Doña Adela

se encontraba al pie de una escalera en el centro de la ciudad de Uruapan, Michoacán, esperando que alguien volteara a ver su mercancía, pero nadie lo hacía. Decepcionada, se sentó, y recargó su cara en su mano izquierda. Leopoldo, quien casualmente transitaba por ahí, presenció la escena de la artesana a lo lejos, y decidió tomarle las fotografías que en pocos días, se harían virales.

“Yo vengo de Pamatácuaro, Michoacán, y desde pequeño aprendí a fabricar artesanías como cucharas y molinillos, sé lo que es vivir de la artesanía, por eso cuando vi a la señora tan triste, no dudé en acercarme a ver cómo podía ayudarle” contó Leopoldo a EL UNIVERSAL.

El transeúnte comenzó a intercambiar palabras con ella en purépecha; le dijo que su nombre es Adela y que es procedente de Turícuaro, Michoacán. “No he vendido nada” le explicó la artesana cuando Leopoldo la cuestionó sobre su estado de ánimo.

Leopoldo, conmovido por la respuesta de Doña Adela, extendió 40 pesos, lo que costaba una de las servilletas bordadas que la anciana vendía, y se negó a tomar el producto, de modo que éste le sirviera a la artesana para re vender. En cambio, le pidió a Doña Adela que si podía tomarle otra fotografía para subir a redes sociales y así lograr que más gente pudiera conocerla y acercarse a comprar. Según el michoacano, la artesana aceptó gustosa.

Lo que hay detrás de la artesana y sus servilletas que conmueven a las redes
Lo que hay detrás de la artesana y sus servilletas que conmueven a las redes

“La publiqué y a los pocos minutos comenzaron a llegar mensajes y comentarios de gente que la quería ayudar. Nunca pensé que la publicación llegara a tanto, pero me da gusto” comentó Leopoldo acerca de su acción.

Enternecidos por las imágenes y la breve narración que publicó Leopoldo, cibernautas han compartido la historia de Doña Adela más de 6 mil veces, con comentarios como “¡Yo quiero comprarle!” “¿Cómo le hacemos si queremos comprar pero no vivimos ahí?” “¿Hay que apoyar a los artesanos mexicanos !”, han mostrado su apoyo y empatía con Doña Adela.

Leopoldo dijo que aunque intentó regresar para ver qué había pasado con Doña Adela , ésta, ya no se encontraba en el lugar donde la vio la primera vez, pero que la seguirá buscando o intentará contactarla por otros medios para hacer tangible todo el apoyo que ha recibido en redes.

“En Michoacán hay muchos artesanos que como Doña Adela, viven de las artesanías que fabrican. Algunas demoran hasta ocho horas en hacerse, porque son hechas a mano, así que por favor no regateen e intenten no comprar con intermediarios, hay que valorar el trabajo” pidió Leopoldo.

vare/ml

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