La guerra en Irán que inició el pasado 28 de febrero con las operaciones "Furia Épica" y "Rugido de León" por parte de Estados Unidos e Israel, respectivamente, contra la República Islámica cumple este sábado su tercera semana y se encamina a la cuarta sin señales claras de que vaya a concluir pronto.
La víspera, el presidente Donald Trump descartó un acuerdo de alto el fuego con Irán, por considerar que Washington lleva ventaja en la guerra. "No quiero un alto el fuego", expresó el mandatario estadounidense.
En tanto, Irán continuó sus ataques a bases militares, infraestructura energética y otros puntos estratégicos y este sábado el presidente, Masud Pezeshkian, dijo que la condición para poner fin a la guerra pasa por el “cese inmediato de las agresiones” de EU e Israel, así como por garantías de que los ataques no se repetirán en el futuro.

Sigue a continuación cada detalle del conflicto en Medio Oriente.
La Comisión Europea llamó a los países de la Unión Europea a llenar menos sus reservas de gas para el próximo invierno, con el fin de aliviar la presión sobre los precios que se disparan por la guerra en Medio Oriente.
En lugar de llenar al 90%, el nivel acostumbrado, la Unión Europea invita a los Veintisiete a fijar un objetivo del 80%, con el fin de "tranquilizar a los actores del mercado", según una carta enviada por el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, a los Estados.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu pronto tendrá que decidir cuándo celebrar las próximas elecciones en el país. Pero, con la guerra arreciando en múltiples frentes y sin un final a la vista, los enemigos de Israel en Irán y Líbano podrían ayudar a tomar esa decisión por él.
Lo que está en juego difícilmente podría ser mayor: una victoria sumará a su legado como el líder que más tiempo ha gobernado Israel y frenará, si no acallará por completo, los llamados a exigirle cuentas por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron dos años y medio de guerra en toda la región. Una derrota corre el riesgo de convertirlo en la víctima política más prominente de ese ataque —el más mortífero en la historia de Israel—, que aún proyecta una larga sombra sobre la psique del país y ya ha provocado una serie de renuncias y destituciones de alto perfil.
A continuación, un análisis más detallado de lo que está en juego para Netanyahu y de cómo las guerras con Irán y Hezbolá podrían ayudar a determinar su destino.
El movimiento libanés Hezbolá, proiraní, afirmó que el sábado se produjeron combates terrestres entre sus combatientes y las fuerzas israelíes en dos ciudades fronterizas del sur del Líbano.
El grupo libanés informó en un comunicado de "enfrentamientos directos con las fuerzas del ejército enemigo israelí en la ciudad de Jiam", que duraron cuatro horas, con "armas ligeras y medianas, así como cohetes".
Esta ciudad estratégica, situada a unos cuarenta kilómetros tierra adentro, domina amplias llanuras del sur del Líbano y del norte de Israel. Fue allí donde el ejército israelí inició su incursión terrestre tras el comienzo de las hostilidades a principios de marzo.
Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) ordenaron el cierre de un hospital de Dubái vinculado a Irán, contaron a la AFP tres empleados del centro, en pleno deterioro de las relaciones entre los dos países vecinos por los ataques de Teherán a países del Golfo.
Desde que Estados Unidos e Israel empezaron a atacar Irán el 28 de febrero, Teherán respondió con oleadas de misiles y drones contra los Estados del Golfo, con más de 2 mil ataques solo contra los EAU.
Los ataques tensaron las relaciones entre los países, lo que llevó a Abu Dabi a retirar a su embajador en Irán y a cerrar su misión diplomática.
Irán acusó a Estados Unidos e Israel de haber atacado el complejo nuclear de Natanz, equipado con centrifugadoras subterráneas capaces de enriquecer uranio para el polémico programa nuclear iraní.
A comienzos de marzo, la República Islámica denunció un ataque a estas instalaciones, que fueron bombardeadas en la guerra de 12 días de 2025 desatada por Israel.
Las potencias occidentales sospechan que Irán intenta dotarse de la bomba atómica pese a sus continuos desmentidos. Y este es uno de los motivos alegados por Israel y Estados Unidos para llevar a cabo de nuevo ataques masivos contra Irán el pasado 28 de febrero.
El Ejército de Israel llevó a cabo otra ola de bombardeos contra instalaciones para el desarrollo de misiles balísticos en Teherán durante la noche del viernes al sábado, informaron las fuerzas armadas en un comunicado.
"Durante la noche, la Fuerza Aérea israelí, actuando bajo inteligencia precisa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI, el ejército), completaron una incursión aérea a gran escala en Teherán", recoge el comunicado.
La aviación israelí bombardeó "decenas" de objetivos, entre los que se encontraban instalaciones para la producción de componentes de misiles balísticos.
Más de 20 países denunciaron el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán y dijeron estar listos para contribuir a garantizar una navegación segura por este paso crucial para el comercio de hidrocarburos.
"Estamos listos para contribuir a los esfuerzos adecuados para garantizar el paso seguro por el estrecho", dijo este grupo de 22 países, en su mayoría europeos, pero que también incluye Emiratos Árabes Unidos y Baréin.
"Condenamos con la mayor firmeza los recientes ataques de Irán contra buques mercantes desarmados en el Golfo, los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas las instalaciones petroleras y gasísticas, y el cierre de facto del estrecho de Ormuz", declararon en un comunicado conjunto.
El ejército estadounidense afirmó el sábado que la capacidad de Irán para amenazar el estrecho de Ormuz ha quedado "reducida" tras el bombardeo esta semana de una instalación subterránea donde almacenaba misiles de crucero.
"No solo destruimos la instalación, sino que también acabamos con sitios de apoyo de inteligencia y repetidores de radar de misiles que se utilizaban para monitorear los movimientos de los barcos", declaró el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, en un mensaje en video publicado en X.
"La capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores está reducida como resultado, y no dejaremos de perseguir estos objetivos", añadió.
Un parvulario en Rishon Lezion, la periferia de Tel Aviv, en el centro de Israel, y un edificio en la ciudad de Safed (norte) resultaron dañados en los ataques de Irán y el grupo chií libanés Hezbolá a lo largo de este sábado, según las autoridades israelíes, sin que ninguno causara heridos.
Cerca de las 14.00 hora local (12.00 GMT), un cohete de Hezbolá impactó en la ciudad de Safed, causando daños a la carretera y un edificio. Según el diario israelí Yedioth Ahronoth, el grupo chií disparó unos cinco proyectiles en la andanada, mientras que horas antes lanzó otros diez contra la localidad de Metula y alrededores.
Poco después, una infiltración de drones de Hizbulá activó las sirenas de alarma en el noreste del país, sin que se conozcan por el momento daños o heridos.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que la condición para poner fin a la guerra en Medio Oriente pasa por el “cese inmediato de las agresiones” de Estados Unidos y de Israel, así como por garantías de que esos ataques no se repetirán en el futuro.
“La condición para poner fin a la guerra y al conflicto en la región es el cese inmediato de las agresiones de Estados Unidos y del régimen sionista, así como la garantía de que no se repitan en el futuro”, sostuvo Pezeshkian en una conversación telefónica con el primer ministro de la India, Narendra Modi, según informó la agencia IRNA.
El mandatario iraní subrayó que Irán “no inició la guerra” y acusó a Estados Unidos e Israel de haber lanzado ataques “sin justificación ni base legal”, en medio de negociaciones nucleares, lo que, según dijo, ha causado la muerte de altos mandos militares y de civiles, y pidió el fin de lo que calificó como acciones “inhumanas e inmorales”.
La Guardia Revolucionaria iraní anunció haber alcanzado un caza F-16 israelí en el espacio aéreo central de Irán, en lo que describe como la tercera aeronave israelí derribada en 22 días de guerra, mientras Israel negó que la aeronave haya resultado dañada.
“Un tercer caza enemigo del régimen sionista, de tipo F-16, fue alcanzado a las 3:45 de la madrugada (00:15 GMT) en la zona central de Irán por los sistemas avanzados de defensa aérea de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria”, indicó el departamento de relaciones públicas del cuerpo militar de élite, según informó Tasnim.
El reporte no precisó el alcance exacto de los daños ni el paradero del aparato.
El ministro de Defensa de Israel advirtió el sábado de un inminente aumento de los ataques contra Irán y Reino Unido condenó a Teherán por atacar una base conjunta de Londres y Washington en el océano Índico mientras la guerra en Medio Oriente entraba en su cuarta semana.
El ataque iraní a la base aérea de Diego García —ubicada a unos 4 mil kilómetros (2.500 millas) de Irán— sugirió que la República Islámica tiene en su arsenal misiles que pueden llegar mucho más lejos de lo que había reconocido previamente.
También el sábado, la planta iraní de enriquecimiento nuclear de Natanz fue alcanzada en un ataque aéreo, informó la agencia oficial de noticias Mizan, que indicó que no se produjo una fuga de radiación.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, envió un videomensaje a la cumbre ultraconservadora de Budapest, en el que agradeció el respaldo a "la civilización occidental" y a Israel, que describió como la "posición avanzada que protege nuestra civilización común frente a la marea del fanatismo radical musulmán".
Netanyahu destacó, en un breve mensaje a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Budapest, que esos "fanáticos radicales" no solo oprimen a sus propios pueblos, sino que también representan una amenaza para los países árabes aliados y para las naciones de los participantes en la conferencia.
El líder israelí elogió también al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, calificándolo como "una roca" en tiempos turbulentos y un líder que garantiza estabilidad, seguridad y protección para su país y sus ciudadanos.
El primer ministro británico, Keir Starmer, y el príncipe heredero de Bahréin, Salman bin Hamad Al-Khalifa, condenaron en una conversación telefónica los continuos ataques de Irán contra la infraestructura de ese país del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, informaron fuentes oficiales.
Los dos líderes analizaron la situación en Medio Oriente y el reciente apoyo del Reino Unido a Bahréin, como el despliegue de un equipo de expertos para ayudar a contrarrestar los ataques con drones iraníes, indicó la residencia de Downing Street en un comunicado.
El primer ministro le informó al príncipe sobre el uso que hace EU de las bases británicas para la defensa colectiva de la región.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró que Teherán no busca el enfrentamiento con sus vecinos, pese a los lanzamientos de misiles y drones iraníes contra objetivos estadounidenses en esos países.
“No buscamos entrar en conflicto con ustedes”, afirmó Pezeshkian en un mensaje en la red social X, en el día 22 de la guerra, durante la que la República Islámica no ha cesado sus ataques contra bases y objetivos estadounidenses en la región de Medio Oriente.
En su mensaje con ocasión del Aid al Fitr, festividad musulmana que marca el fin del mes sagrado de ramadán, el mandatario iraní llamó a la unidad de los países islámicos y sostuvo que solo Israel “se beneficia de nuestras divisiones”.