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Durante Semana Santa es común que aumente el consumo de y mariscos; sin embargo, no todas las personas pueden incluirlos en sus comidas, ya sea porque tienen ciertas condiciones de salud o intolerancias.

Si quieres saber de qué grupos hablamos, sigue leyendo.

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¿Cómo saber si el pescado está fresco?

De acuerdo con la Revista Digital de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los pescados y mariscos son alimentos obtenidos del mar o de ríos a través de la pesca.

Estos alimentos son fuente importante de nutrientes, puesto que aportan minerales como calcio, magnesio y fósforo; vitaminas A, D, E, B6 y B12; y ácidos grasos poliinsaturados (tal es el caso del Omega 3), todos esenciales para el funcionamiento del organismo.

Y para garantizar su valor nutricional, es necesario consumirlos frescos. Al respecto, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) indica que un fresco debe tener las escamas bien adheridas, piel brillante, ojos claros y salientes, además de un olor suave a mar (no desagradable).

Una manera de revisar esto, es presionar ligeramente la carne del animal para comprobar si está firme; por el contrario, si se siente aguada o excesivamente dura, significa que ha sido congelado por mucho tiempo.

Y en el caso de los mariscos, los crustáceos deben tener el caparazón duro y las cabeza translúcidas; mientras que los moluscos frescos se venden con las conchas cerradas.

Otros indicadores de calidad en pescados y mariscos son: colores brillantes en la superficie, olor a mar limpio y no a amoníaco, sin manchas ni otras partículas en la cabeza o cuerpo.

El pescado ayuda a reducir los triglicéridos en la sangre. Foto: Unsplash.
El pescado ayuda a reducir los triglicéridos en la sangre. Foto: Unsplash.

¿Cuándo no se recomienda consumir mariscos?

El mismo artículo de la revista UNAM Global advierte que existen temporadas en las que se debe tener precaución con el consumo de mariscos; por ejemplo, durante los meses más calurosos —mayo, junio, julio y agosto— estos productos pueden descomponerse con mayor facilidad si no se conservan adecuadamente. Y eso ocasiona problemas de salud.

Tampoco se recomienda comerlos en época de veda, cuando ciertas especies están en reproducción e incluso cuando hay marea roja, fenómeno natural en el que proliferan algas tóxicas y que pueden contaminar a los mariscos bivalvos (como las almejas).

¿Quiénes no deben comer pescados y mariscos?

Aunque los y mariscos aportan numerosos nutrientes, hay personas que deben evitar o moderar el consumo esta temporada:

Mujeres embarazadas

La Dra. Ana María Román Guindo, en un artículo del Hospital Universitario La Moraleja, indica que en este grupo de personas se debe evitar el consumo de mariscos crudos por el riesgo de infecciones; no obstante, señala que el pescado sí puede consumirse cuando está bien cocido y si fue previamente congelado.

Mujeres en etapa de lactancia o que buscan un embarazo

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos señala que este segundo grupo de personas puede consumir pescado, pero con ciertas precauciones.

Por ejemplo, recomienda ingerir 2 o 3 porciones semanales (de 225 a 340 gramos) sólo de especies con bajo contenido de mercurio, ya sea sardina, boquerón (anchoa), salmón, trucha o tilapia.

En cambio, las especies de pescado con concentraciones elevadas de mercurio deben quedar fuera de consumo, puesto que afectan el desarrollo del sistema nervioso del bebé.

La alergia a los mariscos se puede desarrollar a cualquier edad. Foto: Freepik.
La alergia a los mariscos se puede desarrollar a cualquier edad. Foto: Freepik.

Niñas y niños con sensibilidad

Si bien el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría y el Programa Perseo del Ministerio de Sanidad recomiendan incluir pescado en la alimentación de los niños, de igual manera aconsejan evitar las especies con mayores cantidades de mercurio.

Este metal se produce de manera natural en el ambiente, aunque también proviene de la contaminación industrial que llega a los océanos a través de los ríos y se transforma en metilmercurio, acumulándose dentro del cuerpo de ciertos peces.

Adultos mayores

En este cuarto grupo, la Agencia de Protección Ambiental indica que las personas mayores o con afecciones médicas pueden ser más vulnerables a los contaminantes presentes en pescados y ; por ello, invita moderar su consumo y elegir productos con bajas concentraciones.

Personas con alergia

Finalmente, cuando alguien tiene alergia a estos alimentos, su cuerpo identifica proteínas del pescado o mariscos como si fueran peligrosas. En consecuencia, se desencadena una respuesta inmunitaria que libera sustancias como la histamina, causando síntomas que van desde la inflamación de la boca hasta incapacidad de respirar.

Hay pescados que pueden tener mayores concentraciones de aluminio, que otros. Foto: Unsplash
Hay pescados que pueden tener mayores concentraciones de aluminio, que otros. Foto: Unsplash

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