20 | FEB | 2019
Juan Sant
Juan Sant comenzó a rapear como un pasatiempo, ahora es reconocido. Foto: CORTESÍA

Letras contra la discriminación

10/02/2019
05:24
Ángel Delgado
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Ciudad de México.- Juan Sant da voz a su pueblo a través de su música. Rapeando en su lengua madre: el tutunakú o totonaco, el originario de Terrero, Pantepec, en la Sierra Norte de Puebla habla de sus vivencias, el orgullo de ser originario, la discriminación que viven los indígenas y su cosmovisión en la ciudad.

Su lirica es fluida, sus rimas fuertes y tan densas que parecen reflejar una cólera ancestral enmudecida por largo tiempo. Su vida no ha sido fácil, con sólo 15 años salió de su pueblo buscando forjarse un mejor futuro y poder ayudar a su familia; en la ciudad se topó con la discriminación y los vicios, pero también descubrió su pasión por la escritura y la música.

El joven totonaco comentó en entrevista con EL UNIVERSAL que no veía manera de sobresalir en su pueblo natal sembrando la tierra y “uno lo ve desde pequeño, pero siendo niño uno olvida todo eso jugando” pero ahora, a sus 33 años de edad, ve las carencias que sufrió y de lo vivido nutre sus temas.

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Nacer de nuevo

En el año 2000, Juan Santiago Téllez, migro de la Sierra de Puebla a la Ciudad de México en busca de mejores oportunidades para apoyar a su familia. Una vez que terminó la secundaria sus padres no pudieron apoyarlo para seguir sus estudios y él no tenía ningún plan definido, “de hecho, lo que yo quería era generar dinero para apoyar a mis padres; tampoco tenía planes de rapear”, aseguró.

Cuando llegó a la ciudad le costó adaptarse, comenta que el choque de culturas lo hizo nacer de nuevo. Primero tuvo que aprender, de forma autodidacta, un nuevo idioma pues “hablaba como un 30 % de español, lo básico nada más” por lo que se empeñó en leer libros, revistas, periódicos y buscar las palabras que no entendía en el diccionario.

“Llegas de un pueblo a la ciudad y ocurre un choque cultural y la discriminación. Cuando uno llega de un pueblo a la ciudad vuelve a nacer, vuelve a empezar a adaptarse al medio en el que se encuentra, es como volver a nacer”, detalló.

Juan recuerda que vio, que la discriminación hacía los indígenas era muy notoria en la ciudad y el panorama le era adverso. Comenzó a andar en las calles y se hizo de amigos “cholos” en los que, reconoce, encontró un refugio porque “ellos sienten el orgullo de ser morenos y todo lo originario. De ahí me empecé a involucrar más con ellos, la música, el rap y todo eso, ahí empezó el vínculo.” 

Después, de dos o tres años, de involucrarse con la música rap y cultura de los cholos Juan comenzó a buscar una forma de expresarse en su nuevo medio. Escribía lo que sentía, vivía y padecía: “yo era parte del círculo que ellos (los cholos) habían creado” comenta.

Juan comenzó a rapear como un pasatiempo que se convirtió en su forma de vida y un escape del mundo en el que se vio inmerso pues “estuve involucrado en vicios, en drogas y creo que la escritura fue mi medio para salir de ahí”, reconoce.

En principio las letras de sus canciones las escribía en español, con el tiempo fue introduciendo fragmentos en su lengua originaria, ahora sus piezas musicales mezclan ambas lenguas lo cual fue “un proceso lento pues nunca pensé que lo haría (rapear) en mi lengua madre”.

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Ego de un indio

Su vida ha sido ruda, ha roto estereotipos que dice “identifican a los indígenas como tontos e ingenuos“, lo que hace se avergüencen de sus orígenes ancestrales. Por tal motivo califica su trabajo como autobiográfico ya que habla de todo lo que ve, siente y vive, siempre enalteciendo el orgullo de ser originario “para que nuestros hermanos también lo sientan”.

El ego de un indio, su primer disco, grabado en 2013 refleja lo que cataloga como la cosmovisión de un indio en la ciudad. Esta producción se compone de 17 tracks que produjo Mente Negra y cuenta con seis sencillos en YouTube con su respectivo video clip.Su trabajo ha tenido gran aceptación.

Actualmente Juan Sant trabaja en una empresa de ropa en Tlalnepantla, fue finalista del primer Slam Nacional MX 2016, finalista en el Proety Slam de Brasil en 2017; y además participó el pasado octubre en el Concierto de Tradiciones y Fusiones Musicales del Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato.

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