
La última escena muestra a un hombre que se queda solo, luego de una intensa movilización de rescate y que mira hacia el horizonte de picos nevados y fuerte viento.
“Voy a ir por ti hijo, no te dejaré en la montaña”, dice el mismo personaje que, al inicio de la película y alegre, va a despedir a su joven hijo en el aeropuerto a quien abraza fuerte y deseándole suerte en el viaje.
Era mediados de enero de 1976 y el público de las salas mexicanas veía, de esa manera, una recreación del desastre aéreo y odisea ocurrida cuatro años antes en la cordillera de los Andes, en las que 16 personas sobrevivieron durante semanas gracias a la antropofagia (acto o costumbre de comer carne humana).
René Cardona, conocido por sus películas de "El Santo" y "Zobek", había tomado la historia y haciendo una versión mexicana, prácticamente casi dos décadas antes que Hollywood hiciera lo propio y más de 40 años después que la aventura de Netflix, la cual dio la vuelta al mundo.
Se le llamó “Supervivientes de los Andes” y contó con la mejor tecnología del momento para recrear el choque del aeromotor de la Fuerza Aérea Uruguaya que transportaba a un equipo local deportivo universitario que había hecho escala en Argentina y se trasladaba a Santiago de Chile para enfrentar un partido, cuando un error del piloto acabó en el desastre.
Ideó la manera de que al momento de estrellarse el parabrisas del avión se rompiera y llenara de nieve a los pilotos; la gente saliera volando de la cola del avión al destrozarse y, mediante cortes rápido de edición, mostrar el aplastamiento de los asientos, así como el hundimiento de una persona en la nieve cuando intenta salvarse.

Para la historia el realizador echó mano de Hugo Stiglitz como Francisco Pedraza, un émulo del superviviente real Nando Parrado, pues había cuestiones de derechos para los apelativos originales. Tampoco había acento uruguayo en los actores, hablando todos a lo “mexicano”.
También estaba Luz María Aguilar, entonces estrella televisiva por el semanal “Hogar dulce hogar”, quien muere en la avalancha nocturna; los entonces jóvenes actores Leonardo Daniel, José Elía Moreno Jr y Miguel Ángel Ferrer, junto a los experimentados Lorenzo de Rodas y Carlos Cámara.
Si con “La sociedad de la nieve”, de JA Bayona se presumió haber filmado en montaña nevada, Cardona ocupó realmente el Popocatépetl y el Iztaccihuatl, para las escenas, sin olvidar los foros de Estudios Churubusco para las secuencias dentro del fuselaje.

Cuando se lanzó en EU, donde consiguió el primer lugar de taquilla, el crítico Roger Ebwert le dio cero estrellas, pero reconoció que movía algo en la audiencia.
“Tal vez eso se deba a que nos damos cuenta de que detrás de esta película bastante tonta, sin inspiración e incluso cruda hay una historia real de un poder tan convincente que nos vemos obligados a pensar y responder”, expresó.
A Cardona se le criticó mucho por hacer películas comerciales y no de artes, pero él se defendió en una entrevista concedida a los Cuadernos de la Cineteca Nacional un año después del estreno de “Supervivientes de los Andes”.
“Yo pienso que el arte consiste, precisamente, en rodar una buena cinta. También es un arte terminar la película con el dinero que me dan”, argumentó.
¿DÓNDE VERLA?: La cinta producida por CONACINE está disponible en Youtube
rad
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