La versión institucional sobre la causa del fracaso del concurso de selección aplicado por la UNAM carga toda la culpa a la falta de probidad de los estudiantes que lo presentaron, especialmente a los de mejor puntuación, sin que pueda precisarse el número y menos la identidad de quienes hubieran actuado indebidamente. Con indicios sólidos de irregularidad se canceló el 2% de los exámenes, pero con una presunción de actitud tramposa, en la práctica se cancelan cerca de 58 mil que se volverán a aplicar con el nombre de “examen de control” sobre una base estadística sólida también, pero que no permite hacer imputaciones personalizadas. De modo que se puede sospechar que hubo fraude, pero no está probado.
Lo que sí está probado es que el examen en línea falló, no sirvió para el objetivo planeado. Fue ineficaz. Está probada también su ineficiencia, pues la UNAM erogó inútilmente 101 millones de pesos de dinero público, según informó este mismo diario.
De modo que la culpa de los “tramposos” no puede ser probada, pero sí hay aspectos atribuibles a las instituciones participantes que están plenamente demostrados. Helos aquí:
Pérdida del liderazgo de la UNAM en materia informática. Es decepcionante que nuestra Máxima Casa de Estudios con toda su potencialidad no sea capaz de contar con la tecnología para aplicar ese examen y haya tenido que contratar a una empresa privada.
Insuficiente revisión de las capacidades de la empresa. Se argumenta como justificación que ya había aplicado exámenes en línea para otras universidades, pero ¿a cuáles y de qué tamaño?, ¿se constató plenamente la eficacia del proceso? o también hubo fallas, pero estas no se dieron a conocer y se aceptaron como buenos los resultados.
Deficiente previsión de los riesgos. Confiar en la IA porque está de moda es muy arriesgado. Obviamente lo ocurrido permite suponer que la inteligencia natural de los jóvenes la superó con creces, aunque su finalidad sea cuestionable.
Análisis incompleto de costos y beneficios. Los aparentes logros ambientales y de accesibilidad no se alcanzaron y se encareció el proceso. Además, no queda claro cómo se favorece la accesibilidad si se necesita un equipo de cómputo que no está al alcance de todos los estudiantes.
Incumplimiento por parte de la empresa contratada. La falla en su sistema de detección de irregularidades, que era indispensable para el éxito del proceso, debe serle reclamada pues existe ahí una clara responsabilidad. La UNAM tiene que ser resarcida de los daños y perjuicios sufridos por la incapacidad de la empresa para prestar el servicio convenido.
Controles inadecuados para el manejo del examen. Hay una sospecha fundada de que el examen se filtró. No basta con presentar la denuncia. Debe investigarse en el seno de la propia UNAM y de la empresa, quiénes pudieron ser responsables.
Los alumnos ya sufren una consecuencia, falta determinar las otras culpas y aprender la lección.
Investigador de El Colegio de Veracruz y Magistrado en Retiro @DEduardoAndrade ORCID 0009-0002-4714-7408
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