Crisis en AL: los frentes de conflicto

La región vive lo que un experto califica como “la mala hora”, con enfrentamientos políticos, sociales y violencia, un panorama que agrava la pandemia de coronavirus

Crisis en al: los frentes de conflicto
Bolivianas visitan por primera vez las tumbas de sus familiares que murieron por Covid, en La Paz. Al golpe de la pandemia, el país suma la crisis política. Foto: JUAN KARITA. AP
Mundo 25/09/2020 03:50 José Meléndez / corresponsal Actualizada 10:15

San José.— América Latina y el Caribe arden en 2020 por tensiones políticas y socioeconómicas.

Con la desolación de la muerte por coronavirus e inseguridad criminal y el narcotráfico como denominador común, el panorama de honda crisis transita del letal y sangriento saldo de violencia en México al vandalismo callejero y masacres en Colombia, la más grave escasez de alimentos en los últimos 60 años en Cuba y los denunciados crímenes de lesa humanidad en Nicaragua y en Venezuela.

El decorado lo agravan la impunidad militar en El Salvador; los excesos castrenses en Guatemala; la zozobra política en Bolivia y Perú; la presión social contenida en Chile y Ecuador, y la más grave tempestad económica en 40 años en Costa Rica.

Al cuadro se suman los homicidios múltiples en Honduras; la alarma de autoritarismo en Brasil; la penetración del crimen organizado en Panamá, y el acoso migratorio en Centroamérica, Cuba, Venezuela, República Dominicana y Haití. “Llegó ‘la mala hora’ a América Latina y el Caribe”, afirmó el economista colombiano Jorge Restrepo, director del (no estatal) Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos de Bogotá, al parafrasear el nombre de una novela del fallecido y laureado escritor colombiano Gabriel García Márquez.

“Llegó ‘la mala hora’ y con retroceso económico, social y político. Caída casi generalizada [en precios], quizás se salven oro, plata y cobre, de productos básicos, energéticos y alimenticios que golpea a la región. Incapacidad de crecer: no invertimos suficiente en educación, ciencia y tecnología y la región es incapaz (…) de tener tasas de crecimiento con ingresos suficientes”, dijo Restrepo a EL UNIVERSAL.

“La mezcla populismo-autoritarismo, marcada o velada, causa creciente desconfianza en las instituciones y da paso a la radicalización. El aparato de justicia y seguridad es incapaz de afrontar el enorme reto de luchar contra la alta prevalencia del crimen organizado y explica el alto nivel de violencia”, adujo.

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Venezolanos, cerca de una estatua de Jesucristo con cubrebocas en Petare, Caracas. Foto: FEDERICO PARRA. AFP

 

La descomposición sociopolítica se ató en 2020 a un factor sin precedentes: la pandemia del Covid-19, con un primer caso detectado en la zona el 25 de febrero.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) alertó que la enfermedad tendrá efectos demoledores y agravará la pobreza, el desempleo y la desigualdad en los 33 países. El área, de unos 650 millones de habitantes (según cifras del Fondo de Población de la Organización de las Naciones Unidas), está formada por los 33 y por territorios de Estados Unidos, Reino Unido, Holanda y Francia en ultramar.

Datos oficiales revelaron que los 33 y las islas bajo dominio extrarregional pasaron de 8 millones 792 mil 783 contagiados y 325 mil 407 muertos a las 19:00 horas del centro de México del pasado martes, a 8 millones 857 mil 403 casos y 327 mil 937 decesos a las 14:50 del miércoles.

El golpe
 

El dibujo hemisférico mostró que, en los últimos 20 meses, la delincuencia organizada ahondó los conflictos en México con 59 mil 451 homicidios y, según datos oficiales, 2020 superaría a 2019 como el año más violento en la historia mexicana.

Los saqueos estallaron este mes en Colombia contra la brutalidad policial, en un país con 36 masacres del 1 de enero al 23 de agosto de 2020 por venganza criminal.

En Venezuela, un informe de Naciones Unidas acusó el 16 de este mes al régimen de Nicolás Maduro de crímenes de lesa humanidad para sofocar el descontento popular.

Cuba, por la mezcla de virus y el asedio económico de Washing-ton, se hundió este año en su peor desabasto de alimentos y artículos básicos desde el triunfo de la Revolución en 1959.

Un tribunal internacional de conciencia halló culpable este mes al gobierno de Nicaragua de un crimen de lesa humanidad por torturas y violaciones sexuales a 18 nicaragüenses —11 mujeres y siete hombres— en las protestas opositoras que estallaron en ese país en abril de 2018.

En El Salvador, el ejército desacató el 21 de este mes una orden judicial para abrir sus archivos y develar el secreto de una matanza —El Mozote— de más de mil mujeres y hombres en 1981 de la que se le culpó en la guerra de ese país, de 1980 a 1992.

Mientras, en Guatemala, el gobierno decretó, sin permiso legis- lativo, el estado de sitio en varias zonas con fuerzas militares.

Con un déficit fiscal que superaría este año 9% del Producto Interno Bruto y un desempleo que en 2020 pasó de 12% a 24%, Costa Rica cayó a su más grave aprieto socioeconómico desde 1980, mientras que Honduras continuó sumando homicidios múltiples, en una inseguridad ligada a la corrupción política.

Tratándose de política, los problemas se acumulan en Panamá, Perú y Bolivia. Panamá, entre los 10 países del área más golpeados por el virus, confirmó esta semana una nueva infiltración criminal en su política.

Perú se hundió en un lío de encubrimiento de transas oficiales que debilitó al gobierno y le acercó a su colapso. Y Bolivia, en la incertidumbre tras el pulso electoral de octubre y noviembre de 2019 por el que dimitió el entonces presidente Evo Morales, acude el próximo mes a comicios presidenciales y legislativos bajo la sombra del “evismo” y la desestabilización.

Las secuelas de los violentos disturbios de 2019 en Chile y Ecuador, que desnudaron la aguda desigualdad social, se agudizaron en 2020 por la emergencia sanitaria. Brasil siguió sumida en pleito por el denunciado autoritarismo gubernamental con corrupción.

“El panorama es desolador”, lamentó la socióloga guatemalteca Carmen Rosa de León, directora ejecutiva del (no estatal) Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible de Guatemala. “La pandemia agudizó los problemas. Los presidentes aprovechan cierto poder y autoridad obtenido en la pandemia y extralimitan sus tendencias al autoritarismo”, advirtió De León a este diario, al exponer “un deterioro de la democracia en la región”.

“Cada vez más se abusa de la represión, de la ruptura constitucional al desacatar a las cortes y rechazar el orden mínimo legal. Las tendencias autoritarias y de dictaduras se incrementan en nuestros países”, aseveró, al visualizar un riesgo: el “quiebre” de las normas democráticas en el hemisferio occidental.

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