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León, Guanajuato

Historias de sueños y misteriosos rumores envuelven al Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús a casi un siglo de haber iniciado su construcción, el cual asemeja a la accidentada Catedral de Nuestra Señora de París (Notre Dame).

Las limosnas dieron el soporte económico a la edificación del recinto —patrimonio de León—, en el cual se usaron los mejores materiales provenientes de países como Brasil, Guatemala e Italia. Su construcción tardó 79 años en total (de 1921 a 2000).

Un templo “con aire” de Notre Dame
Un templo “con aire” de Notre Dame

Cronistas y personal del recinto cuentan que el tipo de obra surgió de las ideas del padre Bernardo Chávez Palacios, fundador del santuario, quien encomendó al arquitecto Luis G. Olvera un proyecto de extraordinaria belleza y amplios espacios y latitudes. El experto le presentó dos diseños y el cura optó por el de estilo gótico moderno, parecido a Notre Dame. El otro era tipo románico.

Aires europeos

Carlos Arturo Navarro Valtierra, cronista vitalicio de León, resalta que el Expiatorio es una joya religiosa, turística y artística, que tiene semejanzas con templos de Europa por su estilo, extensión y belleza.

“Sí se observan semejanzas con la Catedral de Notre Dame y también con la de León, España. Hubo inspiración con esos estilos europeos y se tomó algo, desde luego, ya el estilo gótico más moderno que se le llama neogótico”, detalla.

Un templo “con aire” de Notre Dame
Un templo “con aire” de Notre Dame

En la fachada principal, entre sus dos torres, resaltan tres enormes puertas de bronce —una por cada nave—, entre una serie de arcos concéntricos en cuyos tímpanos lucen esculturas en mármol. “La del centro alude al origen de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús con la frase ‘He aquí el corazón con el que tanto ha amado a los hombres’; la de la izquierda con la Resurrección de Jesucristo y la de la derecha con la Piedad”, describe el cronista.

En las puertas se aprecian en relieve una perspectiva de la Basílica de San Pedro y la representación de misterios de la Redención: la creación del ser humano y la expulsión de Adán y Eva del paraíso; la Anunciación y el Mensaje de Jesús al pueblo de Israel; la Crucifixión, la Resurrección y la Última Cena; la Venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles.

“Las obras esculpidas en las puertas de la entrada son consideradas las esculturas más grandes del mundo elaboradas en bronce en alguna puerta de iglesia”, resalta Navarro.

El fin del mundo

El Expiatorio es uno de los espacios religiosos de más demanda para bodas y graduaciones en Guanajuato.

Desde el decreto diocesano que daba luz verde para la creación del templo se trabajó casi 80 años en su construcción, desde la colocación de la primera piedra el 8 de julio de 1921 en la calle Francisco I. Madero hasta la conclusión de sus torres y detalles de interiores.

Como una especie de cápsula del tiempo, en una fosa se colocó la primera piedra de mármol con la leyenda “Yo reinaré”, la cual guarda un frasco de cristal sellado, monedas del año en curso, objetos de la época, reliquias y un álbum de la coronación de la imagen de la Medalla Milagrosa, explica el personal que labora en el templo.

En 1992, tras llegar como titular de la Diócesis de León, el obispo Rafael García González visitó el Expiatorio. Admiró su belleza, no admitió el argumento de que la falta de dinero frenaba el proceso e instruyó al entonces rector Magdaleno Olvera que se concluyera.

Un templo “con aire” de Notre Dame
Un templo “con aire” de Notre Dame

El cronista Arturo Navarro destaca que es un majestuoso recinto que constituye un orgullo para los leoneses, el cual debe tener permanente mantenimiento para su conservación y no permitir que el tiempo lo vaya destruyendo.

La tardanza en concluir la obra la hacía parecer una obra interminable, lo que dio origen a un mito que se extendió por décadas. “Dicen que cuando lo terminen de construir se va a acabar el mundo”, se comentaba de voz en voz por todo León y sus visitantes. Ese mito se extendió sobre todo en las décadas de los 80 y 90, pero en el año 2000 la construcción terminó y el mito se esfumó.

Los detalles

La edificación del inmueble se describe con las características del gótico flamígero, por sus curvas en forma de flama. En su interior mide 74 metros en su eje longitudinal, 45 en el transversal y 34 de altura, dos menos que la Catedral de Notre Dame.

La conforman tres naves; la central es más alta que las laterales, con grandes rosetones y ventanales cubiertos con vitrales divididos en columnas, que describen documentos archivísticos de la Diócesis de León.

El templo es un monumento de atractiva tracería y abundancia decorativa que se aprecia en sus fachadas lateral y principal, donde sobresalen vitrales representativos, coinciden en señalar arquitectos e historiadores.

A pesar de que los visitantes aprecian el Templo Expiatorio como una réplica de la Catedral de Notre Dame, por su arquitectura, el personal del recinto leonés descarta esa idea. “Las personas los comparan, pero el Expiatorio es una obra original”, asegura Rosa María Balderas, quien labora en la sacristía desde hace 20 años.

“Nos dicen que es una réplica, pero yo creo que no; más bien tiene algo parecido en sus formas, modelo gótico: tiene un rosetón, como también hay uno en Notre Dame”, comenta delante de un cuadro con la imagen del proyecto original de la fachada del Expiatorio.

“Dice mucha gente que lo copiaron de allá, o algo, pero ya es cosa de los arquitectos de ponerle poquito de aquí o poquito de acá; pero réplica, ¡para nada!”, asegura Balderas.

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