Moscú/Washington.— Rusia y Estados Unidos se enfrascaron en una guerra de sanciones: el presidente de Estados Unidos, Joe Biden; el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, así como el secretario estadounidense de Estado, Antony Blinken, y el de Defensa, Lloyd Austin, están entre los sancionados por el Kremlin, en una medida que incluye la prohibición de entrar a territorio ruso, pero no la posibilidad de mantener contactos oficiales.

En total, 13 responsables de Estados Unidos se ven afectados por estas medidas. Rusia también prohibió la entrada al hijo de Biden, Hunter, y a la exsecretaria de Estado y excandidata presidencial demócrata Hillary Clinton.

Washington apuntó sus baterías contra el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, y varios altos funcionarios de defensa rusos en su intento de castigar a los países y oficiales que apoyaron la invasión de Ucrania por parte de Moscú.

En EU, el Senado aprobó por unanimidad una resolución que declara al presidente ruso, Vladimir Putin, criminal de guerra.

Además, un funcionario de la Casa Blanca informó que Biden anunciará hoy 800 millones de dólares en asistencia para Ucrania, el mismo día que el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, está previsto que dé un discurso a los congresistas estadounidenses.

Las sanciones se producen en momentos en que Kiev declaró un toque de queda de 36 horas y el alcalde, Vitali Klichkó, advirtió de un “día difícil”, ante el incremento de ataques rusos en la capital.

Las autoridades ucranianas informaron que los cañonazos rusos sobre la capital parecían ser más sistemáticos y se acercaban al centro de la ciudad, destrozando apartamentos, una estación de Metro y otros lugares civiles. En Mariupol, ciudad asediada por las fuerzas rusas, 20 mil personas lograron salir.

En el este, las fuerzas rusas lanzaron más de 60 ataques durante la noche en la segunda ciudad más grande de Ucrania, Kharkiv, según el jefe de la administración regional, Oleh Sinehubov. En Mykolaiv, los residentes se preparaban para más ataques. En casi tres semanas de conflicto, más de 3 millones de personas han huido de Ucrania, sobre todo hacia Polonia, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). De ellos, 1.4 millones de niños, según UNICEF. El presidente Zelensky denunció que desde el inicio de la invasión han muerto 97 niños en bombardeos rusos.

La ONU declaró que se ha confirmado el deceso de cerca de 700 civiles en Ucrania, y la cifra real probablemente sea mucho mayor.

El camarógrafo Pierre Zakrzewski y la productora Oleksandra Kuvshinova, ambos de la cadena estadounidense Fox News, fallecieron en un ataque de fuerzas rusas durante la cobertura de la guerra de Ucrania, donde también fue herido su compañero, Benjamin Hall.

Previo a las negociaciones del martes, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, dijo que Moscú reiteraría sus demandas de que Ucrania desista de su intención de integrarse a la OTAN, adopte un estatus neutral y se “desmilitarice”. Zelensky declaró: “Ucrania no es un miembro de la OTAN. Lo entendemos. Durante años hemos escuchado que las puertas estaban abiertas, pero también hemos escuchado que no podríamos unirnos. Esa es la verdad y hay que reconocerla”.

Ante la situación, la OTAN convocó a una reunión en Bruselas el 24 de marzo a la que asistirá el presidente de Estados Unidos.

Ucrania dijo que vio un posible espacio para un compromiso en conversaciones con Rusia.

Un importante negociador ucraniano, el asesor presidencial Mykhailo Podolyak, describió la última ronda del diálogo con los rusos, realizada por videoconferencia, como “muy difícil”. Declaró que había “contradicciones fundamentales” entre las dos partes, pero agregó que “ciertamente hay espacio para el compromiso”. Indicó que las conversaciones continuarán hoy.

En otros acontecimientos, los líderes de tres países de la Unión Europea (Polonia, la República Checa y Eslovenia) visitaron la capital en conflicto. Polonia pidió una “misión de paz” de la OTAN, “protegida por las fuerzas armadas”, para ayudar a Ucrania, declaró el viceprimer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski.

En Rusia, Marina Ovsiannikova, empleada de una cadena de televisión rusa que irrumpió en un informativo oficialista para denunciar la ofensiva en Ucrania fue liberada, tras ser condenada a pagar una multa equivalente a 275 dólares. Agencias

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