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En Londres, algunos estudiantes no tienen computadora o internet; sin embargo, los maestros se esfuerzan por continuar su educación en la cuarentena. Alejandro Gómez González es docente en Surrey, un pueblo a las afueras de Londres.
En su escuela, algunos de los alumnos conviven en situaciones en las que el acceso a internet y a una computadora no es tan fácil.
“Hay algunos que están siguiendo el trabajo muy bien, pero en general el aprendizaje se ha complicado bastante. En el caso concreto de mi instituto hay bastantes niños que vienen de entornos socioeconómicos algo desfavorecidos y en casa no tienen ordenador portátil, o tienen que compartirlo con varios hermanos. Algunos sólo pueden acceder a internet a través del móvil, propio o de sus padres, y a muchos les ha resultado difícil encontrar una rutina y están un poco desbordados por la cantidad de trabajo que se les acumula. Incluso así, el colegio está haciendo un trabajo estupendo”, comenta a EL UNIVERSAL.
Los maestros se contactan con los alumnos y sus familias de manera constante, para que toda información sobre las clases sea compartida. Las familias retroalimentan el aprendizaje de sus hijos y comentan cada semana el avance o los inconvenientes que se presenten semanalmente.

“Mandamos deberes a través de una plataforma virtual y los alumnos nos envían las tareas a través de esa plataforma, para que los profesores podamos comprobar que están haciendo el trabajo y corregirlo”, comenta.
“También estoy grabando videos en los que les explico algunos puntos sobre gramática o vocabulario y los subo al canal de YouTube del cole”.
Alejandro se especializa en clases de español y francés a niños angloparlantes entre los 11 y 16 años. A pesar de la cuarentena, intenta mantener las temáticas planteadas a inicio de curso.
“Estamos aún adaptando un poco el currículum a las circunstancias, pero es difícil porque aún no sabemos si volveremos a los colegios antes de verano o ya directamente en septiembre. Aun así, intentamos seguir avanzando materia. Yo sigo en general el temario que seguíamos en el colegio e intento incluir actividades de repaso para ir afianzando lo que van aprendiendo desde casa”. comparte el docoente.
“A pesar de lo malo de las circunstancias, está siendo un momento muy interesante profesionalmente (…) a veces tengo dudas sobre la calidad de lo que imparto, si los alumnos están disfrutando en mi asignatura, etc, y trabajar ahora desde casa me está permitiendo verlo todo con otra perspectiva. Estoy probando muchas cosas nuevas, como los videotutoriales”, añade.
Alejandro continuará con sus clases virtuales hasta que pase la cuarentena, e incluso el profesor planea continuar con las modalidades digitales para complementar su enseñanza. “Creo que cuando volvamos a las aulas me voy a sentir más seguro. Sin duda voy a incorporar muchos de los aspectos creativos que estoy desarrollando en este momento”.
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