Moscú.— El opositor ruso Alexei Navalny fue enterrado ayer en un cementerio de Moscú, en presencia de miles de simpatizantes que acudieron a rendir un último homenaje al principal detractor del Kremlin, muerto en circunstancias no esclarecidas en una prisión del Ártico.

Las fuerzas de seguridad arrestaron a al menos 91 personas en todo el país, seis de ellas en la capital, en diferentes concentraciones en homenaje al exactivista anticorrupción, según la ONG OVD-Info.

Con flores, algunos llorando, los simpatizantes de Navalny se concentraron cerca del cementerio y de la iglesia, y muchos corearon lemas contra el Kremlin y contra su ofensiva en Ucrania, como “¡No a la guerra!” o “¡No te olvidaremos!”.

Tras una breve ceremonia en una iglesia de Marino, un distrito del sureste de la capital rusa, sus restos fueron enterrados en el cementerio cercano de Borisovo, constataron periodistas de AFP. En el momento del entierro, sonó la banda sonora de la película Terminator 2, que el fallecido ensalzaba como “la mejor película jamás realizada”, indicó su portavoz, Kira Yarmish.

Las exequias tuvieron lugar dos semanas después de la muerte del opositor de 47 años, el 16 de febrero en una prisión en el Ártico en circunstancias todavía por esclarecer.

Sus colaboradores, su viuda y los países occidentales acusan al presidente Putin de ser responsable de su muerte, lo que niega el Kremlin.

Su cuerpo estuvo retenido durante ocho días y la familia tuvo dificultades para encontrar un lugar que aceptara acoger la ceremonia.

A la iglesia sólo pudo entrar un reducido número de personas. Ahí, como manda el rito ortodoxo, el cuerpo del opositor fue expuesto por primera vez al público, cubierto de flores rojas y blancas.

El coche fúnebre había llegado antes, entre los aplausos de miles de personas, en fila, custodiadas por policías antidisturbios.

“Es doloroso, la gente como él no debería morir, gente honesta, con principios, dispuestos a sacrificarse”, dijo Anna Stepanova.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que cualquier manifestación “no autorizada” por el funeral podría ser sancionada. Peskov afirmó que no tenía “nada que decirle” a la familia del difunto.

Su viuda, Yulia Navalnaya, agradeció a su marido “esos 26 años de felicidad absoluta”, en un mensaje de adiós publicado en redes sociales. “No sé cómo voy a vivir sin ti, pero haré lo que pueda para que allá arriba estés contento y orgulloso de mí”, dijo. “Siempre te amaré”.

El hermano del opositor, Oleg Navalni, publicó fotos en los que aparecían los dos juntos, y escribió: “Duerme tranquilo, hermano, y no te preocupes por nada”.

Al funeral asistieron tres figuras destacadas de la oposición rusa, Evegueni Roizman, Boris Nadezh- din y Ekaterina Duntsova, así como los embajadores de Estados Unidos, Francia y Alemania.

En un artículo en las redes sociales, el exitoso autor ruso-georgiano Boris Akunin instó a los rusos a no permitir que la muerte de Navalny sea en vano. “Hoy están enterrando a un hombre que tuvo un hermoso sueño: crear la bella Rusia del futuro. Una persona puede morir. Cualquier cosa que esté viva puede morir. Incluso un sueño”, dijo. “Todo lo que Alexei podía hacer por la bella Rusia del futuro, lo hizo. Si todo eso fue en vano dependerá ahora de ustedes y de mí. Memoria eterna para Alexei y vergüenza eterna para nosotros si todo fue en vano”.


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