El olor de la comida recién hecha siempre abre el apetito, pero hay ocasiones en que los utensilios en la que se sirven pueden afectar su olor.
Este problema es más común de lo que imaginas; pero para que no arruine tu desayuno, comida o cena, en Menú te compartimos la solución más efectiva y económica.
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Existen múltiples razones por las que, a pesar de lavar los platos y verlos aparentemente limpios, éstos pueden conservar un olor desagradable persistente.
En el caso del lavado a mano, según señala el blog especializado en hogar Karen’s Green Cleaning, el problema ocurre tanto por el estado de los utensilios para lavarlos como por el deterioro de los mismos platos.
Por ejemplo, las esponjas suelen acumular restos de comida, grasa y humedad, creando un ambiente ideal para la proliferación de bacterias. Dichos microorganismos liberan compuestos que generan mal olor y, al usar la esponja, se transfieren fácilmente a los platos ya han sido lavados.
Por eso, lo recomendable es desinfectar la esponja con frecuencia, cambiarla cada mes y permitir que se seque por completo entre usos.
Por otro lado, si los platos presentan grietas o superficies porosas, es posible que pequeños restos de comida queden atrapados en ellas. Con el paso del tiempo, esos residuos se descomponen y se convierten en focos de bacterias y hongos, responsables del olor desagradable.
Ante esta situación, lo ideal es evitar el uso de utensilios dañados y optar por materiales menos porosos, como el vidrio o el acero inoxidable.
No obstante, si el mal olor persiste incluso al utilizar lavavajillas, puede ser ocasionado por partículas de comida que no se enjuagan o filtran correctamente y que se depositan en el fondo del aparato o en el filtro. La acumulación termina contaminando el ciclo de lavado y afectando el olor de los utensilios.
Tener cuidado al momento de elegir los utensilios para lavar los platos, así como darles un correcto mantenimiento, es el primer paso para evitar olores desagradables.
A veces no basta con lavar los platos, el olor desagradable puede persistir porque ya se ha impregnado por completo en los utensilios. En estos casos, existe un truco casero con vinagre blanco para despedir los aromas.
Para usarlo, basta con remojar los platos durante 10 minutos en una mezcla de 1 taza de vinagre con 3 de agua. O bien, se puede frotar directamente las superficies con un paño humedecido en este líquido antes del enjuague final.
Puedes complementar la limpieza con jugo de limón, ya que ambos son ácidos naturales que, además de neutralizar los malos olores, ayudan a desengrasar y a eliminar residuos adheridos en platos y vasos, dejándolos con un aroma fresco.
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