15 | DIC | 2019
Entrada a la Ciudad de México el 12 de abril de 2004. En esa época, según reportes oficiales, en la autopista a Cuernavaca entraban 50 autos y salían 20. Foto: Archivo/EL UNIVERSAL
Entrada a la Ciudad de México el 12 de abril de 2004. En esa época, según reportes oficiales, en la autopista a Cuernavaca entraban 50 autos y salían 20. Foto: Archivo/EL UNIVERSAL

Distrito Federal, 195 años como sede de los poderes

18/11/2019
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Un día como hoy, hace 195 años, se decretó que el territorio de la Ciudad de México se convirtiera en el Distrito Federal, sede de los poderes de la Unión. Además de la antigua capital del virreinato, en esa época también se consideró a Querétaro. Aquí te contamos la historia.

Texto: Gabriel Sánchez
El origen de esta ciudad fue augurio de su destino: rodeado de montañas y cubierto por agua, el Valle de México pasó de ser la capital del imperio más grande de Mesoamérica, a ser una de las urbes más grandes del mundo y el 18 de noviembre de 1824, se decidió hacer de este territorio un Distrito Federal.

La historia de esta región nace con la fundación de México-Tenochtitlan: la cumbre de la cultura mexica cuya elección, según la Enciclopedia de los Municipios y Delegaciones de México, elaborado por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (Inafed), dio superioridades bélicas y económicas que desembocaron en un desarrollo demográfico numeroso.

Este documento refiere que, en su apogeo, México-Tenochtitlan llegó a tener 500 mil habitantes en una superficie de casi mil hectáreas; para ese entonces en Europa, Roma sólo tenía 386 hectáreas más de extensión y la ciudad más grande de España, que en ese entonces era Sevilla, albergaba 45 mil personas.

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Pintura al óleo hecha por Luis Covarrubias que muestra las delimitaciones de México-Tenochtitlan. Archivo/ EL UNIVERSAL

Tras la conquista de la ciudad en agosto de 1521, Hernán Cortés decide hacer de este espacio —llamado según la investigación señalada, como Ciudad de México desde 1585— la capital de la Nueva España y del Virreinato que comenzó en 1535 con Antonio de Mendoza como el primer virrey. El final llegó en 1821 con la independencia de México.

Sin embargo, con el derrocamiento del Primer Imperio, refiere el documento Distrito Federal: historia de las instituciones jurídicas, de José Luis Vázquez Alfaro, se estableció en 1823 un Supremo Poder Ejecutivo integrado primeramente por Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete para llevar a cabo las tareas de un nuevo gobierno.

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Agustín de Iturbide fue el primer emperador de México tras la Independencia de México en 1821. Archivo/ EL UNIVERSAL

Uno de los puntos pendientes era la división territorial. Vázquez Alfaro señala que existían dos tendencias: los centralistas como Fray Servando Teresa de Mier, que se oponían a tener estados independientes; y los federalistas, como Valentín Gómez Farías que vieron en Estados Unidos un sistema federal que podía funcionar, pues cada entidad tenía diferentes problemas.

Durante junio de 1824, refiere el autor, se comenzó a gestar el debate sobre qué territorio debía ser el Distrito Federal. Algunas propuestas indicaban que Querétaro tenía que ser la elegida por tener un buen clima, una indicada ubicación geográfica, la infraestructura necesaria y los bajos niveles de corrupción heredada de la Colonia que sí tenía la Ciudad de México.

Sin embargo, distintos personajes se decantaron por la Ciudad de México. Entre ellos estuvieron los ministros Lucas Alamán, de Relaciones Exteriores; Pablo de Llave, de Justicia y Francisco de Arrillaga, de Hacienda, quienes optaban por esta opción por haber sido la capital del virreinato y la experiencia se debía aprovechar.

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Entrada del Ejercito Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. Agencia EL UNIVERSAL/Especial.

Durante la sesión del 23 de julio de 1824, Fray Servando Teresa de Mier expuso: “yo no soy mexicano ni he pasado en México, sino una corta parte de mi vida y no está lejos de mis ideas esperar su término en mi patria Monterrey así que se puede considerar imparcial mi voto. ¿Hay inconveniente que esta ciudad federal sea México donde han residido y residen los Supremos Poderes?”

Otros argumentos, refiere Vázquez Alfaro, eran que el costo de trasladar los poderes de sede sería un golpe duro para los escasos recursos con los que se contaba. Además, la Ciudad de México era el eje de comunicación tanto interno como externo de este nuevo país.

Sin embargo, ninguna plática tuvo un final hasta la promulgación de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos el 4 de octubre de 1824, con lo que se establecía una federación con estados soberanos, independientes y libres.

El artículo 5º de esta carta Magna instauraba como parte de la Federación a: “El estado de las Chiapas, el de Chihuahua, el de Coahuila y Tejas, el de Durango, el de Guanajuato, el de México, el de Michoacán, el de Nuevo León, el de Oajaca, el de Puebla de los Ángeles, el de Querétaro, el de San Luis Potosí, el de Sonora y Sinaloa, el de Tabasco, el de las Tamaulipas, el de Veracruz, el de Xalisco, el de Yucatán y el de los Zacatecas: el territorio de la alta California, el de la baja California, el de Colima, y el de Santa Fe de Nuevo México”.

También, en el artículo 50, en su fracción 28, se determinaba que el Congreso de la Unión debía “elegir un lugar que sirva de residencia a los supremos poderes de la federación y ejercer en su distrito las atribuciones del poder legislativo de un estado”.

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Vista aérea de la zona de la alameda tomada en 1992. . FOTO: Archivo/ EL UNIVERSAL

El 18 de noviembre de 1824 el Congreso decretó la creación del Distrito Federal cuya extensión sería, tomando como centro la Plaza de la Constitución, de un radio de 8 mil 380 metros. Para el 20 de noviembre Guadalupe Victoria, convertido en el primer presidente en la historia de México, publicó el decreto. En 1827 la gente pudo elegir indirectamente representantes en la Cámara de Diputados, señala el documento.

La extensión del Distrito Federal, refiere José Vázquez, era de 55 kilómetros cuadrados en los que existían aparte de algunas haciendas y rancherías, las poblaciones de “Ciudad de México, Villa de Guadalupe-Hidalgo, Iztacalco, Tacuba, Azcapotzalco, Chapultepec y La Pieda (sic)”.

El Ayuntamiento de México, refiere el autor, se elegía de manera indirecta y estaba integrado por 20 regidores, dos procuradores, un administrador, un contador y un secretario del Ayuntamiento, los cuales duraban un año al mando. Ellos estaban paralelamente ligados al gobernador del Distrito Federal que era elegido por el Presidente y que tenía las facultades del Poder Ejecutivo.

Como se señala la Enciclopedia de los Municipios y Delegaciones de México, la sede de poderes tuvo dificultades propiciadas por cambios sociales, de gobiernos e ideologías. Uno de ellos sucedió cuando el movimiento centralista triunfó con Antonio López de Santa Anna como presidente.

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Antonio López de Santa Anna vio la aparición y desaparición del Distrito Federal mientras era Presidente de México. Archivo/ EL UNIVERSAL

En enero de 1835 se pensaba en una nueva constitución que centralizara al país: en lugar de estados, habría departamentos; juntas departamentales en sustitución de legislaturas y gobernadores elegidos por el poder Ejecutivo. El 30 de diciembre de 1836 desapareció el Distrito Federal y el territorio quedó en el Departamento de México.

Aunque en un principio Santa Anna se había declarado como centralista, para 1843 reculó y se proclamó a favor del federalismo y la República. 

En un interinato de Pedro María Anaya como Presidente del país de abril a mayo de 1847, se aprobó el 10 de mayo que seguía vigente la Constitución de 1824 y con ello reaparecía el Distrito Federal.

Para 1854, se lee en el documento, Santa Anna hizo que la extensión territorial pasara de los 220 kilómetros cuadrados a los casi mil 700, pues anexó zonas rurales y partes montañosas del Estado de México con el argumento de tener puntos clave en caso de que la seguridad nacional se viera atentada.

Al promulgarse la Constitución de 1857 se reavivaron las discusiones sobre los nulos derechos de elección que tenía la población en el Distrito Federal, pero se desechó la idea de volverlo otro estado a menos que los poderes de la nación cambiaran de sede, el D.F. pasaría a ser el Estado del Valle de México.

Aquí también se refiere que el 29 de octubre de 1864 se le informó al país que el emperador Maximiliano de Habsburgo entraría a la capital al día siguiente a las 10 de la mañana, con lo que dejaba de existir la federación, y con ello el Distrito Federal, para instaurar el Segundo Imperio.

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Una de las facetas menos conocida de Maximiliano de Habsburgo es la de coleccionista de objetos prehispánicos, adoptada como una herramienta para difundir entre los indígenas la idea de que su imperio era una continuidad del mexica. Agencia EL UNIVERSAL/Especial.

El 10 de abril de 1865, refiere Vázquez Alfaro, el emperador promulgó un Estatuto que incluía en su artículo 52 una nueva división territorial: ocho segmentaciones con 50 departamentos, que a su vez tenían distritos y cada uno de ellos, municipios. El autor comenta que se presume que la primera división del Imperio quedó a cargo de Manuel Orozco y Berra.

Para 1867 se instaura de nuevo la República y el Federalismo tras el triunfo de Benito Juárez y la Ciudad de México regresó a ser Distrito Federal.

Al entrar Porfirio Díaz al poder, se establece que los límites del Distrito Federal serían disminuidos hasta llegar a los todavía actuales mil 479 kilómetros cuadrados, relata Vázquez Alfaro. Además, para principios del siglo XX, con información de la Enciclopedia de los Municipios y Delegaciones de México, el Distrito Federal se dividía en 13 municipalidades: “Guadalupe Hidalgo, Azcapotzalco, Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, Cuajimalpa, San Ángel, Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta e Iztapalapa”.

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Porfirio Díaz decide durante su mandato que la extensión del Distrito Federal sería de mil 479 kilómetros cuadrados. Agencia EL UNIVERSAL/Especial.

El artículo 73 constitucional, en su sexta fracción, fue modificado en diciembre de 1928 para dejar atrás el sistema municipal con lo que el mando del territorio quedó sólo en manos del Presidente y un regente designado.

Además, con la eliminación municipal, se dio paso a un Departamento Central (conformado por las antes municipalidades de Tacuba, México, Tacubaya y Mixcoac) y 13 delegaciones: “Guadalupe Hidalgo, Azcapotzalco, Ixtacalco, General Anaya, Coyoacán, San Ángel, La Magdalena Contreras, Cuajimalpa, Tlalpan, Iztapalapa, Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac”.

Sin embargo, escribe Vázquez Alfaro, para 1941 se aprobó la Ley Orgánica del Departamento del Distrito Federal, con la que se derogó la de 1928 y se estableció que al Departamento Central se le conocería como Ciudad de México, a la que se le anexaba la delegación de General Anaya para quedar en las siguientes demarcaciones: Azcapotzalco, Villa Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Tlahuac, Milpa Alta, Xochimilco, Coyoacán, Tlalpan, Álvaro Obregón, M. Contreras y Cuajimalpa.

En la Enciclopedia de los Municipios y Delegaciones de México se lee que fue en diciembre de 1970 que la ley se modificó para dar paso a las últimas16 delegaciones que conformaron el D.F. y que actualmente son alcaldías. Antes lo que se conoció como Ciudad de México, o Departamento Central, se convirtió en las siguientes delegaciones: Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza.

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Mapas que muestran las diferentes delimitaciones de la Ciudad de México desde 1929 a la actualidad. Infografía/EL UNIVERSAL

Es en la última década del siglo XX que una autonomía se comenzó a vislumbrar en el Distrito Federal. Primero, señala Vázquez Alfaro, con la creación una Asamblea Representativa –después Legislativa– la cual tenía facultades presupuestales y financieras. Además, también se reforma el artículo 122 constitucional para que la gente pudiera elegir a su jefe de gobierno.

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Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano del PRD fue el primer Jefe de Gobierno del Distrito Federal en 1997. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL

Para el año 2000 surgen los jefes delegacionales que ya no eran elegidos por la Asamblea Legislativa, sino también por sus ciudadanos. Pero la autonomía no se quedaría quieta y el último de sus pasos lo dio en enero de 2016 cuando este diario informaba que nacía la Ciudad de México, la trigésima segunda entidad federativa de la nación.

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El Distrito Federal dejó de existir para dar paso a la Ciudad de México hace tres años. Archivo/ EL UNIVERSAL

Con ello llegaba una Constitución propia, la cual fue aprobada el 31 de enero de 2017, con derechos propios como el matrimonio homosexual y el aborto. Además, el puesto de Jefe de Gobierno se mantiene y los jefes delegacionales pasaron a ser alcaldes.

Con 21 millones 581 mil habitantes, según el informa Revisión 2018 de las Perspectivas de Urbanización Mundial elaborado por la ONU, la Ciudad de México es la quinta megaurbe más grande del mundo, pero ahora, también más independiente.

ciudad-de-mexico-zocalo.jpgEn el 2018 se colocó a la Ciudad de México como la quinta urbe más grande del mundo con más de 21 millones de habitantes. Archivo/ EL UNIVERSAL

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