Tlalnepantla, Méx.— Entre sollozos, familias salieron de sus casas en la zona cero, donde hay un censo de 260 construcciones que deben ser deshabitadas ante el riesgo y la alta posibilidad de que se registren nuevos derrumbes en uno de los taludes del cerro del Chiquihuite, en la colonia Lázaro Cárdenas Segunda Sección.

Cargando televisores de plasma, maletas, bolsas con ropa, algunos muebles, documentos y lo más indispensable, las familias salieron de sus casas ubicadas en la zona de alto riesgo, en calles como Exploradores de Chimalhuacán.

Maura Capistrán, cuya familia estuvo a punto de quedar atrapada por el derrumbe de rocas, pudo entrar a su vivienda a sacar sus documentos y algunas prendas de ropa, además de que espera poder rescatar este lunes parte de sus muebles o enseres domésticos para irse a un albergue.

El censo de casas en riesgo ascendió a 126 viviendas que fueron registradas por Protección Civil, y con presencia de notario público, informaron en conferencia conjunta el subsecretario de Gobierno, Ricardo de la Cruz Musalem, y el presidente municipal de Tlalnepantla, Raciel Pérez Cruz.

“El 50% de las familias ya salieron de sus casas, pero hoy insistimos en que aún faltan por salir más de 60”, reiteró De La Cruz.

La Guardia Nacional dio a conocer que en la zona de alto riesgo se encuentran alrededor de 260 construcciones en riesgo.

Hasta el domingo 12 de septiembre, la mitad de ellas ya habían sido evacuadas y sus habitantes fueron a refugiarse con familiares o a alguno de los albergues donde había un censo de unas 90 personas.

Una de las piedras más grandes, que pesa más de 200 toneladas, en las últimas horas registró deslizamientos de más de 12 milímetros, lo que demuestra que hay presión de otras rocas y de que el riesgo de nuevos derrumbes está latente, puntualizó De la Cruz Musalem.

La presencia de un ojo de agua en los taludes de esta zona del cerro del Chiquihuite, así como el pronóstico de lluvia, incrementa la inestabilidad de la zona, que por seguridad debe ser evacuada, aseveró el subsecretario de Gobierno del Estado de México.

Por ello, elementos de la Guardia Nacional rellenaron sacos con tierra y escombros, para intentar poner un dique de protección y contener los escurrimientos de lluvia y posibles nuevos deslaves y evitarían que las piedras continúen moviéndose.

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