Pese a que el Ejecutivo venezolano con Delcy Rodríguez al frente insiste en proyectar una imagen de apertura económica, apelando al capital privado internacional mediante ofertas de garantías, alianzas estratégicas e incentivos fiscales para reactivar sectores clave de la economía, el panorama de la administración de justicia nacional contrapone esa narrativa.
El caso del abogado José Ignacio Moreno Suárez se ha transformado en el reflejo de esta paradoja.
Moreno es protagonista de cómo el ejercicio legal de la abogacía en representación de una multinacional canadiense terminó convirtiéndose en una condena de privación de libertad, dejando al descubierto el enorme abismo existente entre la retórica oficial que busca captar divisas extranjeras y la realidad de un sistema judicial caracterizado por la vulneración sistemática del debido proceso.

José Ignacio Moreno Suárez es un abogado especialista en materia corporativa y penal, cuyo rol se centró en la asesoría e intermediación legal dentro de Venezuela para la empresa minera canadiense Gold Reserve Inc.. Esta compañía mantiene un litigio arbitral internacional de altísimo impacto económico contra Venezuela por la cancelación de las concesiones del emblemático proyecto aurífero y cuprífero Brisas-Cristinas, ubicado en el Arco Minero del Orinoco.
El 4 de junio de 2023, funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) lo abordaron en un restaurante del este de Caracas y le solicitaron que los acompañara bajo el argumento de realizar una "entrevista de rutina". Horas más tarde, quedó privado de libertad, iniciando un periplo de reclusión que actualmente lo mantiene en el Centro Penitenciario Judicial El Rodeo I.
El Ministerio Público le atribuyó de inmediato imputaciones de extrema gravedad delictiva:
Para su equipo de defensa, encabezado por el jurista Jesús Loreto Carpio, estas acusaciones configuran una abierta criminalización del ejercicio profesional. La tesis fiscal no castiga un delito común ni una conspiración real, sino la labor ordinaria de un apoderado legal que actuó para proteger las acreencias y derechos contractuales de su cliente.
El expediente judicial contra Moreno Suárez condensa de forma exhaustiva las deficiencias, sesgos y arbitrariedades que diversos organismos internacionales de derechos humanos —como la Misión Internacional Independiente de la ONU y la CIDH— han documentado sobre la justicia penal en Venezuela cuando se procesan causas con trasfondo político o de alto interés para el poder central:
El fondo de este caso expone una incongruencia insostenible que afecta directamente la credibilidad internacional de Venezuela y sus posibilidades de recuperación económica:
A la fecha, las solicitudes de revisión de la medida privativa de libertad tramitadas por la defensa continúan paralizadas en instancias de apelación, mientras que el inicio del juicio formal se posterga indefinidamente.
El caso de José Ignacio Moreno Suárez ha dejado de ser únicamente un litigio individual para convertirse en un emblema de los riesgos que entraña el ejercicio profesional y corporativo en el país.
"Su prolongada detención expone el nudo ciego de la política oficial: resulta imposible construir un clima atractivo para los negocios y las inversiones internacionales sobre las ruinas del debido proceso y la seguridad jurídica", dijo a EL TIEMPO una fuente allegada al caso.
ANA MARÍA RODRÍGUEZ BRAZÓN - Corresponsal de EL TIEMPO - Caracas