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Texcoco, Méx.— A partir del próximo 1 de diciembre, autoridades federales y locales de la zona oriente del Valle de México, entre ellas las de Texcoco, Nezahualcóyotl, Atenco, Tepetlaoxtoc, Chimalhuacán e Ixtapaluca, así como la Universidad Autónoma Chapingo y el Colegio de Postgraduados, iniciarán un programa de recuperación ambiental en el área donde actualmente se construye el Aeropuerto Internacional de México, que fue cancelado por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Ramón Ojeda Mestre, secretario general de la Corte Internacional de Conciliación y Arbitraje Ambiental, dijo que lo que se pretende es sembrar árboles en esa región que fue devastada por la edificación de la terminal aérea que forma parte del ex Lago de Texcoco.

“Se plantarán árboles y diferentes tipos de cactáceas, como las casuarinas, etcétera, que son las especies adecuadas para el tipo de salinidad del suelo, escasa lluvia y los fuertes vientos”, dijo.

La Corte Internacional de Conciliación y Arbitraje Ambiental también participará en las “verdaderas tareas de recuperación ambiental” que se llevarán a cabo en cuanto inicie funciones el nuevo gobierno federal.

“Sin importar partidos políticos, sin importar filias y fobias”, comentó.

El proyecto será coordinado por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

El plan incluirá la ampliación de los cuerpos de agua superficiales, recuperación de la fauna migratoria, entre otros aspectos ambientales que se destruyeron durante la edificación del proyecto.

“Vamos a hacer una cosa muy hermosa, gradual y prudente para que no nos precipitemos y cometamos errores. La interrelación entre los colectivos humanos y su medio ambiente hay que acordarnos que Nezahualcóyotl tiene una densidad demográfica de 16 mil 943 habitantes por kilómetro cuadrado, es la densidad demográfica más alta de el continente americano”, anticipó.

El ambientalista criticó que el plan inicial aeroportuario de Texcoco fue modificado y se convirtió en un proyecto mercantilista, que representaba una amenaza ecológica que desintegraría el tejido social-humano del oriente del Valle de México.

“El cambio del proyecto que lo transformó en un gran centro comercial implicó una gran sobre carga ecológica, no solamente sobre el marco hídrico, sino sobre el suelo, la vegetación”, dijo.

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