A veces compramos uvas, fresas o una manzana y se antoja darle una mordida sin lavarla ni desinfectarla, ya que se ve limpia; sin embargo, el problema es que hay bacterias que no son visibles y son nocivas para la salud.
Antes de llegar a nuestras manos, las frutas y verduras recorren un largo camino, del campo pasan a cajas, después a camiones, luego llegan a los mercados y son manipulados por muchas manos.
Además, durante el trayecto pueden estar en contacto con moscas, cucarachas y otros animales que dejan bacterias, virus, parásitos e incluso restos de tierra, los cuales pueden terminar en tu plato si no las desinfectas.

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De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las frutas y verduras se contaminan en diferentes etapas de la cadena de producción, desde la cosecha hasta que llegan a nuestras casas.
La FAO advierte que algunos patógenos pueden permanecer en la superficie de frutas y hortalizas durante el tiempo suficiente para provocar distintas enfermedades causadas por virus y bacterias si no se desinfectan bien antes de consumirlas, entre las que se encuentran:
Estos virus, bacterias y parásitos provocan enfermedades gastrointestinales que se manifiestan con síntomas como dolor estomacal, vómito, diarrea, náuseas y fiebre.
Estas infecciones requieren atención médica y el proceso de recuperación puede prolongarse durante varios días o incluso semanas, dependiendo del patógeno y del estado de salud de la persona afectada.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) señala que una correcta manipulación de las frutas y verduras antes de consumirlas es importante para reducir el riesgo de contaminación y prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos. Estas son algunas medidas que debes aplicar:
Elige frutas y verduras que tengan un aspecto fresco, con la piel limpia, sin golpes o daños visibles, y procura ponerlas separadas de carnes, pescados, mariscos y productos de limpieza para evitar contaminación cruzada.
La mayoría de las frutas y verduras se conservan mejor en el refrigerador, entonces ponlas en los cajones destinados para ellas y aléjalas de alimentos crudos o ya cocinados.
Sin embargo, algunas, como las cebollas y los cítricos, pueden mantenerse a temperatura ambiente durante un tiempo, siempre que se almacenen en un lugar fresco y seco.
Antes de manipular cualquier alimento, lávate las manos y asegúrate de que los utensilios, tablas y superficies estén limpios y secos; además debes preparar las frutas y verduras por separado de otros alimentos, sobre todo si se consumirán crudas.
Revisa cada pieza y retira las partes dañadas, pero si detectas la presencia de moho, tienes que desechar toda la fruta o verdura.
Y recuerda que antes de comerlas, tienes que lavarlas con abundante agua, incluso si le vas a retirar la cáscara porque este paso evitará que los microorganismos presentes en la superficie pasen al interior del alimento al momento de cortarlo o pelarlo.
En frutas y verduras de cáscara porosa o dura, como el melón, la sandía, el pepino, la papa o la calabaza, la AESAN sugiere utilizar un cepillo exclusivo para alimentos con el fin de eliminar mejor la tierra adherida.
Por último, utiliza un desinfectante químico que puedes comprar o hacer, el cual tiene que ser apto para alimentos y sigue las instrucciones de uso para garantizar una desinfección segura.
Tomarte unos minutos para desinfectar frutas y verduras puede ahorrarte muchos días de malestar; pues al final, es mejor invertir un poco de tiempo haciendo este paso que pasar días o incluso semanas recuperándote de una infección causada por virus, bacterias y parásitos difíciles de eliminar del organismo.
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