24 | ENE | 2020
Refugiados, continúa éxodo de hondureños por maras
Pedro Cabrera y sus hijos Carlos y Darío se preparan a cruzar el puente en Matamoros para ser entrevistados por agentes migratorios de Estados Unidos en Brownsville, Texas. (VERÓNICA G. CÁRDENAS)

Refugiados, continúa éxodo de hondureños por maras

05/09/2018
01:17
JUAN LUIS GARCÍA
-A +A
Cansada de esperar asilo en México, una familia hondureña tocó la puerta de EU en Matamoros

Matamoros.- Cansados de esperar por la condición de refugio en México, Pedro y su familia decidieron cruzar el país para reiterar su pedido en los Estados Unidos.

“Por amenazas ya no pude quedarme más”, dijo Pedro Cabrera, un hondureño de 35 años, que esperó durante tres días en el puente nuevo internacional Matamoros-Brownsville para solicitar asilo en los Estados Unidos el 1 de agosto.

En medio de un calor abrasante una fila de solicitantes de asilo aguarda a la mitad del puente. Los migrantes se recuestan en el piso para evitar el impacto directo del sol, en tanto que esperan que alguno de los dos oficiales estadounidenses que hacen guardia en la línea divisoria digan finalmente sus nombres para poder pasar al otro lado.

El clima de violencia que se vive en Honduras por las pandillas obligó a Pedro y varios miembros de su familia a migrar el 7 de mayo del poblado de La Ceiba.

El padre teme que sus hijos de 10 y 7 años sean reclutados por las maras, como se le conocen a las pandillas en Centroamérica. “Ellos buscan a los menores de edad para meterlos para soldados, como les llaman”.
refugiados1.jpg
En el puente ambos niños recorren inquietos las decenas de metros del lado mexicano, donde las autoridades de ambos países les han permitido pasar la noche. Aunque ellos matan las horas, sus padres no dejan de presentar rostros llenos de cansancio.

También Amanda Moreno, sobrina política de Pedro, salió con su hija de cinco años de La Ceiba, huyendo de la violencia doméstica infringida por su pareja, quien aseguró era miembro de una mara.

Ambos dijeron que en su país no acudieron a denunciar sus casos personales por la colusión que existe entre la policía y la delincuencia.

“Allá usted no puede ir a la policía porque si va a poner la denuncia sobre una banda entonces no corre ni dos cuadras y ya está en un taxi muerto”, dijo Cabrera.

Moreno explicó, mientras entretiene a su niña, que las autoridades de su país desestiman a las mujeres cuando denuncian. “Las miran de menos a las mujeres… Las pandillas gobiernan, no las autoridades”.

La decisión de partir conllevó dejar a un bebé de tres meses en cuidado de su madre, dijo Moreno, un hijo que no sabe si podrá después llevar a los Estados Unidos más tarde.
r11.jpg
El 8 de mayo este grupo de hondureños llegó a Tapachula, donde se quedarían por los siguientes casi tres meses para solicitar al Instituto Nacional de Migración por refugio.

“Estuvimos ahí queriendo sacar un permiso, pedimos asilo [refugio en México]”, dijo Moreno.

Al igual que ellos, de enero al 21 de mayo se realizaron 5 mil 919 solicitudes de refugio de originarios de El Salvador, Guatemala y Honduras, de acuerdo con datos de la Coordinación General de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) obtenidos vía transparencia.

“Estuve trabajando de varias cosas. Nos apoyaron bastante unas gentes ahí, y nos dieron una casa para que viviéramos , aunque pagáramos un poquito”, relató Cabrera sobre su vida en la frontera con Guatemala.

Miles piden refugio en Chiapas. De enero hasta el 21 de mayo, el 57 por ciento de las 2 mil 135 solicitudes de refugio de ciudadanos hondureños en el estado del sur.

Consiente de que el proceso de admisión de refugio podría alegarse meses este grupo prefirió continuar su camino hacia el norte mediante una visa por razones humanitarias, un permiso para permanecer en México otorgado a quienes piden refugio.

“Nos dieron una visa y con eso nos decidimos a venirnos para acá”, dijo Moreno, quien dijo que al principio no estaba segura de querer continuar su camino hacia el norte, pero después de meditarlo decidió ir a los Estados Unidos.

Este año en México, 84 de 9 mil 919 del total de solicitudes de todos los países fueron resueltas como aprobadas hacia mediados de junio, de acuerdo con cifras oficiales.

A diferencia de otros solicitantes de asilo, esta familia contó con las visas humanitarias que les avalaron trasladarse al norte del país en autobuses.

Después de Tapachula pasaron una noche en Ciudad de México para más tarde recibir asistencia de una iglesia cristiana en San Fernando, Tamaulipas. Fue allí donde les dieron las indicaciones para llegar al puente.

De octubre a julio casi 77, 802 familias han cruzado ilegalmente a la frontera de México con Estados Unidos. Muchos de ellos refieren ser llevados por coyotes, quienes trafican con los migrantes con la promesa de llevarlos a su destino.

“Yo no confío en ellos…. a ellos no les importa si son paisanos o no, si la banda le dice quiero a tu gente, él tiene que entregar. Y en algún momento ellos como que hacen tranzas”, dijo Cabrera.

El periodo en el que Donald Trump ha sido Presidente desde el año pasado coincide con menos refugiados recibidos por México.

En el 2017 México aprobó el 16 por ciento de las 14 mil 604 solicitudes de refugio, un descenso si se compara con el 36 por ciento de las 8 mil 796 solicitadas en el 2016, de acuerdo con los números de la Comar obtenidos vía transparencia.

La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos Kirstjen M. Nielsen exhortó en abril a los solicitantes de asilo a que busquen medidas de protección en el primer país seguro al que entren, además de Estados Unidos.

Moreno y Cabrera aseguraron que continuaron su camino hacia Estados Unidos porque en México no se sentían seguros.

“No estábamos seguros allá en la entrada [Tapachula], las pandillas siempre se mueven para esos lugares a buscarlo a uno y el papá de la niña me dijo que me iba a buscar”, dijo Moreno.

Cabrera reconoció que México no hubiera sido fácil de cruzar sin la visa. “Los riesgos que corre uno son muy grandes también con familia en estos caminos”.

REFUGIO EN EU

Cabrera dijo no haber venido antes a los Estados Unidos debido a las noticias de que estaban separando a las familias que cruzaban la frontera.

“Yo vengo a pedir un asilo por mi y mi familia, porque corro peligro en mi país” dijo Cabrera horas antes de ser llamado por las autoridades estadounidenses en el puente. “Si me agarran uno de mis hijos es que como que ya me hayan matado”.

El 7 de mayo el Presidente Donald Trump promulgó su política de cero tolerancia, cuyo fin era procesar a todos aquellos que han cruzado la frontera de manera ilegal, lo que conllevó a que los niños fueran separados de los padres procesados.

Trump firmó el fin de la política de cero tolerancia el 20 de junio, pero las secuelas de la política de cero tolerancia han quedado en la mente de quienes vienen a tocar las puertas de los Estados Unidos.
r22.jpg
“No quisiera desapartarme de ella, tiene 5 años”, dijo Abigail sobre su niña. ”Me dio temor, y no crea, vengo con un poco de temor aquí, pero sé que todo saldrá bien”.

Finalmente, llega la hora en que las autoridades americanas mandan a llamar a Pedro y sus hijos. Una mochila cada uno y un edredón es todo lo que cargan consigo.

Del otro lado del río Bravo, estas familias llegaron al Centro de Procesamiento para Migrantes en McAllen y deberán pasar una prueba de credibilidad con las autoridades del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.

Cabrera aseguró que basará su petición meramente en su testimonio. “Yo traigo mis papeles de Honduras. Y sólo el testimonio a lo que Dios pueda creer, Dios cree, y lo que ellos puedan pensar”.

Las estadísticas de otorgamiento de asilo, como se dice al refugio para quienes llegan a pedirlo a la frontera, en los Estados Unidos son reducidas.

De 44 mil 152 solicitudes de asilo recibidas en los primeros cuatro meses del año, el 19 por ciento fueron aprobadas. Mientras que de las 140 mil 041 del año pasado, las autoridades aprobaron el 11 por ciento.

Dos días más tarde, Moreno aparecen en medio de un grupo de migrantes que son traídos a la estación de autobuses de McAllen. “Me tomaron las declaraciones de por qué venía y me trataron bien”, dijo Moreno sobre su entrevista con un oficial.

Ahora porta con un brazalete en el tobillo con el cual se le rastrea y deberá mantener mientras se analiza su caso. “Ahora a luchar , a seguir y a ver qué pasa”, dijo previo a su silueta se perdiera a la vista dentro de un autobús.

Mantente al día con el boletín de El Universal

Comentarios