

También en el 39 publicaron su libro de texto Alcohólicos Anónimos, el que hoy se conoce como “el libro grande” o “el libro azul”, que contiene el método de los 12 pasos que usan hasta la fecha para vivir en sobriedad.
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El trabajo de Doble A recibió impulso cuando la prensa escribió sobre ellos, sin mencionar la cena que el magnate John D. Rockefeller Jr. organizó para darles publicidad. Los fundadores siempre reconocieron también el apoyo desinteresado de personas religiosas.
En los años siguientes, Alcohólicos Anónimos también definió las “Doce Tradiciones” que ayudan a mantener eficaz la organización, que desde entonces rechaza cualquier donación o patrocinio para evitar defender intereses de terceros.

Doble A creció en los años 40: pasó de 2 mil integrantes en 1940 a 100 mil alcohólicos recuperados en 1950 alrededor del mundo. Fue en esa misma década que México tuvo sus primeros contactos con Alcohólicos Anónimos.
Los primeros Alcohólicos Anónimos mexicanos
Los primeros grupos de Alcohólicos Anónimos en México tenían integrantes estadounidenses que se encontraban de paso en el país, entre 1946 y 1960. De hecho, el primer caso que se mantuvo activo se llamó "Mexico City Group".
Después ingresaron mexicanos que tradujeron los libros de Doble A y comenzaron sus propios grupos ya en español. El de la colonia Agrícola Oriental fue uno de los primeros en la capital, que sigue en funciones hasta hoy.
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En México, Doble A experimentó cambios cuando surgieron diferencias entre sus integrantes. Del grupo de la Agrícola Oriental salieron dos corrientes tras discutir cómo seguir los Doce Pasos del programa.

El método propone hacer un inventario moral de la vida personal en unas hojas que, ya en los años 40 se les daba a los asistentes, pero a veces esas hojas las encontraban las familias de los alcohólicos y su recuperación se volvía aún más complicada.
La alternativa para algunos fue hacer ese inventario lejos de sus vidas diarias. Desde la Ciudad de México se iban a otros lugares, desde la periferia en el Estado de México, hasta haciendas en Hidalgo, Toluca o Cuernavaca.
Se tomaban tres días ahí para hacer el inventario moral y antes de volver a casa lo quemaban. De ese modo se separó el Grupo del Cuarto y Quinto Paso de los grupos tradicionales de Alcohólicos Anónimos.

La otra corriente de Doble A que nació en la Agrícola Oriental fue la del Grupo Sur y del Grupo Venta de Carpio, en los que los integrantes establecieron prácticas religiosas más marcadas que en el programa tradicional.
Si en los grupos tradicionales es usual apoyarse en “un poder superior” acorde a las creencias de cada alcohólico, estos nuevos grupos introdujeron ideas como justificar los tres días de retiro grupal con los tres días de la resurrección de Jesucristo.
Mientras los grupos tradicionales defienden que el objetivo de Alcohólicos Anónimos es alejarse de la bebida y no evangelizar, grupos como el Sur y el Venta de Carpio sí toman posturas religiosas más claras, ya sea católicas o evangélicas.

En medio de prácticas como organizar misas y rosarios para alcohólicos o “renunciar a los tatuajes”, nuevas expresiones de combate al alcoholismo forman parte del extenso desarrollo de Alcohólicos Anónimos en México, que hoy ya incluyen grupos apócrifos.
A la par están los grupos que proponen regresar a los fundamentos que se encuentran en los libros de Doble A, donde se dice que no hay asociación que respete más la libertad de pensar, sentir y actuar que Alcohólicos Anónimos, sin líderes ni presión social.
Lee Mochilazo en el Tiempo el próximo 10 de junio para conocer un poco más sobre la manera en que los mexicanos han fusionado sus creencias religiosas con el combate del alcoholismo.
- Fuentes consultadas:
- Alcohólicos Anónimos (1976). La historia de Bill.
- Alcohólicos anónimos (1976). La pesadilla del Dr. Bob.
- "Consumo excesivo de alcohol entre jóvenes mexicanos", en Instituto Nacional de Salud Pública [sitio web].
- “El comienzo y el crecimiento de A.A”, en Alcohólicos Anónimos [sitio web].
- "Línea Cronologíca de AA en México (1941 -1949)", en Alcohólicos Anónimos México.
- Rosovsky, Haydée. Alcohólicos Anónimos en México: fragmentación y fortalezas.






