Miami.- Jeffrey Epstein fue un financiero estadounidense que durante años construyó una red de de menores y jóvenes, convirtió el dinero en blindaje, el prestigio en coartada y la cercanía con poderosos en una forma de impunidad. Se movía entre mansiones, aviones privados, cenas exclusivas y una agenda social que incluía a empresarios, políticos, celebridades y millonarios.

Su caso se volvió escándalo mundial no sólo por la brutalidad de los abusos contra menores, sino porque dejó al descubierto algo más grave: durante mucho tiempo, el crimen convivió con la alta sociedad internacional, garantizándole impunidad. Epstein no operaba en la sombra: se fotografiaba, se codeaba y viajaba con figuras reconocidas.

La decisión de mujeres como de denunciar, a pesar de las amenazas, las presiones y el miedo, permitió que los abusos de Epstein salieran a la luz y que el otrora poderoso financista finalmente enfrentara la justicia, que finalmente eludió al suicidarse. Pero, ¿cuántos Epstein más hay en el mundo? ¿Cuántas redes de explotación sexual de menores funcionan con dinero, silencio, cobertura y apariencia de normalidad?

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La red internacional estadounidense Fin de la Prostitución Infantil, la Pornografía Infantil y la Trata de Niños con Fines Sexuales, (ECPAT) sostiene que “ningún país y ninguna región en el mundo es inmune”.

En varios países han existido y existen redes que no funcionaron sólo por la perversión de un individuo, como Epstein, sino por una alianza de intereses entre reclutadores, empresarios, políticos, operadores judiciales, policías, intermediarios sociales y, en algunos casos, actores con vínculos en inteligencia, seguridad o crimen organizado.

Una madre muestra la foto de su hija desaparecida. Foto: Cortesía NCMEC.
Una madre muestra la foto de su hija desaparecida. Foto: Cortesía NCMEC.

“El abuso es un sistema sostenido por dinero, silencio, miedo, chantaje, favores y protección institucional”, señala a la experta en seguridad y especialista en ciberseguridad Bárbara Gutiérrez, quien asegura que igual de importante es que “estas redes suelen esconderse detrás de fachadas respetables como fundaciones, agencias de modelaje, clubes privados, templos de diversas creencias, círculos de lujo, castings, fiestas cerradas, supuestos programas de apoyo, residencias exclusivas, oficinas de negocios o entornos filantrópicos”. Subraya que “está comprobado que cuando una red cae, casi nunca cae completa; normalmente aparece un rostro principal, pero no toda la cadena que la hizo posible”.

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La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, conocida como UNODC, sostiene en su informe global de 2024 que la mayor parte de la trata de personas es perpetrada por grupos de delincuencia organizada y que el aumento de la trata infantil golpea de forma particular a las niñas explotadas sexualmente.

En América Latina y el Caribe, según la UNODC, 89% de las víctimas detectadas son mujeres y niñas traficadas para explotación sexual en bares, clubes nocturnos, apartamentos ocultos o detrás de cámaras web. Esas redes “operan como entidades de negocio”. Por su parte, ECPAT sostiene que la violencia, explotación y abuso contra la niñez afecta a alrededor de mil millones de niños en el mundo.

La Alianza Global WeProtect, centrada en la explotación sexual infantil, afirma que “uno de cada cinco niños se ve afectado por abusos en línea”. Y el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados, (NCMEC) registró en 2024 29 millones 200 mil incidentes separados de explotación sexual infantil reportados a su línea centralizada. “Ese nivel de incidentes se debe reconocer ya como una escala industrial; estamos hablando de un mercado feroz y, por lo visto, intocable” dice Gutiérrez.

Un informe de 2024 del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre México señala que los grupos del crimen organizado “se benefician de la trata sexual”. En México, la trata sexual infantil ligada al crimen organizado y a los cárteles aparece más mezclada con control territorial, rutas y poder armado. En Estados Unidos, la presencia organizada se ve más en pandillas y redes locales o transnacionales que administran la explotación como negocio criminal. En ambos lados, sin embargo, la lógica es la misma: captar menores vulnerables, moverlas, anunciar su explotación, controlar el dinero y castigar cualquier desobediencia.

“No existe una sola escenografía del abuso sexual infantil; hay moteles y casas, hay autos y colegios, hay iglesias y parques. Hay niños secuestrados y vendidos por desconocidos y niños vendidos por su propia sangre”, subraya Gutiérrez. El Buró Federal de Investigaciones (FBI), en su guía sobre indicadores de trata, añade que muchas víctimas son sometidas mediante “engaño, deudas, amenazas, coerción psicológica o drogas adictivas”. Los métodos son conocidos: seducción, dependencia, necesidad, control por drogas, miedo, inseguridad y conquista.

La caída pública de Epstein empujó a mirar el circuito del lujo, pero hoy el centro del problema está en otra parte. El frente digital se aceleró todavía más en 2025. NCMEC informó que, entre enero y junio de ese año, los reportes de captación sexual en línea subieron de 292 mil 951 a 518 mil 720; los de explotación ligada a inteligencia artificial saltaron de 6 mil 835 a 440 mil 419; y los de trata sexual infantil pasaron de 5 mil 976 a 62 mil 891. John Shehan, directivo de esta institución, hace un llamado de atención: “estas estadísticas no son sólo números; representan a niños que están sufriendo daños impensables”.

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NCMEC describió en 2025 la explotación sádica en línea como una de las formas más perturbadoras de captación que ha visto. Una madre citada por la institución contó que un miembro de un grupo violento ordenó a su hija que, con una navaja, se escribiera el nombre del grupo en el brazo y luego elogió el acto. La madre quiso dejar constancia de lo sucedido y escribió: “Son muy aterradores. El poder que tienen sobre mi hija es increíble. Por favor, ayúdennos”. Ese mismo terreno aparece en la acusación contra “Greggy’s Cult”, donde, según la fiscalía federal estadounidense, menores eran empujados al suicidio, a la humillación sexual y a la extorsión coordinada.

El Departamento estadounidense de Justicia (DoJ) sacó a relucir otro caso: el de una red, conocida como “764”, cuyos miembros operaban una empresa internacional de explotación infantil conectada con una red extremista violenta y facilitaron el grooming (preparación para el acercamiento y creación de confianza), la manipulación y la extorsión de menores.

La red usaba plataformas sociales para compartir material de abuso sexual infantil y gore (contenido visual extremadamente violento y explícito) con “poblaciones juveniles vulnerables”.

Gutiérrez alerta que “todo este mercado macabro ha crecido exponencialmente; ya no es sólo explotación, también es explotación combinada con adoctrinamiento, sadismo y extorsión”.

El 7 de mayo de 2025, el DoJ anunció los resultados de la Operación Restore Justice: 115 menores rescatados y 205 ofensores arrestados en una sola ofensiva nacional en la que participó el FBI, fiscalías federales, entre otros organismos. La fiscal general Pam Bondi prometió que “no descansaremos hasta perseguir, arrestar y procesar a cada depredador infantil”.

Una menor desaparecida en Estados Unidos. Foto: Cortesía NCMEC
Una menor desaparecida en Estados Unidos. Foto: Cortesía NCMEC

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, (ICE) informó que su brazo investigador (HSI) identificó o rescató a mil 783 víctimas infantiles en 2024, apoyó 6 mil 939 nuevas investigaciones y arrestó a 4 mil 959 personas por delitos vinculados con explotación sexual infantil. Pero la escala de los golpes queda muy por debajo de la magnitud del delito.

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Fuera de Estados Unidos, la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) hace apenas unas semanas presentó la Operación Eclipse, desplegada entre febrero de 2025 y enero de 2026 en nueve países de Centroamérica, México, Canadá y el Caribe; una primera ofensiva terminó con 60 detenidos y 65 víctimas identificadas y rescatadas; la mayoría de las víctimas tenía entre 5 y 13 años. “En la mayoría de estos casos, los presuntos agresores eran familiares, amigos, vecinos, educadores, depredadores en línea y viajeros extranjeros; y aunque el número de víctimas rescatadas y el número de personas detenidas no refleja el tamaño de este monstruo en Latinoamérica y el Caribe, se suma a otras iniciativas y se espera los resultados crezcan”, señala Gutiérrez. INTERPOL subrayó que “uno de los grandes obstáculos es que no existe un perfil único del agresor sexual”.

Europa está viendo lo mismo, con otra tecnología y otra logística. Europol informó en febrero de 2025 de una operación en 19 países contra material de abuso sexual infantil generado con inteligencia artificial que dejó 25 arrestos. Dos meses después comunicó que la caída de Kidflix, una de las mayores plataformas pedófilas del mundo, había permitido identificar a mil 393 sospechosos, arrestar a 79, incautar más de 3 mil dispositivos y proteger a 39 niños. Entre abril de 2022 y marzo de 2025, un millón 8 mil usuarios entraron en esa plataforma.

“Allí no había un depredador como Epstein dominando una isla; había una infraestructura masiva, un mercado y una clientela global que sumaria decenas de islas Epstein; y como esta, hay aun cientos de infraestructuras activas”, señala Gutiérrez.

“Puede que nunca detengamos por completo el abuso, pero sí podemos dejar de apartar la vista”, dijo una sobreviviente de abuso sexual en Reino Unido, citada en la Investigación Independiente sobre Abuso Sexual Infantil (IICSA). Más de 6 mil víctimas hablaron de autoridades que miraron a otro lado, de amenazas, de incredulidad y de instituciones que no protegieron a nadie.

¿Cuántos Epstein hay en el mundo? Tantos como redes capaces de convertir a un menor en mercancía y luego esconder el crimen detrás del dinero, la reputación, la religión, la tecnología o el silencio administrativo. “No se trata sólo del agresor, también se trata de los adultos, de quienes se dan cuenta y no actúan, no hacen algo para proteger a los menores; del sistema que muchas veces detecta y no se mueve o la institución que prefiere protegerse cerrando los ojos y guardar silencio, son responsables”, advierte Gutiérrez.