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Las palabras matan, la hipocresía también

07/08/2019
02:51
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El ataque terrorista perpetrado por un nacionalista blanco en El Paso, Texas, nos puso los pelos de punta. Incluso para un país como los Estados Unidos, en el que las balaceras o matanzas múltiples (mass shootings, como se denomina allá cualquier ataque con arma de fuego en el que pierden la vida al menos tres personas), el atentado de El Paso resultó impactante, conmovedor.

Al conocerse la motivación del atacante, difundida en un texto delirante aunque bien redactado, de inmediato la atención se centró no solo en sus motivos (nativistas, xenófobos, racistas) sino en sus posibles inspiraciones. Y por supuesto las miradas y los dedos acusadores se dirigieron hacia el presidente Donald Trump y su órgano oficioso, que no oficial, de comunicación y propaganda: Fox News.

Y no era para menos, porque desde el momento mismo en que anunció su candidatura a la presidencia, Trump ha hecho del discurso del odio y la exclusión el sello de su ruta política. Generalizaciones, prejuicios, maniqueísmo han acompañado al presidente de la nación más poderosa del mundo, en una dicotomía patológica en la que el personaje que personifica todos los privilegios y ventajas (hombre, blanco, multimillonario, con amplia exposición mediática y contactos en el mundo de los negocios y espectáculos) se convierte en el portavoz de los que se sienten olvidados, menospreciados.

Pero Donald Trump no inventó el racismo y clasismo estadounidense, no apretó el gatillo en el macroalmacén de El Paso. Quienes lo culpan del suceso cometen un doble error: simplifican el impacto de su discurso de odio por un lado, a la vez que buscan absolver a la sociedad y al sistema norteamericanos de su amplia y vasta responsabilidad en la marginación y discriminación que sufren sus minorías étnicas y socioeconómicas.

Eso no quiere decir que Donald Trump y sus corifeos estén absueltos de responsabilidad, para nada. Pero su responsabilidad va mucho más allá de la masacre. Son culpables de algo todavía más grave y trascendente, el generalizar y volver socialmente aceptable la retórica más incendiaria, más cargada de los resentimientos y los siempre latentes odios del pasado racista y nunca superado de su país.

Sus contrincantes y detractores no están exentos de culpas tampoco, pues no han sido capaces ni de institucionalizar la no discriminación ni de acotar la insana permisividad para comprar y portar armas a lo largo y ancho de los Estados Unidos de América. Le cargan hoy el asunto a los republicanos en la Casa Blanca y el Congreso, a la nefasta National Rifle Association, pero lo cierto es que ni siquiera cuando han tenido los demócratas el control del Ejecutivo y el Legislativo han logrado imponer limitantes significativas a una legislación que parece salida del Siglo XVII.

La clase política y empresarial estadounidense, sus liderazgos sociales y religiosos le han quedado a deber a su propia gente, a su nación.

No puedo dejar de referirme a quienes han buscado paralelismos entre el discurso xenófobo y de odio de Trump con el tono frecuentemente confrontacional, divisorio y de menosprecio a sus rivales por parte del presidente López Obrador.

Si bien me preocupa y desagrada que el presidente de la República se refiera tan peyorativamente a sus críticos y contrincantes y creo que eso en nada abona al buen clima de la vida pública nacional, no veo por dónde se puedan comparar palabras y circunstancias en uno y otro país.

Ya tendré oportunidad de referirme en mayor detalle al asunto, por demás importante, del discurso de odio, a la exclusión y marginación estructurales en México. No son cosa menor ni son cosa de ahora, pero no son los privilegiados históricos los más adecuados para ahora quejarse de una confrontación retórica que en nada o casi nada afecta sus ventajas estructurales.

Prometo volver sobre este tema que da para mucho más, mis queridos lectores. Hasta pronto.


 

Analista político. @gabrielguerrac

Gabriel Guerra Castellanos
Es presidente y director general de Guerra Castellanos y Asociados, empresa líder en temas de comunicación estratégica.