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Roma.— No sólo fue un shock en Alemania el triunfo de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en el pequeño estado de Sajonia-Anhalt, sino también en el resto de Europa.
En Bruselas, ya golpeada por el referéndum que tuvo lugar la semana pasada en Islandia —que le cerró la puerta a cualquier adhesión al bloque— se ve con pavor el avance de un partido extremista, nostálgico del nazismo. El gran temor es un efecto dominó en las elecciones que tendrán lugar en 2027 en grandes países europeos como Francia, España, Grecia, Polonia e Italia.
La ola “negra” de la AfD podría perjudicar a la coalición de derecha de Giorgia Meloni, que busca la reelección en los comicios del año próximo, pero que se ve amenazada por el avance, según sondeos, de Futuro Nacional, fundado por el exgeneral Roberto Vannacci y que se caracteriza por ser de derecha extremista, nostálgico del fascismo, muy parecido al AfD alemán, del que es socio y amigo en Bruselas.
“Europa entra en el año del miedo”, tituló el diario italiano La Stampa tras el triunfo de AfD en Sajonia. No es sólo un revés para Friedrich Merz, el canciller del país más rico e importante del bloque, y para su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y, en consecuencia, para el Partido Popular Europeo (PPE), la principal formación política del Parlamento Europeo. También es un golpe para el “motor franco-alemán” en momentos delicados para Bruselas vista la incierta evolución de la guerra en Ucrania y ante la aprobación de un nuevo presupuesto.
Si bien la ultraderecha ha avanzado de forma constante en Europa, la victoria de AfD marca un punto de inflexión.
“Abróchense los cinturones, este es sólo el comienzo”, escribió en su cuenta de X el derrotado expremier húngaro Viktor Orban, en un mensaje de felicitación a los líderes de la agrupación neonazi.
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Nacida en 2013, en plena crisis de deuda y del euro, la AfD fue ganando terreno pero, al mismo tiempo, su ala más radical fue la que terminó imponiéndose.
La lucha contra la inmigración está en el centro de su propuesta, que incluye una “ofensiva de deportación y remigración”.
Como solución para el envejecimiento de la población, propone incentivos económicos para que los ciudadanos alemanes tengan hijos. Rechaza también las políticas de integración de refugiados y apuesta por enviar a los hijos de éstos a clases separadas porque “su permanencia es temporal” en Alemania.
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Antiislámico, prorruso, el AfD ha generado polémica principalmente por sus declaraciones que no sólo relativizan los crímenes del nazismo, sino que reivindican y utilizan consignas asociadas a ese periodo.
Extremo hasta para los extremos
Sus posturas son tan radicales que incluso otros partidos de extrema derecha europeos han marcado distancias. En las elecciones europeas de 2024, luego de que el entonces cabeza de lista de la AfD, Maximilian Krah, afirmara que no todos los miembros de las SS eran necesariamente criminales, la líder de la ultraderecha francesa Marine Le Pen decidió romper con el partido alemán.
Pero de cara a las elecciones que habrá el año próximo en España —único gran país de los 27 con un gobierno socialista—, el terremoto político alemán significó llamados a trabajar para impedir que la ola “negra” avance. “Hoy es un día triste para Europa. 80 años después, una fuerza abiertamente nazi ha ganado las elecciones en Sajonia-Anhalt con un resultado aterrador. Este hecho nos encomienda a los socialistas una misión: ser su freno”, dijo el vocero socialista, Patxi López, en el Parlamento.
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Habló parecido el jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, debilitado por la crisis migratoria de Ceuta, quien definió las elecciones de Sajonia como “un aviso” de que “la amenaza ultra gana terreno en Europa y en el mundo gracias en gran medida a la bendición de la derecha tradicional”.
Polonia expresó su preocupación por la aplastante victoria del AfD. “En Polonia sólo los idiotas o los traidores pueden alegrarse”, aseguró el premier polaco, Donald Tusk, que mencionó al partido ultraconservador y nacionalista Pis, con el que, entre otros, deberá lidiar en las elecciones de octubre de 2027.
En Francia, donde una eventual victoria en las elecciones de abril próximo del Agrupamiento Nacional de Marine Le Pen pondría en riesgo la integración europea, el batacazo de la ultraderecha alemana fue celebrado por Eric Zemmour, líder de Reconquista, partido aliado de AfD en el Parlamento europeo. En Italia, el líder de la xenófoba Liga, Matteo Salvini, dijo que la victoria de la AfD “demuestra que otra Europa es posible”. La primera ministra Giorgia Meloni optó por el silencio. En Estados Unidos, Donald Trump saludó la victoria de AfD y la atribuyó a que los alemanes “se cansaron de las horribles reglas de inmigración”. Con información de Agencias
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