Y los blancos fueron minoría

Luis Cárdenas

Me da miedo que Crusius sea, en el fondo, más allá de un joven trastornado, el representante de una generosa porción de una generación que se siente abandonada y perdida

“El hombre más peligroso es aquel que tiene miedo”

Ludwig Börne

 

Patrick Crusius, el joven que el pasado sábado asesinó al menos a 22 personas en El Paso, Texas, tuvo una inspiración clara: The Great Replacement Manifesto (El gran reemplazo), un documento que circula con gran fuerza en la red y que se ha convertido en un elemento clave de las teorías de la conspiración en la ultraderecha desde hace algunos años.

En 2012, Renaud Camus, divulgador del pensamiento antiinmigrante y xenófobo, publicó El Gran Reemplazo, la idea es simple por muy básica: “En una generación tienes un pueblo, y en el lapso de una generación tienes a un pueblo distinto”.

En su “Inconveniente verdad”, Patrick, de 21 años de edad, considera que la América blanca está siendo devastada por los “invasores”, en este caso, hispanos, que terminarán convirtiendo a los blancos en minoría una vez que el Partido Demócrata tome el control total del poder estadounidense en una nación que, dice, se volverá unipartidista.

El ejemplo del joven es aterrador por su simpleza y, al mismo tiempo, por su ingenuidad: compara el exterminio de los indios americanos por los europeos colonialistas con la migración, para él la cosa ha cambiado, ahora los blancos son los indios y los europeos todas las minorías, particularmente, la hispana.

Su utopía brota en un país dividido por razas, donde los blancos no se toquen con los negros, ni con los hispanos, ni con los árabes, ni tampoco las razas entre sí. Patrick es un ferviente discípulo de la teoría de la purificación de los genes, de no mezclar… Quizá también sea un antagónico de la evolución.

Empero, someterse a lo que visualiza casi como una dictadura de las minorías, ahora transformadas en mayorías, no es lo único que preocupa a Crusius que dedica varios párrafos de su manifiesto a la automatización que robará los trabajos a las nuevas generaciones; le preocupa de sobremanera el medio ambiente que dice está siendo devastado por las corporaciones; le da igual su futuro porque, dice, sabe que no existe.

Me abstengo de copiar textualmente los párrafos del manifiesto del terrorista por un dilema ético, el documento es información ciento por ciento, empero, considero que de interesarse, el lector debe consultarlo en su totalidad, de ahí que le comparto que por momentos algunas de las impresiones que me deja es la de una tristeza muy profunda, algo como lo apuntaba ayer en estas páginas Ricardo Raphael, más allá del asunto primordial de las armas que se compran como caramelos, del odio, del nihilismo y de la inutilidad de la política es que la prosa de Patrick es un reflejo de los rasgos de una época a la vez peligrosa y miserable.

Me da miedo que Crusius sea, en el fondo, más allá de un joven trastornado, el representante de una generosa porción de una generación que se siente abandonada y perdida.

DE COLOFÓN.— Otro punto para el Canciller Ebrard, aunque eso de traerse al terrorista a México suena más a un reflector fácil, ¿se imaginan si se nos pela? Con todo, hay que reconocer que la participación del país en el proceso judicial es casi algo inédito… Si Trump va a El Paso, ¿no debería también ir López Obrador?

 

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