Adultos arrojando dulces a niños en el patio frontal de sus casas. Recorridos en auto de casas embrujadas. Pequeñas fiestas en jardines en lugar de grandes aglomeraciones y desfiles. Caminos más anchos en laberintos de maíz.

Halloween

, la fiesta familiar que tantos estadounidenses añoran, lucirá muy diferente en la pandemia mientras los padres y personas que proveen diversión navegan en restricciones y preocupaciones de seguridad.

Algunos esperan esta fiesta con más ansias que nunca, pues este año cae sábado y en una noche de luna azul.

Todavía está por decidirse en muchas áreas si los niños podrán ir de puerta en puerta, o de automóvil en automóvil en algún estacionamiento, en busca de caramelos y chocolates. Los Ángeles inicialmente prohibió el clásico “truco o trato” y entonces redujo su prohibición a una recomendación.

Otros eventos han sido cancelados o alterados, desde el Half Moon Bay en California hasta EL Sleepy Hollow en Nueva York.

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En un típico Halloween, en la Avenida Clark en Webster Groves, un suburbio de St. Louis, los vecinos decoran sus casas y jardines con espeluznantes esqueletos, lápidas y calabazas y hasta mil personas acuden para seguir una vieja tradición: contar un chiste para recibir un dulce.

No este año. Por la pandemia, probablemente no haya palomitas, tazas de chocolate ni algodón de azúcar que repartir.

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