Washington. El juez federal que detuvo la construcción del salón de baile de la Casa Blanca aclaró que el gobierno puede seguir adelante con la construcción subterránea de un búnker y otras “instalaciones de seguridad nacional” en el lugar.
El juez de distrito Richard Leon, en Washington, emitió su fallo más reciente en una demanda sobre el proyecto de 400 millones de dólares varios días después de que un tribunal de apelaciones pidiera reconsiderar las posibles implicaciones para la seguridad nacional de frenar la construcción.
Los abogados del gobierno habían sostenido que el proyecto incluye medidas de seguridad críticas para protegerse de una variedad de posibles amenazas como drones, misiles balísticos y riesgos biológicos.

Leon había prohibido que los trabajos continuaran sin la aprobación del Congreso, pero su orden del 31 de marzo suspendió la aplicación de esa orden durante dos semanas. El tribunal de apelaciones extendió esa suspensión hasta el viernes, pero Leon suspendió su decisión más reciente por otra semana, lo que le da al gobierno más tiempo para solicitar la revisión de la Corte Suprema.
Leon, quien fue nominado por el presidente republicano George W. Bush, señaló que está ordenando detener únicamente la construcción por encima del nivel del suelo, salvo cualquier trabajo necesario para cubrir o asegurar esa parte del proyecto. Por lo demás, el gobierno del presidente Donald Trump puede continuar con la construcción de cualquier excavación, búnkeres, instalaciones militares y centros médicos por debajo del salón de baile.
“Los demandados sostienen que todo el proyecto de construcción del salón de baile, de principio a fin, entra dentro de la excepción de seguridad y, por lo tanto, puede continuar sin interrupciones”, escribió el juez. “¡Esa no es una interpretación razonable ni correcta de mi orden!”
El sábado, un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia dijo que no tenía suficiente información para decidir qué parte del proyecto puede suspenderse sin poner en peligro la seguridad del presidente, su familia o el personal de la Casa Blanca.
Leon indicó que reconoce las implicaciones de seguridad del caso, pero subrayó que “la seguridad nacional no es un cheque en blanco para proceder con una actividad que de otro modo sería ilegal”. También dijo que no tiene “ningún deseo ni intención de ser arrastrado al papel de gerente de construcción”.
El 2 de abril, dos días después del fallo anterior de Leon, el salón de baile de Trump recibió la aprobación final de la Comisión Nacional de Planificación de la Capital, encargada de aprobar la construcción en propiedad federal en la región de Washington.
El National Trust for Historic Preservation presentó una demanda en diciembre, una semana después de que la Casa Blanca terminara de demoler el Ala Este para un salón de baile de 8.400 metros cuadrados (90.000 pies cuadrados) que según Trump tendría capacidad para 999 personas. El gobierno había dicho que la construcción por encima del suelo comenzaría este mes.
Trump dice que el proyecto se financia con donaciones privadas, aunque el dinero público está pagando la construcción del búnker y las mejoras de seguridad.
Trump respondió con dureza al juez por frenar su proyecto. En una extensa declaración en su red, Truth Social, lo acusó de ser un hombre "que odia a Trump, un hombre que ha hecho todo lo posible por socavar la seguridad nacional y asegurarse de que este gran regalo para Estados Unidos se retrase o no se construya".
El mandatario defendió que se trata de una obra "sin costo para los contribuyentes" y que, con su decisión, Leon "está intentando impedir que los futuros presidentes y líderes mundiales dispongan de un lugar de reunión a gran escala seguro y protegido, o salón de baile, dotado de refugios antiaéreos, un hospital y unas instalaciones médicas de última generación, mamparas de protección, instalaciones, estructuras y equipos militares de alto secreto, acero, columnas, techos y vigas resistentes a misiles, techos y cubiertas a prueba de drones, ventilación de grado militar y cristales a prueba de balas, balísticos y a prueba de explosiones".
El republicano se quejó de que "casi todo el material necesario para su construcción se está fabricando o está de camino a la obra, listo para su instalación y montaje. Gran parte de él ya se ha pagado, con un coste de cientos de millones de dólares. Si alguien, especialmente alguien sin legitimidad, tenía alguna queja, ¿por qué no se presentó muchos meses antes, mucho antes de que se iniciaran las obras? El registro público estaba a la vista de todos. Todo el mundo sabía que estaba planeado y que se iba a construir".
Trump advirtió que "el salón de baile es de vital importancia para nuestra seguridad nacional, y no se puede permitir que ningún juez detenga este proyecto histórico y militarmente imprescindible".
mcc