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Ecatepec, Méx.— En teoría, las colonias El Ostor Tulpetlac y La Laguna Chiconautla no deberían tener similitudes porque la segunda es un asentamiento irregular que tiene más de 30 años de creación y viven aproximadamente 50 mil personas, y en la primera, que sí está incorporada al plan de desarrollo urbano, residen cerca de 100 mil habitantes.

A las dos comunidades ecatepequenses las separan 13 kilómetros de distancia, pero enfrentan problemas comunes: pobreza, falta de servicios básicos y una creciente inseguridad.

En El Ostor llevan cuatro meses sin suministro de agua potable. A los vecinos de esta colonia, que está incrustada en las faldas de la Sierra de Guadalupe, fraccionada por líderes de organizaciones afiliadas al PRI, los que administran el comité de agua independiente y las autoridades locales les han dado varias versiones para justificar la falta de suministro.

Además, las pipas que deberían abastecerles el líquido de manera gratuita no sirven, acusaron Rosa Lizbeth, Hilda Gómez, Cristina Flores y María, vecinas del lugar.

“Sólo somos acarreados cuando quieren votos, cuando están en campaña vienen para acá, pero cuando ganan se olvidan de nosotros”, denunció Rosa Lizbeth.

Vivir en Ecatepec. Entre inseguridad y pobreza
Vivir en Ecatepec. Entre inseguridad y pobreza

Tampoco funciona el alumbrado público, lo que facilita a los delincuentes la venta de droga, robar a transeúntes y comercios o que priven de la libertad a quien se les atraviesa en la oscuridad, principalmente mujeres jóvenes.

“Hace un mes en la calle Villa de Allende le dieron un balazo a una joven de 20 o 25 años que se resistió a ser asaltada por unos hombres que viajaban en un coche”, recordó uno de los vecinos.

A Osvaldo, un joven estudiante de la UNAM, cuatro hombres armados que iban a bordo de un automóvil color negro lo intentaron “levantar” a dos cuadras de su casa hace tres semanas. Corrió y se escondió en un negocio, gritó y los vecinos salieron y encararon a los desconocidos, quienes les apuntaron con sus pistolas, pero huyeron del sitio.

Osvaldo aún tiene en su brazo huellas de los golpes que le dieron; dejó de ir a la escuela por miedo a que lo secuestren.

A la hija de Rosa “en febrero pasado la quisieron robar unos tipos en un Nissan Tsuru cuando se dirigía a su trabajo. Como no traía dinero la golpearon en la cara y desde entonces tiene problemas en la vista. ¿El gobierno dónde está?”, se pregunta la mujer.

Los habitantes de El Ostor dijeron que la última vez que vieron a una patrulla en esa zona fue hace un mes. La caseta de vigilancia de la Policía Municipal que está en la entrada de Ampliación Tulpetlac está abandonada, los vecinos no saben desde cuándo.

Agua e inseguridad son los principales problemas que padecen sus habitantes, denunciaron.

En la Laguna Chiconautla la situación es aún peor. En esta comunidad vecina de Jardines de Morelos, donde residía la presunta pareja de feminicidas, Juan Carlos “N” y Patricia “N”, no hay agua y drenaje porque no es una colonia reconocida por el gobierno municipal de Ecatepec.

La zona donde se creó hace más de 30 años está en litigio con el ayuntamiento de Acolman y por eso las cerca de 10 mil familias que la habitan están abandonadas a su suerte, lamentó Rafael González, director de la Primaria Emiliano Zapata.

Muchos de los que ahí viven provienen de estados del sur del país, como Oaxaca, Guerrero y Chiapas que salieron de sus lugares de origen por falta de oportunidades de desarrollo, pero no mejoraron mucho su situación patrimonial en el municipio.

Narcomenudeo, robo a transeúntes, comercios y a casa habitación son los delitos más comunes que impiden a sus moradores salir a la calle después de las 20:00 o 21:00 horas. “Las patrullas no llegan hasta acá cuando se le habla o si llegan lo hacen muy tarde”, lamentó Rafael González.

Pobreza e inseguridad, una mezcla peligrosa

En Ecatepec, el municipio más poblado del país con más de un millón 600 mil habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se conjugan la pobreza y la violencia que lo han convertido en un lugar muy inseguro para vivir, reconocen los propios residentes.

“Estamos en una situación tremenda, no nos sentimos seguros en Ecatepec, yo y mi familia después de las ocho o nueve de la noche si no hay necesidad de salir, no salimos. La mayoría de los profesionistas de Ecatepec no lo hacemos por temor a que nos asalten, nos quiten el carro, nos secuestren, creo que no hay un ecatepequense que diga que no está peligroso”, dijo Rafael González, vecino del municipio.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer en diciembre pasado que Ecatepec encabeza la lista de los 15 municipios o demarcaciones con el mayor número de habitantes en situación de pobreza en 2015, con 786 mil 846 personas en esa situación.

“La pobreza es el caldo de cultivo perfecto para que se recluten a los potenciales miembros de redes delincuenciales; la violencia también tiene sus raíces muy profundas en sectores sociales que no necesariamente son pobres, sin embargo, la necesidad, la falta de oportunidades, la falta de sentido de vida, que justo se favorece por esta falta de oportunidades, hacen un coctel perfecto para que se generen condiciones de violencia e inseguridad”, dijo Erik Toledo, investigador de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

Marco Antonio Escartín, profesor de la Preparatoria 115 de Ciudad Cuauhtémoc, una de las más violentas de Ecatepec, narró que varios de los alumnos se han dedicado a actividades ilegales —narcomenudeo y robo— porque su familia no tuvo dinero para que continuaran estudiando.

“Por falta de economía familiar dejaron la escuela, porque ya no tuvieron dinero para trasladarse a una universidad pública, a la UNAM o al Politécnico, estaban en la disyuntiva de trabajar para aportar dinero para su casa y ahí empezó lo que nosotros creemos que muchos jóvenes fueron absorbidos por el narco; empiezan a poblarse de una tiendita, hay más tiendas de narcos en las que venden drogas, muchos de nuestros jóvenes se clavan en esta situación, algunos dejaron de existir y otros están en el reclusorio, algunos ya salieron y aprendieron la lección, pero todo es motivado por la falta de oportunidades”, contó Rafael González Ventura, otro de los maestros de ese plantel.

Desde hace varios años, Ecatepec ocupa también el primer lugar en todos los rubros de incidencia delictiva, a nivel nacional o estatal.

En el robo de vehículos con violencia está en el primer sitio en el país, según la Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA). También encabeza la lista en robos a usuarios de transporte público, homicidios dolosos, así como feminicidios.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el Inegi durante la primera quincena de septiembre de 2018, ubicó a Ecatepec como la ciudad más peligrosa para vivir del país, pues 96.3% de los habitantes mayores de 18 años así lo expresaron.

Cristina Pablo Dorantes, coordinadora de la licenciatura en Seguridad Ciudadana de la UAEM, opinó que si se desarrollara en este momento una estrategia predictiva de seguridad, podría reducirse la incidencia delictiva en Ecatepec en 50 a 60 años.

La académica consideró que desde hace más de 30 años las autoridades de los tres niveles de gobierno descuidaron el problema de la inseguridad en el municipio.

“Si se trabaja en una prospectiva en materia de seguridad, tendríamos que estar hablando en este momento de 50 a 60 años para reducir los índices de violencia y de delincuencia, sino es que más, si actuamos el día de hoy, si actuamos el día de mañana, estamos hablando de unos cinco años más y así nos vamos a seguir”.

La especialista en seguridad pública opinó que la incidencia delictiva no se ha reducido, sino que ha aumentado la “cifra negra” porque las víctimas no denuncian.

El alcalde Indalecio Ríos Velázquez comentó que oficialmente Ecatepec tiene un millón 677 mil habitantes, pero las autoridades estiman que son más de 3 millones los residentes, por lo que el presupuesto anual —este 2018 fue de 4 mil 686 millones de pesos— que reciben no alcanza para cubrir las necesidades que existen en el territorio.

El edil afirmó que de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública, durante 2018 Ecatepec mejoró su posición en el ranking nacional de los 50 municipios más violentos del país al pasar del cuarto al octavo sitio.

Y según cifras de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) disminuyeron delitos de alto impacto como robo de vehículos en 25%, homicidios dolosos en 45%, secuestro en 27%, robo a negocio en 20% y violación en 38%.

Un estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, establece que Ecatepec no aparece entre las 20 localidades más violentas del país. En dos años, pasó del sitio nueve al 23, destacó Ríos Velázquez.

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