El “lunch” o refrigerio escolar no debe ser un premio ni una comida improvisada: representa una herramienta clave para el rendimiento cognitivo, la energía sostenida y el desarrollo de hábitos saludables durante la infancia.
De acuerdo con el marco regulatorio vigente del Diario Oficial de la Federación y las guías del Instituto Nacional de Salud Pública, este tiempo intermedio jamás debe sustituir al desayuno ni a la comida familiar, sino complementar estratégicamente la nutrición y la hidratación del niño.
El refrigerio escolar debe cubrir entre el 15% y el 20% de la energía total diaria requerida según la etapa de desarrollo, es decir entre 200 y 400 kcal. Su función es mantener la energía y la saciedad evitando ayunos prolongados.

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Procura alimentos naturales, sostenibles y libres de sellos de advertencia.
1. Agua simple potable a libre demanda. Se desaconsejan por completo jugos (envasados o naturales), refrescos y bebidas saborizadas con azúcares añadidos o edulcorantes.
Considera que un vaso de 240 ml. con jugo de naranja natural aporta 25 gramos de azúcar, cantidad que representa la ingesta máxima sugerida por día.
2. Verduras y frutas frescas de temporada. Consumirlas crudas, lavadas, desinfectadas y con cáscara comestible para garantizar el aporte de fibra, vitaminas y minerales.
3. Alimentos preparados. Combinar dos o tres grupos de alimentos:
- Verduras: jicama, pepino, calabacitas, jitomate, espinacas, entre otras.
- Leguminosas: haba, lenteja, frijol, garbanzo, entre otras.
- Origen animal: queso panela, canasto, jocoque, requesón, huevo, pollo, entre otros.
- Cereales: tortilla de maíz, amaranto, pan integral, avena, elote, entre otros.
4. Técnicas de cocción saludables. Priorizar preparaciones caseras asadas, al vapor, cocidas o al horno, evitando freír, capear o empanizar.
Evita los alimentos paquete: Se excluyen de las loncheras botanas ultraprocesadas, pastelillos o confitería con sellos de exceso de azúcares, sodio, grasas o leyendas precautorias.
Lunes:
2 taquitos de frijoles negros machacados en tortilla de maíz nixtamalizado con queso panela rallado.
1 taza de jícama y pepino en bastones con jugo de limón.
Martes:
Sándwich en pan integral con pechuga de pollo deshebrada, hummus, rebanadas de jitomate y aguacate.
1 manzana mediana en gajos.
Miércoles:
Ensalada fresca de nopales cocidos con jitomate, cebolla y cubitos de queso fresco.
3 tostadas de maíz horneadas.
1 durazno fresco o 1/2 taza de uvas.
Jueves:
Rollitos tipo sushi con rebanadas de pan de grano entero aplanado, una capa ligera de crema de cacahuate sin azúcar añadida y rodajas delgadas de fresa.
1/2 taza de zanahoria rallada con limón.
Viernes:
Wrap en tortilla de harina integral con huevo revuelto a la mexicana (jitomate, cebolla y poco aceite).
1 taza de papaya o melón picado.
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