“Nunca dejé de cantar una historia con Dios”, dice Silvia Tapia, quien después de 40 años retirada de la música regresó a los escenarios con el nombre con el que se colocó en los primeros lugares de popularidad, allá, a mediados de la década de los años 80: Prisma.

Su retorno ocurre después de que enfrentó momentos difíciles, entre ellos dos diagnósticos de cáncer y el distanciamiento de su hija, situación que, reconoce, es consecuencia de los años en los que priorizó su faceta profesional sobre su vida familiar.

“Yo salí de dos cánceres. Cuando ocho de la familia murieron de cáncer, o sea, realmente es Dios obrando, dándote oportunidades. No la puedo perder”, expresa.

Para Prisma, sobrevivir a estas experiencias le exigió replantearse su vida y, principalmente, su relación con la música, arte que no dejó, pero que ejecutó desde otra trinchera.

“He regresado a iglesias que tienen auditorios grandes. Una en Juárez, otra en Atizapán. Son las que visité, pero cantando canciones cristianas. Nada de esta onda”, comparte.

Como parte de este retorno, la cantautora prepara una presentación en el Lunario para el próximo 29 de agosto en la que retomará parte de su historia musical que no se diluyó con el paso de los años.

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Hoy, la cantautora de los temas “Con las alas rotas” o “De color de rosa”, por los que ganó fama y decenas de reconocimientos que, reveló alguna vez, todos los tiró a la basura, considera que regresar a los escenarios representa una oportunidad que no está dispuesta a desperdiciar.

Mentiras que le dieron vigencia

Uno de los motivos que han hecho especialmente significativa esta vuelta a los escenarios es la inclusión de su canción “De color de rosa”, que originalmente interpretó para su participación en el Festival OTI en 1986, en la puesta musical Mentiras y que cobró más popularidad después de que Belinda realizara una nueva versión para Mentiras, la serie.

Prisma confiesa que inicialmente no entendía por qué la producción había elegido exactamente su tema.

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“Cuando oí dije: ‘¡Qué cosa más rara que esta niña quiera cantar mi canción si es tan cursi!’ Hasta que luego supe que pertenecía también a una obra”, recuerda.

Descubrir que Belinda sería quien la interpretaría en la serie de televisión fue una sorpresa todavía mayor.

“Sí sabía que la canción formaba parte de la obra de teatro, me pareció un detalle extraordinario del productor y de los cantantes. Pero cuando me enteré de que lo había hecho Belinda dije: ‘¡Ay, en la torre, Dios mío!’ Gracias a Belinda por cantarla tan bonita. Me encantaría encontrármela, abrazarla y decirle: ‘¡Verdaderamente hiciste algo hermoso!’”

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Ahora Prisma vuelve al escenario con una historia distinta: la de una mujer que sobrevivió al cáncer, que encontró refugio en su fe y que quiso interpretar otra vez sus temas para ese público que no la olvidó y que espera en el Lunario el 29 de agosto.

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