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julio.quijano@eluniversal.com.mx
Mantiene su fe pero no es una fe ciega. Conserva la esperanza de que México puede cambiar como se imaginó hace un año con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, pero al mismo tiempo es un crítico férreo. Para explicar su postura, Murray cita a Jorge Luis Borges:
“Él decía que a los 50 años uno deja de ser idealista... y yo acabo de cumplir 50 años”.
O sea que su esperanza comienza a tener pies de plomo. “Yo no estoy a favor ni en contra del presidente pero sí sostengo que que cuando se cometen estupideces, hay que señalarlas y a últimas fechas me parece que se ha equivocado mucho. Cuando empiezas a ver que los aplausos son menos y los abucheos son más altos, es momento de replantearse muchas cosas”.
La reflexión de Murray sobre México es provocada por su trabajo en el proyecto Libros vivos, en el que interpreta un monólogo basado en la vida de Cien años de soledad, la novela mayor de Gabriel García Márquez.
Es una obra de teatro en la que Rodrigo se convierte en el libro y narra cómo nació, en qué manos ha estado, a qué países ha viajado. Su monólogo se presenta en el Centro Helénico el 30 de octubre y el 6 de noviembre.
“Es un libro que vivirá más que tú y que yo, vivirá eternamente. Ese es un conflicto en la obra: el libro desearía experimentar la muerte”, explica.
Pero no puede porque Cien años de soledad es eterno, como eterno es el espiral que vive Latinoamérica.
“Chile ha vuelto a la represión, Perú y Bolivia y Venezuela, hundidos en tiranías, Brasil con deterioro ecológico y gobernantes corruptos, y México que no sale de la violencia, el narco y los malos gobiernos... sí, estamos viviendo cien años de soledad”.
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