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Rosa explica por qué camina en la caravana de desplazados de Chiapas

Rosa Gutiérrez García, una oaxaqueña de 30 años de edad, sus hijos y su esposo llevan más de dos años fuera de su hogar debido a que grupos armados irrumpieron en el ejido

Caravana de los Pies Cansados
Foto: Fredy Martín / EL UNIVERSAL
Estados 21/11/2018 18:28 Fredy Martín Pérez / Corresponsal Chiapas Actualizada 23:07

Chiapa de Corzo.- Rosa Gutiérrez García, una oaxaqueña de 30 años de edad, tenía dos semanas de haberse asentado en el ejido Puebla, en el municipio de Chenalhó, cuando un grupo armado irrumpió en la mañana del 26 de mayo del 2016 para atacar a los pobladores con armas de fuego, en venganza porque unas horas antes Rosa Pérez Pérez, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), había sido depuesta del cargo en un plebiscito que se realizó en la plaza central de la cabecera municipal.

Esa mañana, Rosa tomó de la mano a sus hijos Karla y Javier y caminó con su esposo entre los cafetales de las montañas, para luego alcanzar Chenalhó, donde fueron alojados en la Casa de la Cultura de la localidad durante medio año.

En el ejido Puebla, mientras tanto, los integrantes del grupo armado habían disparado a una niña de 12 años de edad, que recién había salido de la escuela primaria y aún con vida fue traslada a San Cristóbal de las Casas y luego a un hospital de Tuxtla Gutiérrez, donde falleció días después.

Pero la desgracia volvió para la oaxaqueña, sus hijas y su esposo Alberto Hernández Pérez, a quien conoció en Ciudad de México donde laboraba como albañil desde el 2011, porque integrantes del grupo armado que irrumpieron en Puebla, tomaron violentamente la alcaldía el 22 febrero del 2017, para deponer del cargo a Miguel Santiz Álvarez y dejar a Rosa Pérez Pérez.

Ese día, cuatro indígenas tzotziles que se encontraban en los alrededores del parque central fueron heridos y uno más fue raptado y su cuerpo abandonado en una barranca. Fue hallado días después con el cuerpo ya comido por los perros.

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Foto: Fredy Martín / EL UNIVERSAL

Después de vivir en la Casa de la Cultura de Chenalhó, Rosa Gutiérrez García y su esposo llegaron a San Cristóbal de las Casas para vivir un tiempo en una antigua finca de Molino de los Arcos, pero después el peregrinar de los desplazados de Puebla continúo por varios puntos de esa ciudad.

Fue el pasado lunes 19, que ese grupo con otros desplazados de los municipios de Zinacantán y Ocosingo decidieron emprender una caminata hacia Tuxtla Gutiérrez, con el fin de pedir al gobernador Manuel Velasco Coello que establezca las condiciones para su retorno a sus hogares, castigo a los integrantes de los grupos armados y sean indemnizados por los daños que sufrieron.

La joven oaxaqueña dice que no es la primera vez que se moviliza para pedir justicia y atención, porque en otras ocasiones ya se han establecido en plantón en la plaza central de Tuxtla Gutiérrez, para pedir que “nos ayude a regresar a nuestras casas”.

El martes, Rosa Gutiérrez García, con 40 semanas se embarazo, sufrió una complicación, por lo que fue atendida por socorristas de Protección Civil y trasladada al Hospital del Niño y la Mujer. Los paramédicos le dijeron que “ya falta poquito para que usted se alivie” y minutos después regresó en un taxi al kilómetro 25 donde descansaban los desplazados.

“Por este problema tuve que gastar mis únicos 200 pesos; ahora nos quedamos sin nada de dinero”, señaló la mujer que asegura que entre este miércoles o jueves nacerá su tercer hijo.

La suegra de Rosa, María Méndez Entzín, de 65 años de edad y partera tradicional, puede asistir a su nuera en un caso de emergencia para el nacimiento de una niña, como considera que será el tercer hijo de la joven oaxaqueña.

afcl

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