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La Secretaría de Inclusión y Bienestar Social (Sibiso), a cargo de Almudena Ocejo Rojo, dejó de operar siete de los 15 programas oficiales que tenía hace un año la entonces Secretaría de Desarrollo Social, entre ellos la Pensión Alimentaria para Personas Mayores de 68 años.

De acuerdo con datos del Presupuesto de Egresos de la Ciudad de México de 2018, a Desarrollo Social se le aprobó un presupuesto de 11 mil 35 millones 713 mil 106 pesos, mientras que este año a la Sibiso le dieron 5 mil 832 millones 317 mil 631 pesos, lo que representa una reducción de 47.15%.

A la pensión para adultos mayores en 2018 la dependencia le destinó 7 mil 586 millones 460 mil pesos, mientras que para este año le repartió 2 mil 7 millones 495 pesos.

El documento entregado por Sibiso ante el Congreso de la Ciudad, como parte de la glosa del Primer Informe de Gobierno, explica que la reducción de los programas sociales, algunos impulsados en la administración de Miguel Ángel Mancera, se debió a la reconfiguración de la política social que se implementó a partir del 5 de diciembre, con el objetivo de garantizar los derechos de los sectores con prioridad.

“La política social de los últimos años en la Ciudad demuestra el agotamiento de un modelo con programas sociales sin poblaciones potenciales y objetivos claros, con definiciones de problemas públicos inadecuadas y presupuestos que no se reflejan en los resultados. Se creó un ciclo de nuevas desigualdades y una gestión costosa y desarticulada, que priorizaba el ejercicio político a corto plazo sobre el acceso a los derechos sociales”, refiere el texto.

Explica que el deficiente enfoque de la política social en los años anteriores agravó la desigualdad en la capital, ya que operaba programas bajo un esquema poco transparente y mínima planeación.

Detalla que lo anterior trajo una lógica clientelar predominante que, junto con el uso político de algunos programas sociales, impiden que los derechos sociales humanos se garanticen, se protejan y se ejerzan desde una lógica universal.

Agrega que una gestión dispersa de muchos programas pequeños, discrecionales e insuficientes tuvieron como consecuencia la ineficacia en el uso de recursos públicos, duplicación de objetivos o beneficiarios, así como la dificultad de rendir cuentas de manera transparente.

Dejan atrás proyectos. Los programas que dejaron de operar fueron: Aliméntate, Agua a Tu Casa, Inclusión Social para el Empoderamiento, Crecimiento Social Sostenido y Hábitos Saludables CDMX; mientras que Seguro contra la Violencia Familiar se transfirió a la Secretaría de las Mujeres y la pensión para adultos mayores se pasó en su totalidad al Gobierno federal, en septiembre pasado.

Mientras que los ocho proyectos de la pasada administración que siguen son: Comedores Comunitarios; Comedores Públicos; Mejoramiento Barrial y Comunitario; Atención Integral a Personas Integrantes de las Poblaciones Callejeras; Coinversión para el Desarrollo Social de la Ciudad de México (Coinbis); Financiamiento para la Asistencia e Integración Social (Profais); Útiles Escolares, y Uniformes Escolares.

Además, este año arrancaron los programas Servidores de la Ciudad; Ciudad Hospitalaria y Movilidad Humana, y Pensión Alimentaria para Personas Mayores de 68 años, este último operaba desde la pasada administración capitalina, pero en abril de este año, por medio de un convenio de colaboración, se comenzó a traspasar al gobierno federal, y fue en septiembre que se transfirió por completo.

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