Tijuana.— Azucena escuchó la alarma de los ventiladores conectados a los pacientes con Covid-19, aunque para ese entonces el personal del Hospital General de Tijuana (HGT) no sabía que el ruido les advertía que, un par de horas después, la batería del equipo dejaría de funcionar. En minutos, hubo que buscar tomacorrientes conectadas a la planta de energía alterna para garantizar la integridad de los enfermos.

El Comité de Calidad y Seguridad del HGT investiga si las muertes de cinco pacientes con coronavirus, el sábado y el domingo pasados, estuvieron relacionadas —directa o indirectamente— con la falla eléctrica registrada en el edificio durante esos días; cuatro fallecieron el sábado y uno más, el domingo.

Azucena es enfermera del primer piso. Relata que eran alrededor de las 16:00 horas cuando ella y el resto del personal escucharon la alarma de los ventiladores, eso significaba que tendrían que moverlos a uno de los cuartos que sí contara con energía para que, junto con el resto del equipo, continuaran en funcionamiento.

Corrieron médicos, enfermeros y camilleros. Se concentraron en las camas en las que se advertía la falla eléctrica, recuerda la enfermera. Una vez que fueron identificados hubo que desconectar el ventilador para generar oxígeno manualmente a través de la técnica de ambuceo, porque las camas y el resto del equipo no cabían a través de las puertas.

Ese día, el sábado, el Hospital General de Tijuana tenía 63 camas ocupadas de un total de 168; además, utilizaba 24 de los 69 ventiladores que tienen como parte de su inventario, según el reporte oficial de la Secretaría de Salud de Baja California, con corte del 24 de octubre de 2020.

“Tuvimos que desconectarlos”, cuenta Azucena a unos días del incidente. “Eso hicimos con cada paciente y, gracias al servicio médico, en nuestro piso no hubo bajas, porque las instalaciones no están bien. Si no fuera por el trabajo de todos en conjunto, ese apagón le hubiera costado la vida a varios pacientes”.

Esmeralda, otra enfermera que trabajó ese mismo fin de semana, explica que uno de sus pacientes murió luego de la falla eléctrica, aunque el ventilador no dejó de funcionar. Desconoce si el daño fue durante el traslado, cuando fue desconectado del equipo, o por otro factor.

El secretario de Salud de Baja California, Alonso Pérez Rico, confirmó la falla en el suministro de energía y detalló que primero ocurrió el sábado, con apenas unas dos horas de duración, pero el domingo regresó el problema y se extendió hasta el lunes, cuando la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pudo resolverlo.

El funcionario estatal explicó que, al generarse una falla eléctrica, el hospital usa una planta de emergencia con capacidad de suministrar energía a las áreas de urgencia, a donde son enviados los pacientes conectados a equipos que necesitan de la corriente eléctrica, como fue el caso de quienes utilizan ventiladores.

Además, dijo que los ventiladores cuentan con una batería independiente que les permite funcionar entre cuatro y hasta cinco horas adicionales aunque no estén conectados. Durante ese tiempo —por protocolo— el personal médico traslada a los pacientes a las áreas que cuentan con energía alterna para que puedan continuar su tratamiento.

Sin embargo, será el Comité de Calidad y Seguridad el que investigue si se cumplió con lo que marcan los protocolos y si se contó con lo necesario para garantizar la integridad de los pacientes, ya que personal del hospital informó que la planta de energía alterna también tuvo fallas.

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