Cancún.- A un mes de que policías de Cancún dispararan con armas de fuego para disuadir una protesta pacífica en contra de la violencia feminicida, no hay detenidos, no hay imputados, los agentes que cortaron cartucho, golpearon, persiguieron y lesionaron a manifestantes y abusaron sexualmente de otras jóvenes, no recuerdan quién les dio la orden de abrir fuego, ni han sido identificados.
Así lo denunciaron hoy Cecilia Solís y Roberto Becerril, dos de tres heridos de bala durante la represión del 9 de noviembre (9N) , quienes ofrecieron una conferencia de prensa para hablar de las irregularidades del caso, que prácticamente -temen- quedará impune, pues los implicados intelectual y operativamente, difícilmente serán castigados.
De nueva cuenta frente al Palacio municipal, en donde ambos recibieron impactos de bala, en una pierna, relataron que la escena no fue resguardada por las autoridades, que los policías que participaron en la represión armada recogieron los casquillos para borrar evidencias y que los peritos de la Fiscalía General del estado nunca acudieron al sitio para ubicar rastros o huellas de dónde quedaron los impactos de bala, por ejemplo.
También señalaron que la alcaldesa, Mara Lezama, compareció como testigo y no como imputada, pese a ser probable responsable por omisión y que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Quintana Roo (CEDHQROO) emitió la recomendación 20/ 2020 dirigida a la edil, excluyendo de la responsabilidad al gobierno del estado, pese a que la seguridad pública en Cancún opera bajo la figura del Mando Único.
Ambos también denunciaron lo sucedido ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión (Feadle) , a la cual, autoridades estatales y municipales le han sido negadas evidencias como videos, fotografías o testimoniales para realizar sus investigaciones.
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“Ahí es donde se ve el dolo y donde se ve que no tienen ganas de que esto se esclarezca y de que esto ya se quede así”, manifestó Solís, quien explicó que, en el expediente de la Fiscalía General del estado, aparecen ocho víctimas; en la recomendación de la CEDHQROO, son 13 y en la Feadle, dos.
Acompañados por un abogado que tuvieron que contratar, porque la defensora pública de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAVQROO) del estado, se desentendió del caso, indicaron que, luego del ofrecimiento de ayuda y la indignación pública mostrada por diferentes autoridades municipales y estatales, éstas les han abandonado, pese al estado de vulnerabilidad en el que se encuentran debido a un hecho que, coincidieron, les cambió la vida.
Reconocieron que en principio recibieron un promedio de 20 mil pesos por gastos médicos o de reparación o sustitución de equipo de trabajo, pero el apoyo legal, psicológico y médico ofrecidos, no prosiguió, además de que la Fiscalía pretende consignar el expediente, que consta de más de 2 mil hojas, con vacíos e irregularidades diversas.
El par de reporteros manifestaron que aquella noche, pudieron percatarse que, antes de que la policía municipal comenzara a disparar, estaban apuntándoles con luces de láser a quienes estaban en la explanada de Plaza de la Reforma.
“Les puedo asegurar que antes de que iniciaran los balazos yo sí vi que nos estaban apuntando con luces de láser o rayo láser a las personas que estábamos a fuera; de hecho, una de esas luces, yo la traía en el pecho.
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“Yo misma digo que nos estaban señalando, que había policías dentro del ayuntamiento y que nos estaban apuntando con estos rayos láser. Había una intención, yo creo que sí; ¿que fue un operativo fallido? Se me hace muy extraño porque se supone que la gente que está al frente del ayuntamiento, como de la Secretaría de Seguridad Pública del estado y del municipio, son gente preparada y que sabe”, expresó Solís.
Especializada en la cobertura de nota roja desde hace 23 años, la reportera y conductora subrayó que los policías no pudieron haber actuado por cuenta propia, por lo que alguien debió dar la orden de dispersar la manifestación de ese modo.
“En mi vida tengo 23 años d periodista, cubriendo la nota roja, manifestaciones, enfrentamientos, protestas de maestros, taxistas, globalifóbicos…nunca habíamos visto el exceso de uso de armas de fuego.
“La verdad es una situación que se les salió de control y hoy se quieren hacer como que no pasó nada y todo va a quedar ahí”, sostuvo.
En contraste con los testimoniales de la Guardia Nacional que figuran en el expediente y detallan el número de elementos desplegados, sus nombres, sus rangos, el tipo de arma que portaban esa noche, cuántos cartuchos traían consigo, si salieron positivos en la prueba de rodizonato, la policía municipal o estatal, omite ese tipo de información.
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“Otra situación grave que se ha dicho en las mismas corporaciones es que los elementos que no traían armas, se las quitaron a los que custodiaban el Palacio y con eso estaban disparando”, manifestó Solís.
Todavía con las heridas abiertas, pues la bala entró llevándose parte del músculo, arterias y grasa, Cecilia debe guardar reposo dos o tres semanas más.
Roberto explicó que la herida debe cerrar de dentro hacia fuera, lo que les mantiene en sus casas, alternando sus actividades con mucha dificultad, porque además hay que lidiar con las secuelas emocionales y psicológicas.
“Tratamos de recuperar nuestra vida diaria. Es muy difícil. Es muy complicado. Yo realmente, estar en la calle, yo me siento muy vulnerable”, dijo y Cecilia agregó que tendrán que tomar terapia psicológica.
afcl/nv
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