La cena es una de las comidas más importantes del día, ya que influye tanto en la calidad del descanso nocturno como en la salud digestiva.
Aunque no existen alimentos estrictamente "prohibidos" para todas las personas, diversos especialistas coinciden en que ciertos productos pueden afectar el sueño o provocar molestias gastrointestinales cuando se consumen durante la noche.
Por lo anterior, elegir adecuadamente qué comer antes de dormir puede contribuir al bienestar general y a un mejor descanso.

Cenar cumple la función de aportar energía y nutrientes al organismo después de las actividades diarias y antes del período de ayuno nocturno. Además, ayuda a mantener estables los niveles de glucosa y evita que la persona se acueste con hambre, lo que podría interferir con el sueño.
Según la Academia Española de Nutrición y Dietética, esta comida debe formar parte de una alimentación equilibrada y adaptarse a las necesidades individuales. Una buena opción para en la última comida del día es la fruta, siempre que sea acompañada por otros productos como el yogur o cereales integrales.
De igual manera, es posible añadir alimentos ricos en grasas saludables, proteínas y fibra, puesto que sus nutrientes ayudan en procesos de recuperación del organismo durante el descanso.
En cambio, las comidas muy abundantes o difíciles de digerir pueden generar malestar y afectar la calidad del sueño.
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De acuerdo con información publicada por la AARP, ciertos alimentos pueden alterar el sueño cuando se consumen cerca de la hora de acostarse. Entre ellos destacan el café, los refrescos y las bebidas energéticas. Todos estos productos tienen cafeína, un estimulante que puede dificultar la conciliación del sueño y reducir su calidad.
Asimismo se recomienda evitar el alcohol antes de dormir; aunque algunas personas creen que ayuda a descansar, en realidad puede provocar despertares nocturnos y alterar las fases normales del sueño.
Otro grupo de alimentos que conviene evitar durante la cena son las comidas grasosas (tacos, hamburguesas, embutidos, etcétera), dado que requieren un mayor esfuerzo digestivo y pueden causar sensación de pesadez, reflujo o incomodidad al acostarse.
El portal especializado Tua Saúde indica que las personas con gastritis deben limitar el consumo nocturno de alimentos que irritan la mucosa gástrica: picantes, frituras, productos ultraprocesados, bebidas alcohólicas y cafeína.
Para ese mismo grupo de personas, también se aconseja reducir el consumo de alimentos ácidos (cítricos, quesos maduros, chocolate, harinas refinadas, entre otros) porque incrementan las molestias digestivas.
Lo ideal es optar por cenas ligeras, con alimentos de fácil digestión y consumidas con suficiente antelación antes de acostarse. De esa manera, es posible favorecer tanto la salud digestiva como un sueño reparador.
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