¿Qué pasaría si México pudiera reducir los plazos de concesión de permisos energéticos de meses a días y eliminar la corrupción en el proceso?
Hoy en día, obtener permisos para proyectos energéticos en México puede llevar meses, y a menudo años. Un permiso de generación distribuida relativamente sencillo puede tardar alrededor de 45 días hábiles. Pero los proyectos más complejos se enfrentan a plazos de aprobación completos de tres a cuatro años antes de que siquiera comience la construcción.
El problema no es la protección del medio ambiente. México necesita estándares estrictos para salvaguardar los ecosistemas, los recursos hídricos y las comunidades. El problema es la fricción administrativa: documentación voluminosa, ciclos de revisión repetitivos, coordinación institucional fragmentada, aplicación inconsistente de criterios y procesos que carecen de total transparencia.
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En un momento en que México busca fortalecer la seguridad energética, atraer inversiones de nearshoring y posicionarse estratégicamente dentro de las cadenas de suministro en evolución de América del Norte, la reforma de los permisos no es meramente burocrática. Es una estrategia económica.
La inteligencia artificial podría ser la herramienta que impulse esa reforma.
El futuro es ahora.
En Estados Unidos, el secretario del Interior, Doug Burgum, ha destacado públicamente el uso de la inteligencia artificial para acelerar los procesos de revisión medioambiental y concesión de permisos. Las agencias federales están empezando a integrar herramientas digitales avanzadas para analizar documentación, estandarizar datos y mejorar la coordinación entre agencias, con el objetivo explícito de reducir los plazos sin debilitar las garantías medioambientales. En otras palabras, no se trata de una idea futurista, sino de una política activa.
Si Estados Unidos logra comprimir los plazos de aprobación y mantener al mismo tiempo la certeza normativa, el capital fluirá hacia la previsibilidad. La eficiencia normativa se convertirá en una ventaja competitiva. México no puede permitirse ignorar esa realidad.
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La IA no sustituye a la regulación. La refuerza.
La inteligencia artificial no decide si un proyecto debe ser aprobado. No sustituye a la Semarnat, la Sener ni la CRE. Lo que hace es eliminar fricciones innecesarias de los pasos administrativos repetitivos y con gran volumen de datos.
Por ejemplo:
• Validación automatizada de la integridad. En lugar de descubrir semanas más tarde que a un estudio de impacto ambiental le faltan componentes necesarios, los sistemas de IA pueden verificar al instante el cumplimiento de los requisitos normativos.
• Detección temprana de conflictos espaciales. Antes de la presentación formal, los emplazamientos propuestos pueden analizarse en relación con las áreas protegidas, los indicadores de estrés hídrico, las zonas de biodiversidad y los mapas del patrimonio cultural, lo que reduce el rediseño en fases avanzadas.
• Procesamiento de comentarios públicos. Los proyectos importantes pueden generar miles de comentarios de los ciudadanos. La IA puede agrupar, categorizar y resumir los comentarios en cuestión de horas en lugar de meses, lo que permite a las agencias centrarse en la revisión sustantiva.
• Comprobaciones de coherencia de los documentos. La IA puede detectar contradicciones, afirmaciones sin fundamento o compromisos de mitigación que faltan, lo que refuerza el registro administrativo y reduce el riesgo de litigios.
Nada de esto debilita la supervisión medioambiental. Simplemente acelera la eficiencia del proceso.
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La oportunidad de luchar contra la corrupción
En México, la oportunidad puede ser aún más transformadora. Los sistemas de permisos que dependen en gran medida de la interpretación discrecional crean un espacio para la influencia informal. Los retrasos pueden convertirse en una ventaja. La falta de transparencia erosiona la confianza. Los inversores se enfrentan a la incertidumbre no solo en cuanto a los plazos, sino también en cuanto a la equidad.
Una plataforma digital integral de permisos respaldada por la IA podría reducir drásticamente esos riesgos. Cada presentación tendría una marca de tiempo. Cada revisión quedaría registrada. Los criterios de decisión podrían estandarizarse y ser accesibles al público. Las pistas de auditoría dificultarían mucho más las modificaciones silenciosas. Las herramientas analíticas podrían señalar retrasos inusuales o desviaciones de los precedentes. Al reducir el espacio discrecional opaco, México podría reducir el riesgo de corrupción y reforzar la credibilidad institucional.
El factor crítico es el diseño de la gobernanza: la IA debe funcionar con supervisión humana, una rendición de cuentas clara y total transparencia. Si se estructura adecuadamente, se convierte en una herramienta de fortalecimiento institucional en lugar de dilución normativa.
Competitividad o estancamiento
Si México moderniza su marco normativo mediante la transparencia y la eficiencia que ofrece la inteligencia artificial, reforzará la confianza de los inversores, acelerará el desarrollo de las infraestructuras y consolidará su posición estratégica dentro de las cadenas de suministro en evolución de la región. Pero si decide no actuar, las consecuencias son igualmente claras: plazos de ejecución de los proyectos más largos, menor competitividad con respecto a Estados Unidos y Canadá, opacidad administrativa continuada y mantenimiento de espacios discrecionales en los que prosperan la incertidumbre y la influencia informal.
Rechazar la adopción de herramientas que ya se están implementando en otras economías avanzadas no es una opción neutral, sino una decisión económica que implica aceptar un crecimiento más lento y una credibilidad institucional más débil. La inteligencia artificial no resolverá todos los retos a los que se enfrenta el sector energético mexicano, pero ofrece una vía práctica hacia decisiones más rápidas, una gobernanza más sólida y una mayor transparencia. La tecnología existe y otros países están avanzando. La única pregunta que queda es si México pretende liderar o quedarse atrás. Director ejecutivo de Hurst International Consulting
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