Kiev/Londres.— La capacidad de Rusia para sostener la guerra en Ucrania “no muestra signos de debilitamiento” mientras aumenta la amenaza sobre el resto de Europa, advirtió ayer el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, en inglés) al presentar su informe anual Balance Militar 2026, a la vez que la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que reclama una tregua tras cuatro años de guerra, pero Estados Unidos se abstuvo.
“Hay pocos indicios de que Rusia pierda fuerza en su quinto año de conflicto y la amenaza para el continente está creciendo”, afirmó el director del IISS, Bastian Giegerich.
El uso continuado de “misiles de crucero, balísticos y drones de ataque unidireccional” ha intensificado la presión sobre las defensas aéreas ucranianas y demuestra la capacidad rusa “de proyectar poder militar a grandes distancias”.

Incluso sistemas básicos como el dron Geran-2 -versión modernizada del Shahed-136 iraní- pueden “alcanzar objetivos en todo el continente” con un radio de hasta 2 mil kilómetros, apuntó.
Giegerich destacó que esta situación subraya la necesidad de que la OTAN aumente la inversión en defensa antimisiles, sistemas antidron y capacidades de ataque profundo. En términos financieros, el IISS calculó que Moscú destinó en 2025 unos 186 mil millones de dólares a defensa, equivalentes a 7.3% del PIB, frente a 6.7% del año anterior. Aunque el gasto creció sólo 3% en términos reales, muy por debajo de 56.9% registrado en 2024, desde 2021 “se ha triplicado”. La guerra sigue imponiendo costes importantes a Rusia, pero el banco central ha logrado “mantener operativa la maquinaria bélica”, afirmó el experto.
En opinión del prestigioso centro de estudios, si la producción y el equipamiento continúan al mismo ritmo, el país podría cerrar de aquí a 2030 las brechas entre sus fuerzas actuales y las requeridas para una nueva estructura ampliada.
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En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Ucrania pidió reforzar la presión sobre Rusia con más sanciones, entre otras medidas, y defendió la soberanía y la integridad territorial de su país como “líneas rojas” en el proceso de paz.
La viceministra de Asuntos Exteriores de Ucrania, Mariana Betsa, subrayó que su país “no se rendirá” ni “aceptará la paz a cualquier precio”, y reclamó la tregua respaldada ayer en una resolución de la Asamblea General, como una “condición fundamental”.
Con 107 votos a favor, 51 abstenciones y 12 votos en contra, la luz verde a la resolución en la Asamblea reflejó la amplia solidaridad internacional con Ucrania en el cuarto aniversario de la invasión de su territorio por parte de Rusia.
Los principales opositores de la medida fueron Rusia y sus aliados, entre ellos Irán, Cuba y Bielorrusia, así como Nicaragua y varios países africanos, mientras que China y Estados Unidos se abstuvieron.
Canadá, en tanto, se comprometió a proporcionar 2 mil millones de dólares canadienses (mil 460 millones de dólares americanos) adicionales a Ucrania en ayuda militar, al tiempo que anunció más sanciones contra Rusia.
Familias ucranianas recordaron ayer a los miles de soldados caídos en la guerra.
“Nunca elegimos esta guerra, no la empezamos ni la provocamos, y estamos haciendo todo lo posible para detenerla”, aseguró el presidente Volodimir Zelensky en un discurso por videoconferencia ante el Parlamento Europeo.