“Estoy vivo gracias a Dios: obligaron a bomberos a entrar y no era seguro”

Falta de protocolo de seguridad aumentó tragedia: artesano sobreviviente
Un pedazo de block cayó cerca del lugar donde otro de los artesanos podaba su pasto: dice que oyó tres truenos, “pero faltaba el grande” (JUAN M. BARRERA. EL UNIVERSAL)
06/07/2018
02:16
Juan Manuel Barrera
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Tultepec, Méx.— “Estaban atacando la lumbre, pero faltaba el trueno grande”, relató un artesano pirotécnico que atestiguó el estallido ocurrido la mañana de ayer en La Saucera, zona autorizada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para la elaboración de fuegos de artificio.

“Andaba aquí arrancando mi pastito cuando de momento nomás se vio la lumbre y el trueno. Me alarmé, corrí y de momento otro y otro. Fueron tres. Luego de ahí llegaron los bomberos a atacar la lumbre. Más o menos se pensaba que ya había pasado el peligro, pero no contaban con que faltaba el trueno grande. Yo no me acerqué”, dijo.

El hombre mostró una estructura metálica que voló casi 150 metros y cayó en otro polvorín. También un pedazo de block se proyectó al predio cercano al sitio del accidente.

“Estaban atacando la lumbre”, reiteró, en alusión a los bomberos, elementos de Protección Civil y policías que estaban en el lugar tratando de sofocar el fuego.

“Ellos creían que más o menos, como ya había tronado, pensaban que ya había pasado el peligro, pero faltaba, como dice el dicho, faltaba lo mero gordo del pollo”, recalcó.

Las cuatro explosiones destruyeron varios módulos de fabricación de pirotecnia al final de La Saucera, a un costado del Circuito Exterior Mexiquense.

El taller afectado producía cohetones, luz de bengala y bola de humo, entre otros productos.

Imprudencia. “Gracias a Dios estoy vivo”, confesó Eloy Hernández, quien trabaja en La Saucera.

Agregó que el accidente se agravó por imprudencia de pirotécnicos, que obligaron a bomberos y elementos de Protección Civil a tratar de rescatar a dos víctimas y sofocar el fuego.

Dijo que inicialmente eran dos artesanos muertos y por tratar de rescatarlos, sin cerciorarse del producto que había en el lugar, sobrevino otra explosión, esta última que provocó la muerte a otras 22 personas y lesiones a 49 más, muchas de ellas policías estatales y municipales, bomberos y elementos de Protección Civil, así como pirotécnicos y pobladores.

Insistió: “Compañeros obligaron a bomberos a apagar, cuando decimos que ahí hay material y después vino el accidente. Gracias a Dios estoy vivo”.

Eloy reconoció que no hay un protocolo de seguridad, ni de autoridades ni de pirotécnicos, por lo que no actuaron adecuadamente y la tragedia se multiplicó.

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