
A unas semanas de que se cumplan tres años de la muerte de Julián Figueroa, hijo de la cantante y actriz Maribel Guardia, las causas de su fallecimiento han dado de qué hablar nuevamente después de que Imelda Garza Tuñón, la madre de su hijo Julián, asegurara que Marco Chacón, esposo de Maribel, no permitió que Julián se quedara internado después de que le colocaron un implante de naltrexona, lo que según dijo ella,pudo haber causado la muerte de Figueroa.
En medio del distanciamiento y la guerra de declaraciones que hay entre Imelda y Maribel, Guardia respondió a las declaraciones de Imelda a través de una carta en la que explica cómo fue el proceso que vivió su hijo para dejar atrás las adicciones, y negó que el pellet que le instalaron haya tenido que ver con su muerte.
Maribel detalló que en efecto, Julián no quiso quedarse internado como se sugirió, sin embargo, esa decisión que fue de él, y no me su esposo Marco Chacón, no tuvo que ver en nada con el infarto que sufrió Julián y que le ocasionó la muerte.
Guardia explicó que previo a que le pusieran a su hijo este dispositivo, estuvo internado 35 días en una clínica del Pedregal, por lo que cumplió la condición que les dieron de que tenía que estar "limpio" al menos 15 días para que le pudieran a colocar el el implante de naltrexona.
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Éste funciona como un antagonista opioides de liberación prolongada que ayuda a tratar la adicción al alcohol y a los opioides, bloqueando sus efectos gratificantes y reduciendo drásticamente la ansiedad por el consumo.
La carta íntegra de Maribel Guardia, que fue proporcionada a la revista "People", dice:
En primer lugar decirte que se trata de un pellet que es un coadyuvante para evitar tomar, aprobado por la FDA, es una sustancia que evita que la gente tome, les da asco hacerlo y se sienten mal si lo hacen. La “naltrexona” no tiene NADA que ver con ataques al corazón, es de una ignorancia tremenda decir eso. En ese sentido no tiene nada que ver un acontecimiento con el otro. Lo que sí demuestra es que Julián aceptaba que tenía un problema y quería trabajar en soluciones.
El pellet no es mágico, evita que la gente tome, pero no funciona hacia otras sustancias distintas. Julián estaba en una búsqueda por salir de su problema, él fue quien nos dijo que quería ponerse el pellet, para ese efecto buscamos por petición de Julián y encontramos acá mismo en el Pedregal, Ciudad de México (donde vivimos) una clínica que se lo pusiera.
En la clínica nos advirtieron que no se lo ponían sino tenía al menos 15 días de estar limpio, así que lo llevamos a la clínica en el pedregal con la idea de que se lo colocaran, sin que él supiera que tenía que quedarse y lo dejamos ahí internado por más de un mes.
Están todos los registros de la clínica del pedregal. El tema fue que a los 15 días de internamiento cuando tendrían que ponérselo, la clínica nos dijo que se les agotaron los pellets, y como los traen se USA llegarían hasta después de que él saliera. Julián nos dijo de un doctor en el norte del país que los pone en Torreón.
Así que el trato con él fue que, saliendo de su internamiento, cumplido el mes, al día siguiente lo llevaríamos a que se lo colocaran. En total estuvo 35 días internado. Hablamos antes con el doctor de Torreón, para que estuviera consciente de la situación y él dijo que se lo colocaba sin problema. Se compraron los boletos de ida y regreso para el mismo día. Y Marco lo acompañó. Fue decisión de Julián, no la mía, ni de Marco, nosotros estábamos en la disposición de hacer todo lo humanamente posible para ayudarlo. De cualquier forma repito, el pellet es inocuo, no causa ataques cardiacos.
El protocolo es que tengan al menos 15 días limpios, Julián tenía 35 días de internamiento, estaba sobrado de acuerdo al protocolo. El doctor en Torreón que los recibió, sabía perfectamente que venía de un internamiento de 35 días.
Por esa razón accedió a colocárselo, sino no lo hubiera hecho. Así que se lo puso. Y les recomendó que se quedaran allá, para darle seguimiento en la clínica del doctor, PERO JULIÁN NO QUISO, venía de un internamiento de un mes y no quiso estar más tiempo internado.
Se negó rotundamente; él decía que ya había cumplido con el protocolo y no pudieron convencerlo de lo contrario, él quería regresar para estar con su hijo. Julián era un hombre de 27 años y no podían obligarlo a quedarse, pero de cualquier forma eso no tiene nada que ver con su muerte. El hecho de haberse quedado o no, no cambia nada.
Maribel G.

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Desde hace un año, Maribel Guardia no ve ni convive con su nieto José Julián, después de que mantuvo un pleito legal con su exnuera Imelda, a quien señaló Maribel de tener serios problemas de adicciones, por lo que le sugirió atenderse mientras ella cuidaba al pequeño José Julián.
Sin embargo, tras unas semanas en las que el niño vivió con Maribel, un juez ordenó que el menor debía regresar con su mamá Imelda.
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