La diabetes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, es una enfermedad metabólica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre, lo que con el tiempo puede provocar daños graves en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios.
Pero un elemento para reducir todos estos riesgos es cuidar la alimentación. La nutrióloga Andreina de Almeida, colaboradora de la revista médica Tua Saúde, señala que para dichos pacientes es clave el consumo de fibra, grasas saludables, proteínas magras y carbohidratos.
Pese a que el pan es considerado un carbohidrato complejo, puede ser seguro de comer en caso de padecer esta enfermedad pero cuidando las porciones.

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En su artículo publicado en Tua Saúde, la nutrióloga Andreina de Almeida menciona que las personas con diabetes pueden llevar un plan de alimentación variado, lo que implica cuidar las porciones y la calidad de los carbohidratos.
Específicamente, a las personas con diabetes se les recomienda consumir carbohidratos de absorción lenta, por ejemplo, legumbres, garbanzos, cereales integrales y frutos secos.
Y es que este nutriente, al ser rico en fibra, se dirige lentamente y permite un aumento gradual de la glucosa. La clave es ingerir los alimentos con los ingredientes seguros.
Para el pan, las versiones elaboradas con masa madre, grano germinado, avena, trigo integral o centeno son las mejores y las más saludables. En cambio, se recomienda evitar la ingesta de pan blanco o los que contengan cantidades elevadas de azúcar.
Siguiendo con las recomendaciones de la nutricionista, otros alimentos que deben moderar estos pacientes son las frutas. Es preferible consumir sólo una ración por comida debido a su aporte de fructosa, lo que puede generar picos de glucosa.
De igual manera, las harinas refinadas podrían suponer un riesgo porque se absorben rápidamente y generan un desequilibrio del azúcar en sangre.
Y lo mismo aplica para los productos abundantes en azúcar, mieles y mermeladas, lácteos azucarados, jugos endulzados, carnes procesadas y bebidas alcohólicas en exceso.
Como lo mencionamos anteriormente, el consumo de pan blanco no es la mejor idea para las personas con diabetes porque se labora con harina altamente procesada y puede contener azúcares añadidos.
Al contrario, los panes integrales y de masa madre son la mejor opción para incluir en porciones moderadas dentro de los planes alimenticios diarios.
Según datos del Catálogo Maestro de Guías de Práctica Clínica, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), las porciones recomendadas para los diferentes tipos de panes son:
La cantidad de pan que puede comer una persona con diabetes depende del tipo, la porción y los hábitos de alimentación diaria, recordando que se debe equilibrar con actividad diaria.
Por eso, la principal recomendación es acudir con un profesional de la salud para recibir un plan alimenticio adaptado a las necesidades de cada paciente.
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