19 | DIC | 2018
A finales de la década de los 40 fue cuando “nació ” la laguna, que se trata de una presa natural, lo que empezó a atraer a los visitantes, por ello la comunidad fomentó el ecoturismo en la zona. (FOTO: EDWIN HERNÁNDEZ. EL UNIVERSAL)

Cuautepec pierde 76% de pobladores; lucha contra su extinción

03/06/2018
03:21
Juan Carlos Zavala
Oaxaca
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En 45 años la población se redujo, por ello la comunidad puso su fe en la laguna con el fin de atraer visitantes, impulsar la economía y combatir la migración

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San Juan Bautista Suchitepec.- Para los 113 habitantes de Guadalupe Cuautepec, la fe se materializa en una laguna. Ese cuerpo de aguas profundas, aseguran, es la última esperanza para frenar su extinción. Lo dicen porque esta alejada comunidad oaxaqueña se está quedando sin gente que la habite.

Guadalupe Cuautepec es una agencia municipal de San Juan Bautista Suchitepec. Se ubica 35.9 kilómetros al norte de Huajuapan de León, en la Mixteca. Aquí nadie sabe de crecimiento demográfico. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) explica que en 45 años la población se redujo 76%, pues la comunidad pasó de tener 470 habitantes en 1970, a sólo 113 personas en 2015.

—Somos poco más de 100 habitantes en la comunidad, de hecho, sólo hay 12 niños en la primaria.

El dato sobre la escasez de estudiantes lo da Francisco Alvarado Gallardo, secretario en la agencia municipal y presidente en el Comité de Turismo. También explica que en Guadalupe Cuautepec no hay kínder y para estudiar la secundaria los alumnos tienen que ir a Tequixtepec, la siguiente población. Si se aspira a estudiar el bachillerato hay que ir a Chazumba y para la universidad la única opción es Huajuapan.

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Además de estar incomunicados, el principal problema es que los pobladores no quieren permanecer ahí porque no hay trabajo para todos. En los años 70 ocurrieron los primeros casos de migración hacia Estados Unidos, pues la agricultura y la ganadería no eran rentables por las condiciones del suelo y porque dependían del temporal.

Ángel Pérez Gallardo, el agente municipal, explica el fenómeno migratorio que afecta a su comunidad: “Todo era difícil, no había fuentes de ingresos y al emigrar a la primera persona le fue bien y empezó a invitar a más paisanos, y así se iban cada vez más”.

Casi 50 años después las cosas no han cambiado. Según el Consejo Nacional de Población (Conapo), Guadalupe Cuautepec es una comunidad con un alto grado de marginación: 25 de sus 113 habitantes son analfabetas, 70 no tienen primaria completa, 82 carecen de agua entubada y 93 no son derechohabientes de servicios de salud.

Los pobladores viven de la construcción gracias al dinero que envían sus paisanos que radican en EU para edificar sus casas.

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La esperanza del agua

Para detener el flujo de personas que se van y no regresan, desde hace cinco años las autoridades municipales y los pobladores se han propuesto explotar el turismo y convertirlo en una fuente ingresos. Y el principal atractivo que tiene la comunidad es su laguna de aguas profundas.

Se trata de un proyecto que surgió desde finales de los años 40, cuando “nació” la laguna. Desde entonces, ese cuerpo de agua (que en realidad es una presa natural) se convirtió en el eje de un plan ecoturístico que pretende generar la suficiente cantidad de empleos para abatir la migración.

Juan José García Guzmán, habitante de Cuautepec, recuerda lo que le contaba su padre sobre la formación de la laguna. Explica que en 1947 el río La Hierba, como lo conocen, nacía en uno de los cerros que flanquean al pueblo y cruzaba en medio de la comunidad para alimentar al río Mixteco —el afluente más importante de la región—.

En ese año los deslaves obstruyeron el cauce del río La Hierba, hasta crear una represa que se extiende como una gran laguna, y arrasaron con las tumbas del panteón e inundaron algunas casas.
—Se veían las tablas donde fueron enterrados los muertos. Dice mi papá que donde está la última vivienda había casitas, el río se fue tapando de ese lado hasta que tapó por completo.

Desde entonces, la existencia de nueva laguna se fue extendiendo de “boca en boca” y empezó a atraer visitantes. En 2013, las autoridades y los habitantes de Cuautepec vieron la oportunidad de explotar el atractivo turístico. Empezaron con la creación de reglamentos, señalizaciones, capacitación de guías y la formación de senderos.

"Es un proyecto de gran importancia porque genera empleos para nuestra comunidad, pero preservando la vegetación y la fauna", dice Ángel Pérez, el agente municipal.

Al inicio del proyecto los pobladores vieron que los visitantes sólo llegaban para pasear en lanchas y comer, luego se iban, por lo que decidieron abrir senderos para hacer recorridos y conocieran la biodiversidad, la cultura y los usos y costumbres de la zona.

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En noviembre pasado los habitantes de Guadalupe Cuautepec organizaron su primer Festival Gastronómico del Guaximole —comida típica de la Mixteca baja elaborada con carne de chivo—. A esa actividad agregaron un torneo de pesca de lobina negra y una carrera a “campo traviesa”.
 

Utilizar las casas abandonadas

Francisco Alvarado, presidente del comité de Turismo, cuenta que a cinco años de iniciado el proyecto Guadalupe Cuautepec ya cuenta con cinco restaurantes; uno de ellos es propiedad la comunidad y su usufructo se va rolando cada año entre las familias de la localidad.

Además, a las casas abandonadas por la migración se les ha dado un nuevo uso: se emplean para brindar hospedaje. Los propietarios que se hallan fuera de la comunidad han autorizado que se renten.

A pesar de los avances, el agente municipal reconoce que no cuentan con servicios básicos como electricidad, agua potable y drenaje, pero dice que en la comunidad tienen claro que buscan que todo sea sustentable.

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En las casas que quedaron abandonadas a causa de la migración ahora se brinda el servicio de hospedaje, con la autorización de los dueños.
 

—De hecho, aquí no tenemos drenaje ni queremos tenerlo porque contaminaría la laguna, queremos paneles y calentadores solares.

Aun así, el mayor problema es la falta de comunicación, pues no cuentan con ningún tipo de transporte público, tampoco tienen telefonía celular, internet o teléfono fijo.

Una vez a la semana Francisco Alvarado, del Comité de Turismo, viaja a Huajuapan y aprovecha para revisar las redes sociales de la comunidad en las que han “colgado” la información turística y para pedir orientación para colocar una antena que brinde el servicio de telefonía.

Dice que todo eso es necesario porque sólo explotando el potencial de la comunidad se crearán fuentes de empleo y se detendrá la migración

—Es el principal objetivo, que la gente pueda irse a estudiar, pero que regresen a la población.

Ángel Pérez, el agente municipal, agrega que el proyecto está pensado, sobre todo, en los jóvenes que aún no se han ido. Que tengan el interés de trabajar en la comunidad, de estar con su familia y con buenos ingresos.

Del éxito de su proyecto ecoturístico, explican Francisco y Ángel, dependerá que la comunidad siga existiendo.

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