Sin freno, la delincuencia en la Central de Abasto

Metrópoli 07/10/2020 02:34 David Fuentes Actualizada 08:34

Aunque hay diálogo con gobierno para recuperar lugar, locatarios siguen pagando derecho de piso, acusan; entre enero y julio suman 102 robos a negocio, según datos de la FGJ

Abarroteros, bodegueros, empresarios y clientes son víctimas de la delincuencia que se ha asentado en la Central de Abasto (Cede), pese a operativos.

Locatarios dijeron que esa situación se dio por el abandono de administraciones pasadas, pues aunque denunciaron, no tuvieron voluntad de atenderla.

Ante esa indiferencia, invirtieron en su propia seguridad. Algunos cuentan con vigilancia especial que ellos mismos pagan, otros optaron por reforzar sus bodegas con rejas y cámaras de circuito cerrado para evitar atracos y robos hormiga; sin embargo, ni eso los salva de la aparente delincuencia organizada. En anonimato, revelaron que continúan pagando derecho de piso.

“Tenemos casos de bodegueros que los extorsionan en sus casas. Llegan y les dicen que saben que son bodegueros, les roban, se llevan los ahorros que guardan en sus hogares y les dicen que ya tienen todos sus datos y les piden una cantidad mensual, de lo contrario, los siguen robando”, comentó un bodeguero en entrevista con EL UNIVERSAL, quien pidió no revelar su identidad, pues el mes pasado fue víctima de la delincuencia.

En la Ceda, en promedio, al día llegan 370 mil personas; el marchante es la víctima principal.

Reportes de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) revelan que a la semana se registran siete robos a mano armada y tres homicidios, cada 35 días, por los atracos.

“Hay que saber a qué hora llegar, a qué áreas ir y dónde no estar solo”, expuso Maricela, comerciante de Tlalpan, que cada tercer día acude a surtirse y donde en cinco ocasiones la han robado.

En la Central de Abasto, de acuerdo con datos de la FGJ, operan por lo menos cinco grupos delictivos que para evitar confrontaciones han delimitado su área de influencia; hay quienes se dedican a la extorsión, al robo de transeúntes, de vehículos y autopartes, de mercancía y a los tráileres que llegan repletos.

“Aquí uno aprende a convivir con toda esa gente, no hay forma de quitarlos o de evitar que entren porque no sabemos si son los estibadores, los que cuidan los vehículos en el estacionamiento, aquellos a los que se les paga por cuidarlos o el marchante que entra y sale, es decir, no hay filtro de seguridad para nadie, ni para nosotros ni para el cliente. Aunque en esta administración las cosas parecen mejorar, la verdad, seguimos a merced de los delincuentes”, añadió el bodeguero.

Afectan transas pasadas

Además de la convivencia con los delincuentes, que los comerciantes y las estadísticas delictivas de la FGJ revelan que operan en la Central de Abasto, los locatarios deben lidiar con malas administraciones, “tenemos problemas con los proveedores, con las empresas que operan los baños, los estacionamientos y otros puntos, los administradores pasados, todo lo convirtieron en un negocio personal”, refirió la fuente.

Para tratar de recuperar la Central de Abasto los locatarios buscan hacer dos frentes: uno legal para obtener los contratos que solamente benefician a los antiguos administradores y el otro es para erradicar la delincuencia.

“Confiamos en que con la colaboración que estamos recibiendo por la policía capitalina y este nuevo gobierno podamos recuperar este lugar, de verdad queremos que sea un ejemplo a nivel nacional”, agregó.

Delitos en la central

Aunque las cifras respecto a la incidencia delictiva en la Central de Abasto disminuyeron hasta 50% en el primer semestre de este año en comparación al mismo periodo de 2019 —sobre todo por la pandemia— las faltas son las mismas: robo a negocio sin violencia, de objetos, al interior de vehículos y los cometidos por farderos son los que predominan.

Los datos indican que de enero a julio del año en curso van 102 robos a negocio sin violencia; le siguen los hurtos de objetos, con 66, y en tercer lugar se encuentran los robos al interior de automóviles, con 40 carpetas de investigación iniciadas.

Mientras que en 2019 se contabilizaron un total de mil 650 denuncias, en este 2020 apenas se acumulan 757, de acuerdo con las cifras del Portal de Datos Abiertos de la Ciudad de México.

Llaman la atención 13 carpetas de investigación que se iniciaron por el delito de extorsión, cuatro por homicidios dolosos y apenas dos por secuestro.

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