Quintana Roo.- Malas prácticas de turistas , que las montan y acosan; la contaminación del mar con colillas de cigarros que las ahogan o plásticos que las asfixian; la construcción y operación invasiva de hoteles en playas y zonas de anidación, con camastros y luces que las ahuyentan; la venta y consumo ilegal de sus huevos ; el estruendo de la música de los “raves”; y hasta el sargazo, conforman los grandes desafíos y amenazas que enfrentan las tortugas marinas en las costas de Quintana Roo.

El contexto se vuelve aún más adverso ante la inoperancia de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que padece un proceso de desmantelamiento al no haber inspectores ni recursos suficientes para efectuar las labores de inspección y vigilancia a que está obligada.

“A nivel nacional estamos entrando en una fase crítica, de la cual Quintana Roo no es la excepción. Estamos en un punto coyuntural, en el que enfrentamos fuertes desafíos para la conservación de la tortuga, a la que se suman la caza furtiva, enfermedades como la fibropapilomatósis (tumores) o la feminización de las tortugas”, subraya la vicepresidenta del Grupo Tortuguero del Caribe, Gisela Maldonado, en entrevista con EL UNIVERSAL.

Quintana Roo, considerado como estado pionero en el manejo y monitoreo de Tortugas Marinas en México, es hogar de cuatro de las siete especies de quelonio que existen en el mundo: La tortuga verde (Chelonia mydas), la Caguama (Caretta-caretta), la tortuga Carey (Eretmochelys imbricata) y la Laud (Dermochelys coriácea).

Estas especies visitan las costas quintanarroenses anualmente y hacen del litoral, la zona de mayor concentración de nidos de tortuga en el país, de acuerdo con el Consejo Nacional de ciencia y Tecnología (Conacyt)

Sin embargo, los riesgos que corren aquí, las tortugas, dentro y fuera del mar, son numerosos.

El acoso de turistas

A principios de julio, un turista denunció ante la Profepa que vacacionistas que nadaban en playas frente al hotel Barceló, en la Riviera Maya, tocaban y prácticamente se montaban en un grupo de tortugas marinas.

El turista alcanzó a tomar fotos y video en donde se aprecia a un grupo de tortugas, acosadas por el par de huéspedes.

Hasta el momento se ignora si la delegación intervino o no, pero este tipo de acercamiento está prohibido legalmente por la Norma Oficial Mexicana NOM-162-Semarnat-2012, por la L ey General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) y por su símil a nivel estatal.

La construcción de hoteles

El 7 de julio pasado, el Grupo Ecologista del Mayab (GEMA) denunció al Grupo Posadas -PromotoraEcotur- por la apertura de una zanja de 50 metros de largo, con cuatro metros de profundidad, para la construcción de un hotel en la zona de playa de Chemuyil, también en la Riviera Maya, frente a una de las zonas de anidación de tortuga marina más importante de México: El Santuario de la Tortuga Marina Xcacel-Xcacelito.

La agrupación ambiental mostró, aportando material gráfico que, la existencia de tortugas marinas atrapadas dentro de la zanja y algunas de ellas, lastimadas por la caída. El caso también fue reportado a la Profepa.

“El Grupo Posadas manifestó a la Semarnat ‘que el predio no presenta condiciones propicias para el arribo y desove de especies de tortugas marinas’”, indicó GEMA, al solicitar que la autorización de impacto ambiental otorgada al grupo hotelero, sea revocada, por haber falseado información para obtener el permiso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Los “raves”

A esos dos casos, Gisela Maldonado, integrante activo del Comité de Protección de la Tortuga Marina en Quintana Roo , añade la realización de al menos tres fiestas de música electrónica o “raves”, en la zona de bares de Xpuha, también en Riviera Maya , que atentan contra la salud y seguridad de las tortugas marinas, en plena temporada de anidación.

“Apenas se realizó la tercera de estas fiestas nocturnas, en donde multitudes están bailando y bebiendo en las playas, por decir lo menos. Con música a todo volumen, con luces y la gente de aquí para allá, impactan negativamente a los nidos e incluso podrían hasta destruirlos. Acosan a las tortugas que llegan a desovar y nadie hace nada.

“En esta fiesta que te digo, el ayuntamiento de Solidaridad no hizo nada. Llegaron los inspectores y no pararon la fiesta aunque al parecer no había permisos. Nos enteramos, con evidencia, que los inspectores de Protección Civil andaban con el vaso de cerveza en la mano, siendo parte del convivio y bueno, Profepa sin tiempo, ni gente, ni recursos, tampoco hace nada”, señaló, al quejarse de la “omisión” y “sumisión” de las autoridades.

La bióloga consideró que hay un “completo descontrol” de la situación en los ayuntamientos de Solidaridad y de Tulum, en el tema de este tipo de fiestas, en donde además circula la droga, al igual que el alcohol.

Explicó que las luces y sobre todo el volumen de la música, afectan a las hembras que anidan, pues las desorientan o las acosan; el ruido también impacta la comunicación entre las tortuguitas dentro de sus huevecillos, pues se ha comprobado que emiten más de 32 sonidos para coordinar su eclosión simultánea.

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