Jumilla, una propuesta vinícola más que interesante

En esta bodega española se conjuga la tradición vinícola con una visión moderna y audaz

Jumilla renace
Foto: Cortesía/ Bodega Jumilla
Menú 22/04/2018 11:00 Carlos Borboa Actualizada 20:10

En Jumilla, en Murcia, España, confluyen pasado y futuro, innovación y sustento enológico, contenido y forma. Basta con poner un pie en Casa Rojo para comprobarlo.

Pese a su larga tradición vitivinícola (algunos expertos datan su origen en más de cinco mil años), Jumilla estuvo ligada por décadas a la producción de vinos de alta graduación, de caldos orientados al volumen, generalmente comercializados a granel. Hoy, esta Denominación de Origen Protegida capitaliza su historia reciente, posicionándose como uno de los territorios emergentes más excitantes, no solo de España sino de todo el planeta. “Nuestro enfoque es opuesto: vemos en Jumilla
y la Monastrell, su varietal autóctono, el mayor potencial cualitativo”, revela José Luis Gómez García, director y enólogo de Casa Rojo, una de las bodegas responsables de poner a Jumilla ante los ojos del mundo. “España vive una importante tendencia sobre la Monastrell; hoy sabemos que, fuera de cooperativas y grandes producciones, esta cepa puede ofrecernos vinos con una personalidad única, vinos excepcionales que nada piden a Ribera del Duero, Rioja, Priorat…No es casualidad que muchas grandes bodegas españolas estén buscando incursionar en Jumilla”.

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En 22 hectáreas propias, a las que se suman otras 60 de pequeños productores independientes, Casa Rojo desarrolla una expresión única de la Monastrell. Terroir y agricultura extrema son clave para entender el carácter de sus vinos: profundos en color, con aromas de fruta negra madura, balsámicos y herbáceos, jugosos, con taninos vivos y una inigualable estructura. “Estamos en el Paraje de La Raja, el punto más austral de Jumilla. Hablamos de una zona semidesértica, con oscilaciones térmicas de entre 25 y 30 °C, y brisas constantes del Mediterráneo que ayudan a refrescar y dar sanidad al viñedo; también, de una región con suelos muy diversos,
extremadamente pobres, que literalmente van de los calizos a los arcillosos, arenosos e incluso pizarras blancas. “El clima de La Raja nos obliga a la agricultura extrema, a criar la vid con dureza en términos de estrés hídrico, estrés en temperatura y estrés alimenticio. Hacemos secano extremo, con menos de 200 ml de lluvia al año, con el propósito de llevar la planta al límite. ¿El resultado? Frutos de muy alta calidad”, señala Gómez García.

Más allá de la Monastrell, pilar del renacimiento jumillano, la denominación ofrece fascinantes posibilidades para cepas como Garnacha, Syrah, Petit Verdot, Airén…La Garnacha, por ejemplo, adquiere un singular perfil floral-frutal, con destellos herbáceos, balsámicos, astringencia sutil y agradable frescura, mismos que pueden palparse en el Enemigo Mío, monovarietal elaborado por Casa Rojo.

Un Monastrell“multi terroir” ¿Propuesta comercial o fundamento enológico? La pregunta viene a la mente con solo mirar una etiqueta de Macho Man Monastrell, el gran ícono de Casa Rojo en Jumilla. Es cierto, con su elocuente imagen Macho Man ha logrado capturar la atención de consumidores en todo el
mundo, rompiendo incluso paradigmas en torno a cómo deben verse los vinos más contemporáneos.

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Sin embargo, el fundamento enológico detrás de barba y tatuajes es igual de fascinante. “Macho Man es un Monastrell multi terruño, un coupage de 13 parcelas repartidas a lo largo de La Raja. Las vides más viejas superan fácilmente los 40 años; los rendimientos son una locura…dos kilos de fruta por planta. “Después de vendimiar manualmente, las uvas se seleccionan y se fermentan en depósitos troncocónicos inversos, provocando prensados menos agresivos. Cada parcela se vinifica de forma separada, para preservar la expresión particular de cada terruño”, detalla el director y enólogo de Casa Rojo.

La crianza del Macho Man sucede en barricas de roble francés de 240 y 450 litros, con diferentes tostados. Un breve paso por ánforas romanas de barro favorece la reducción hídrica por microoxigenación, concentrando y potenciando los aromas más primarios de la cepa mediterránea. “Estamos convencidos de la singularidad y
características únicas de la Monastrell de La Raja, algo que nos llevó a buscar su certificación como Vino de Pago la más alta clasificación cualitativa que puede obtener un vino en España. Eso, es lo que se viene en el futuro más cercano,” finaliza el enógolo.

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